Argentina salió de la emergencia económica ¿Será tan así?

La ley de emergencia pública fue sancionada el 6 de enero de 2002, tras la crisis económica sin precedentes que se registró en diciembre de 2001. Le otorgaba al Ejecutivo una serie de facultades extraordinarias de las que ahora prescindirá.

Argentina salió de la emergencia económica tras 16 años, dejando atrás una etapa en la que se renovaba año a año más por discrecionalidad política que por necesidad. La ley de emergencia pública y reforma del régimen cambiario que había sido sancionada el 6 de enero de 2002, tras la tremenda crisis económica que afectó al país en diciembre de 2011, no se renovó y con ella quedaron atrás ciertas facultades delegadas al Ejecutivo.

El origen se remonta a la caída del gobierno de Fernando de la Rúa y a una crisis económica y social sin precedente que sobrevino a fines de 2001 con la implementación del “corralito”. Por entonces, la pobreza había aumentado del 35,4% al 49,7% de la población y la indigencia pasó del 12,2% en 2001 al 22,7% en 2002. El desempleo, según el Indec, había saltado al 40,2%. Los números actuales, en cambio, muestran una mejora en la situación social.

Como consigna La Nación, la “emergencia” delegaba en el Ejecutivo una serie de facultades extraordinarias: establecer el sistema que fija el tipo de cambio entre el peso y las divisas extranjeras; pautar retenciones a la exportación de hidrocarburos; fijar tarifas y renegociar los contratos de servicios públicos en manos de empresas privadas; y regular los precios de la canasta básica. Por eso, la emergencia se convirtió en una norma renovada año a año, aún en los períodos de crecimiento a tasas chinas.

El Congreso había quedado atado a la discrecionalidad presidencial mucho más allá de lo permitido por la Constitución Nacional, que establece en su artículo 76 que “se prohíbe la delegación legislativa en el Poder Ejecutivo, salvo en materias determinadas de administración o de emergencia pública, con plazo fijado para su ejercicio y dentro de las bases de la delegación que el Congreso establezca”.

En la Casa Rosada celebraron la decisión. “Es un paso más hacia el fortalecimiento de la institucionalidad. Haber vivido en emergencia en tiempos de tasas chinas obedecía a una discrecionalidad política más que a una necesidad”, comentó un hombre de la mesa chica del presidente. “La emergencia social continuará vigente. Pero terminaron ya la energética y la económica”, celebraron desde el Gobierno.

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