A 105 años del hundimiento del Titanic

El Titanic, fue un trasatlántico británico, el mayor del mundo en su momento, y se hundió en la noche del 14 de abril de 1912, en el cual murieron 1514 personas de las 2223 que iban a bordo. Ahora se encuentra a 4,000 metros de profundidad a 625 kilómetros al sudeste de Terranova.

¿Qué viene a tu mente cuando escuchas la palabra Titanic? Seguramente, para muchos de nosotros, a lo primero que nos remitimos es a la película de 1997 dirigida James Cameron, en la que conocemos la historia de amor entre Rose (Kate Winslet) y Jack (Leonardo DiCaprio), la cual se desarrolla en medio de una catástrofe: el hundimiento del trasatlántico, ocurrido el 14 de abril de 1912.

A bordo del barco iban 2 mil 223 personas, quienes viajaban de Inglaterra hacia los Estados Unidos; de ellas, 706 se salvaron y mil 517 fallecieron en las aguas gélidas del Océano Atlántico.

El punto cumbre de la historia es, precisamente, el momento en que el enorme barco choca contra un iceberg y comienza a hundirse, pero te has puesto a pensar ¿qué pasó después? ¿cómo le hicieron para sacar esos miles de cadáveres que flotaban en el mar?

El barco responsable del rescate de los cuerpos era el MacKay-Bennett, el cual era enorme, pero no suficiente para llevar hasta el puerto de Halifax, en Canadá, a todos los que lamentablemente habían perdido la vida en tan aparatoso accidente.

Es por esta razón que se tuvo que tomar una decisión, y fue el capitán Frederick Larnder quien se encargó del problema. Había que dejar varios cuerpos fuera del barco, a la suerte del mar.

Al centro, el capitán Frederick Larnder

Para esto se aplicó un “filtro”… de los cuerpos sin vida que ya estaban dentro del MacKay-Bennett, ordenó que se tiraran por la borda a los pasajeros fallecidos que eran los más pobres para poder llevar a su destino a los más ricos, y que éstos tuvieran un funeral “como les correspondía”.

De esta manera, se deshicieron de más de 100 cuerpos, mientras que 334 cadáveres lograron ser rescatados.

Esta información fue recopilada gracias a 181 telegramas enviados a los responsables de la compañía naviera que se encargaba de la operación del Titanic, la White Star Line. Mucho tiempo después, un empleado de Cunard Line (la empresa que compró a la WSL) se dio cuenta que alguien había tirado estos documentos a la basura, pero los rescató al darse cuenta del valor histórico que tenían, y se los entregó a su hija para que los guardara.

En la década de los 80, la mujer los entregó al historiador Charles Haas, quien estuvo restaurándolos por más de 3 décadas, por lo que hoy podemos conocer más detalles acerca del rescate de cadáveres. De acuerdo con los documentos, cada cuerpo se registraba minuciosamente para saber a qué clase social pertenecía y poder elegir fácilmente a los más acaudalados y dejar a los de recursos más bajos.

En uno de los telegramas, el puerto de Halifax pide que se rescate la mayor cantidad de cadáveres, pero ante la imposibilidad de cumplir con ello, la respuesta del capitán Larnder fue la siguiente: “Se ha hecho un registro cuidadoso de todos los papeles de dinero y objetos de valor encontrados en los cuerpos. ¿No sería mejor dejar los cuerpos en el mar a menos que los parientes pidieran específicamente preservarlos?”

Hay otros documentos en los que los empleados de White Star Line hablan sobre el estrés y el agotamiento que les causaba el rescate, registro y envío de los cadáveres, por lo que exigían un descanso.

Pero a 105 años del hundimiento del Titanic, lo que podemos ver es que en los momentos más difíciles, sobresale el lado oscuro de las personas, en las que en situaciones de emergencia, salen a relucir sus complejos clasistas. Ya había grieta!!!

1-Hachas para cortar las manos a los náufragos y evitar que volcaran los botes

La primera de estas emotivas historias nos sitúa en la fría noche del 14 de abril después de que el «Titanic» chocara contra aquel gigante de hielo y se hundiera para siempre en el Atlántico. Eran horas aciagas pues, al no haber botes salvavidas ni para la mitad del pasaje, centenares de personas luchaban desde las gélidas aguas para subir a una embarcación y no morir congeladas.

No obstante, los oficiales sabían que el peso excesivo podía hundir las pequeñas embarcaciones en las que viajaban los supervivientes, por lo que hicieron uso de todas las armas que encontraron para mantener a los náufragos dentro del océano. Eso es lo que sucedió en botes como el 12, donde dos españolas vieron como un oficial cortaba la mano a uno de los náufragos que trataban de hacerse un hueco entre los supervivientes.

«En cuestión de minutos, el bote 12, que se encontraba a un cuarto de milla de distancia de la zona del hundimiento, se vio acosado por enloquecidos náufragos que intentaban trepar a la embarcación. “Una persona llegó nadando hasta nuestro bote y le cortaron de un hachazo la mano, mientras que a otras hubo que matarlas a tiros”, manifestaron las hermanas Florentina y Asunción Durán», señala el periodista Nacho Montero, en su obra «Los diez del “Titanic”».

Este suceso, sin embargo, tendría que esperar años y años hasta salir a la luz. «Interrogados en las comisiones de investigación abiertas días después por los gobiernos de Inglaterra y Estados Unidos, los tripulantes de este bote, como casi todos los supervivientes de la dotación del «Titanic», jamás admitieron que se hubiera negado auxilio o utilizado armas», finaliza el escritor en su obra.

Uno de los botes salvavidas
Uno de los botes salvavidas– ABC

2-El «Titanic» contactó por telégrafo con Tenerife días antes de la tragedia

Además de ser un inmenso palacio flotante, el «Titanic» también contaba con la última tecnología a bordo. Uno de los «juguetes» más caros que podía utilizar la tripulación era una gigantesca antena de radiotelegrafía que permitía al barco contactar con puntos ubicados al otro lado del océano -algo extraño para la época-. En una prueba realizada días antes de la tragedia, desde la sala de radio del transatlántico se envió un mensaje que fue respondido por la estación costera de Tenerife, a 3.700 kilómetros de distancia.

«Esa tarde, los dos operadores de radio del «Titanic», Jack Phillips y Harold Bride, decidieron probar el transmisor Marconi a plena potencia. Disponían del equipo más moderno y eficaz del momento que, en condiciones normales, garantizaba un alcance de unos 450 kilómetros, pero que, a toda su capacidad, podía superar miles de kilómetros. Con su magnífica estación ajustada y plenamente operativa, Phillips y Bride efectuaron una comunicación de larga distancia. No fue difícil con su potente antena de 35 metros situada entre los mástiles, sobre cubierta», explica Nacho Montero en «Los diez del “Titanic”»

«Les respondió la estación costera de Tenerife, situada a unos 3.700 kilómetros, y que se encontraba en fase de pruebas. Ubicado en Santa Cruz de Tenerife, este centro telegráfico acababa de ser instalado por la empresa Marconi y disponía de cuatro colosales torres de 75 metros de altura, enclavadas en lo que hoy se conoce como el barrio de las Cuatro Torres. Una segunda llamada llegará hasta Port Said, a unos 5.500 kilómetros. El ensayo había sido un éxito», finaliza el autor.

Entre los postes del barco iba ubicada la antena
Entre los postes del barco iba ubicada la antena– ABC

3-La monarquía española lamentó la tragedia del «Titanic»

En los días posteriores a la catástrofe, la comunidad internacional quedó estremecida por la tragedia del «Buque de los sueños». Por ello, de este a oeste se sucedieron los mensajes de condolencias hacia los países que más víctimas habían tenido que contar en la tragedia. Curiosamente, una de las regiones que transmitió su pésame a EE.UU. (lugar hacia el que viajaba el Titanic») fue España.

«Los Reyes de España, Sus Majestades Don Alfonso XIII y Doña Victoria Eugenia de Battenberg, enviaron un telegrama al presidente de los Estados Unidos en el que decían lo siguiente: “Hemos tenido conocimiento con profunda pena de la catástrofe del Titanic, que ha sumido en el luto a la nación americana. Enviamos nuestras sinceras condolencias y deseamos asegurarle a usted y a su nación nuestros sentimientos de amistad y simpatía”», explica Nacho Montero en declaraciones a ABC.

Alfonso y Victoria Eugenia
Alfonso y Victoria Eugenia– ABC

4-El misterio de las luces fantasma vistas por los pasajeros

Uno de los misterios sin resolver relacionados con el «Titanic» señala que, cuando los botes salvavidas se encontraban en el agua, vieron unas extrañas luces en el horizonte. Pensando que pertenecían a otro navío, el capitán Smith ordenó que los supervivientes se dirigieran hacia ellas lo más rápidamente posible. En cambio, tan fugazmente como llegaron, los puntos luminosos se fueron.

¿Qué eran aquellas luces? Nacho Montero tiene una teoría que plasma en su obra, «Los diez del “Ttanic”»: «Era un ballenero finlandés, el «Samson», que se había quedado varado y transportaba un cargamento ilegal de pieles de foca desde el norte de Canadá a través de aguas territoriales norteamericanas. Desde las cubiertas pudieron observar con claridad las miles de luces de un gran buque (el “Titanic”) que descargaba bengalas blancas»..

«En un momento dado, sospechando que habían sido avistados por los guardacostas estadounidenses, se alejaron de la zona. Como no disponían de radio a bordo, no tuvieron noticias de la tragedia del Titanic hasta llegar, días después, a las costas de Islandia. ¡Podrían haber salvado a los náufragos! Un pacto tácito de silencio entre la tripulación permitió guardar el secreto durante medio siglo. En el año 1962, el Capitán del Samson, Henrik Naess, ya en el umbral de la muerte, confesó la verdad. En todo caso, a día de hoy, el enigma de las luces fantasma del Titanic no puede considerarse resuelto», finaliza Montero.

El «Titanic» será recordado siempre como uno de los grandes buques de la Historia
El «Titanic» será recordado siempre como uno de los grandes buques de la Historia– ABC

Este reportaje fue publicado originalmente el 15 de abril de 2014 bajo el título: «Cuatro curiosidades sobre el hundimiento del «Titanic» que quizás no conozcas»

 

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