Bariloche: el Nahuel Huapi derrumbó catedral «sumergida» en sus aguas

La llamativa instalación montada dentro de las aguas del lago duró poco menos de cuatro meses.

Los conocedores sostienen que el lago Nahuel Huapi «no perdona» las construcciones que invaden su lecho, que más tarde o más temprano da cuenta de ellas. Las frías aguas del lago no tuvieron contemplación siquiera con una de las obras de arte del proyecto «In situ», creado por la Secretaría de Cultura de Nación (hoy elevada a rango de Ministerio) que subsanó la polémica de la primera etapa con una segunda ronda de instalaciones seductoras y sugestivas.

La «catedral sumergida», de Jorge Macchi, yace volteada y muy dañada sobre las piedras de la costa, frente a la Catedral que le sirvió de musa inspiradora a su autor. Desde hace dos semanas las olas cubren casi por completo la instalación.

La crecida natural provocada por las lluvias de otoño fue dañando en forma progresiva la estructura de metal, primero le arrancó parte de la cobertura abriendo una ventanilla no prevista y luego comenzó a inclinar la cúpula hasta dejarla tendida con el basamento expuesto. Las olas rompieron también la idea de «desdoblamiento» planteada por el artista que buscó simular una «ciudad paralela bajo el agua».

La «catedral sumergida» fue la obra de gran formato que causó mayor impacto en la segunda oleada del programa «In situ» que buscó reparar la polémica desatada con las primeras instalaciones emplazadas en diciembre de 2012 en otros puntos del centro de la ciudad.

En esa primera etapa varias obras alteraron algunas visuales clásicas de la ciudad sin aviso previo y al menos una, puente de tablones que sorteaba la estatua de Roca en el Centro Cívico, creado por el artista Tomás Espina, fue escenario de la agitación social y política que terminó con la suspensión del exintendente Omar Goye.

El programa «In situ» incluye trabajos de una decena de artistas de renombre internacional, seleccionados por la secretaría Cultura de Nación. De la primera tanda sobreviven los «chemamules» (especie de tótems de inspiración mapuche) esculpidos en madera por el artista chileno Bernardo Oyarzún. Mientras que de la segunda oleada solo queda en pie el «Jardín de Invierno» de Leandro Erlich, en los jardines del Centro Cívico.
Fuente: www.rionegro.com.ar/DeBariloche

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