Biblioteca Popular “Cultura”, 90 años difundiendo la cultura en Real del Padre

«Los huesos de los grandes al polvo tornarán, en sus palabras vive un alma inmortal que en nuestra Biblioteca podemos escuchar.

Duermen en sus estantes, pigmeos y gigantes, con el sólo abrir un libro los puede despertar»
Enrique Miller

Que un pueblo tenga una biblioteca y que la misma cumpla 90 años no es un dato menor en la historia de la cultura provincial, sobre todo si tenemos en cuenta que la biblioteca “Popular” más antigua de la provincia (la “Alberdi”, de Luján) no supera los 111 años de existencia.

El 19 de junio de 1932, a sólo 20 años del inicio de la colonia Real del Padre, se fundó la Biblioteca Popular “Cultura”. Eran tiempos difíciles, la producción agrícola de Mendoza se había desvalorizado mientras la desocupación había crecido por la crisis mundial de 1929. Sin embargo, estas dificultades no fueron un obstáculo para que un grupo de pioneros cayera en la desidia. A semejanza del dicho popular(“Al mal tiempo, buena cara”) ellos optaron por enfrentar el desánimo con una actitud positiva y apostaron a formar una biblioteca pública para difundir la buena lectura y la cultura por medio del teatro y la música.

Fue en aquellos días muy fríos, cuando la tierra y el agricultor tomaban un descanso por las bajas temperaturas, que un grupo, bajo la conducción del ing. Enrique Miller, creó la biblioteca a partir de los libros donados por los primeros socios. Inmediatamente lograron que la empresa colonizadora les donara un lote donde se levantó en 1942 el primer local que parecía amplio, pero al poco tiempo quedó chico por la gran cantidad de libros reunidos.


 Primer local de la Biblioteca Popular “Cultura”

El primer presidente fue Bernardo Pozo, luego lo sucedieron Enrique Miller, destacado poeta, compositor, guionista de cine y amigo de Draghi Lucero, Eufemio Garibaldi, José Osorio, María del Carmen Hernández, Carmen Saiz de García, Román Esplandiu, entre otros.


Enrique Miller. Apicultor y poeta local

A lo largo de su historia, la institución ha fluctuado entre etapas de florecimiento y de decadencia. En su época de crecimiento tuvo una actividad cultural muy rica. Además del fomentar la lectura, se estimuló el teatro y se presentaron obras con bastante éxito. Después de 1947, las actividades se espaciaron, costó tener la biblioteca abierta, pero la hospitalidad de los socios fue amplia y permitieron que la biblioteca se convirtiera también en sede de la Asociación Independiente de Fútbol Río Atuel y de la Cámara de Comercio local.

Entre 1960 y 1970 varias comisiones intentaron recuperar la vida de la institución, un poco venida abajo por la falta de personal para atender diariamente la entrega de libros, De todos modos, los socios, superando varios aprietos económicos, resolvieron hacer un edificio con varias dependencias. Con lo recaudado en dos fiestas de Vendimia se colocaron los cimientos, con el dinero de diversas rifas de beneficencia se terminó la parte gruesa de la obra. En 1982, justo al cumplirse los 50 años de su fundación, se hizo una inauguración parcial de la biblioteca con un gran acontecimiento cultural que incluyó una obra de teatro y un concierto ofrecido por artistas de la Universidad de Cuyo. Luego, al año siguiente, gracias a la Municipalidad de San Rafael (por mediación del delegado municipal Adolfo Agüero) que aportó puertas y ventanas se pudo habilitar oficialmente la biblioteca. Numerosas personas trabajaron para lograr esta meta, entre otros, Román Esplandiu, Carmen Saiz de García, José A. Agüero,María del Carmen Hernández, Amelia Barré, Rubén Seijas, Roberto Rinaldi, Dante Campoo, Graciela Distéfano.


El nuevo edificio de la biblioteca

En los años siguientes, se amplió el local, se aumentó el número de libros, se instaló una sala de informática y una videoteca educativa con subsidios aportados por la Comisión de Bibliotecas Populares de la Nación; además, se cedió un espacio a una institución privada para enseñar inglés y otra aula a una profesora para formar una orquesta de música clásica. En los últimos años, la gestión conducida por Cristian R. Montoya realizó el cierre perimetral del lote, arregló el techo y reparó y pintó el frente, sin dejar de comprar nuevos libros.

Han pasado 90 años de la creación de la biblioteca. Toda una trayectoria que no se puede olvidarse.

Sobre todo, ahora, que las bibliotecas populares de todo el país, luchan por recuperar los lectores y por no perder los subsidios de la Nación, el desafío es mucho mayor. Pero sabemos que los argentinos son muy creativos y, que al igual que aquellos que no se desanimaron frente a la crisis y fundaron la biblioteca de Real del Padre, la biblioteca no va a desaparecer, como dice el poeta, “duermen en sus estantes, pigmeos y gigantes, con el sólo abrir un libro los puede despertar». Sin lugar a dudas, ellos son los cimientes de una nueva etapa en la historia de la cultura nacional.

Por el Profesor Omar Alonso Camacho

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