A 64 años del bombardeo a la Plaza de Mayo

Hace 64 años el pueblo argentino vivía su propio Guernica cuando aviones de la Marina que querían asesinar al General Perón y acabar con el gobierno popular bombardeó la Plaza de Mayo disparando además su metralla sobre la gente que inocentemente creyó asistir a un desfile aéreo y también sobre las columnas de trabajadores que se congregaron desarmados a apoyar al gobierno.

A su paso por La Matanza ametrallan la guardia de Regimiento 3 de Infantería de La Tablada, asesinado al conscripto Criscuolo e hiriendo al resto de los soldados de guardia de la entrada de la calle Buenos Aires y Creara.

En su raid homicida a la altura de Crovara y San Martín, disparan sobre la gente que corría presa del pánico. Y al llegar a Crovara y Gral Paz descargan todo su odio sobre camiones que en la puerta de Jabón Federal, estaban cargando obreros que al grito de “La vida por Perón!” dejaban sus tareas para acudir en defensa de su líder, matando también a trabajadores jaboneros. Horas más tarde otro grupo de aviadores sobre Camino de Cintura en proximidades de la Autopista Pistarini, ametralla un grupo de camiones llenos de soldados de 20 años que marchaban a recuperar el Aeropuerto de Ezeiza, ocupado por fuerzas de la Marina de Guerra.

En Plaza de Mayo, en tanto, los muertos fueron alrededor de 350, “sin contar las palomas y los sueños de la gente” como decía Leonardo Favio, y 600 heridos.

Los culpables, aquellos que arrojaban bombas con espoletas de procedencia británica y estadounidense sobre el pueblo, fueron la Marina de Guerra tradicionalmente patricia y cipaya, los partidos opositores (socialistas y radicales) algunos de los cuales como Zavala Ortiz terminaria siendo ministro del “demócrata” Arturo Illia y la cúpula de la iglesia argentina que bendijo a los asesinos al punto tal que los aviones llevaban la inscripción “Cristo vence”.

Por otro lado y para terminar esta memoria quiero marcar una de las tantas incongruencias de nuestra historia: no hay un sitio que recuerde a las victimas. Ni un monumento, un monolito, una placa en la plaza. Un lugar que diga “Aquí Jhon William Cooke disparó su 45 a los aviones de la marina que asesinaron al pueblo ” o “Aquí cayó muerto Héctor Pessano, obrero peronista, ametrallado por un avión piloteado por un asesino al servicio del imperialismo, mientras apuntaba con un palo al cielo”.

U otro que diga “En este lugar un vehiculo escolar lleno de niños del interior que venían a conocer Buenos Aires fue alcanzado por una bomba arrojada desde el cielo por quienes deberían custodiar la soberanía nacional pero buscando matar a Peron los asesinaron vilmente, despedazandolos”.

Gloria a nuestros mártires. Oprobio eterno a sus asesinos.

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