Atenas, desde Europa

 

Las tapas de todos los diarios españoles se dedicaron este fin de semana al acuerdo que la zona euro alcanzó con Grecia para extender cuatro meses el plan de financiamiento para el país, lo que reveló una vez más que en cabeza del flamante gobierno de Alexis Tsipras se juega mucho más que la suerte de Atenas.

El País: «Alemania impone su ley y Grecia obtiene ayuda para cuatro meses»; ABC: «Grecia acepta el rescate. Atenas se somete a cuatro meses de prórroga con las mismas condiciones». La Razón:
«El populismo griego cede y acepta una prórroga del rescate de 4 meses».

España mira con muchísima atención los pasos de Tsipras y el tironeo que mantiene con el país fuerte del euro, Alemania, sobre todo ante las elecciones generales que enfrentará el país ibérico este año.

Poco antes de que se alcanzara el acuerdo por cuatro meses, el secretario Político del partido Podemos, Íñigo Errejón, -la fuerza de «izquierda» que ahora encabeza los sondeos en España- cuestionó la «cerrazón» que hasta el momento primaba en el eurogrupo ya que, según evaluó, Grecia «está negociando y abriendo una alternativa responsable».

El número dos de Podemos se pronunció así desde Atenas y desde allí tocó una cuerda que -se ha dicho- recuerda a las argumentaciones de Néstor Kirchner entre 2003 y 2005: «para que Grecia pueda pagar, tiene que crecer y eso es inseparable de su programa de rescate ciudadano».

Tras una jornada de duras negociaciones en Bruselas, los ministros de Finanzas del Eurogrupo aceptaron extender el plan de ayuda para Grecia.

Aseguraron su financiación a muy corto plazo y buscaron aventar la idea de que Grecia dejará el euro, lo que tensa los nervios del establishment político y económico del viejo continente.

Las declaraciones de la canciller alemana, Angela Mekel, fueron claras en ese sentido: hay «un programa para Grecia, la acción política tiene como objetivo mantener a Atenas en la zona euro».

Su par francés, el presidente François Hollande, se pronunció de manera calcada:»Grecia está en la zona euro» y «debe seguir en la zona euro».

Grecia consiguió financiamiento y logró un objetivo de superávit primario menos elevado que el que reclamaban los acreedores.

Debió ceder a avanzar con una serie de reformas, que incluyen la lucha contra la evasión fiscal, la corrupción y la eficientización de la administración pública.

«La primera condición es que Grecia presente una lista de reformas estructurales que deberá estar lista el lunes», advirtió el presidente del Eurogrupo, Jeroen Dijsselbloem, al anunciar el acuerdo.

¿Qué pasaría si Grecia logra extender las negociaciones con Alemania más allá de estos cuatro meses? ¿Cómo impactará esa situación de tira y afloje en la campaña española? ¿Y si Madrid cambia de signo político y se suma al esfuerzo de Tsipras por dar prioridad al «crecimiento» por sobre la «austeridad»?

Las voces del sistema financiero europeo aseguran que ni a Grecia ni a España les será posible torcerle el brazo a la «troika» -Comisión Europea, Banco Central Europeo, FMI-.

«Grecia no podrá volver a los mercados de capitales cuando la extensión de este acuerdo expire a fines de junio y entonces necesitará asegurarse financiamiento de largo plazo con sus socios europeos», le advirtió a Tsipras la revista londinense The Economist.

Nadie sabe a ciencia cierta qué terminará ocurriendo con Europa durante 2015, lo que es cierto es que la política y la economía estarán allí en tensión tanto si se observan desde Madrid, como desde Atenas o Berlín. TELAM

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