Boca ganó el Superclásico por 1 a 0 en Núñez

El conjunto «xeneize» se impuso con gol de Emmanuel Gigliotti. El encuentro se disputó sin público visitante.

 

Boca se quedó con todo el festejo en el Superclásico y sigue prendido en la lucha por el torneo Inicial, tras superar este domingo por 1 a 0 a River, en Núñez, en un partido correspondiente a la décima fecha.

El delantero Emmanuel Gigliotti, a los 22 minutos del primer tiempo, anotó el tanto de la victoria boquense en el estadio Monumental.

Con este triunfo, el elenco de la ribera, que suma cuatro juegos invicto y sin recibir goles, llegó a los 19 puntos, cuatro menos que el líder Newell´s. Por su parte, River perdió terreno en la tabla de posiciones y quedó con 14 unidades, a nueve de los rosarinos.

En cuanto al partido, el local manejó la pelota la mayor parte del partido, pero pagó cara la falta de puntería ante un rival que acertó en una de las pocas que tuvo, y desde allí construyó la victoria.

Boca se hizo fuerte en un aspecto en el que venía fallando con anterioridad: la defensa. En ese sector se destacaron el arquero Agustín Orion, y los centrales, Daniel Díaz y Claudio Perez.

River tuvo un comienzo arrollador, abriendo la pelota de lado a lado y desbordando por las bandas, sobre todo por el sector derecho, donde Carbonero y Gutiérrez le ganaban el duelo a Zárate.

En apenas 8 minutos, el local tuvo un cabezazo de Mercado, que pasó cerca de un palo tras un córner de Rojas desde la izquierda, y una tapada de Orion, quien se recompuso luego de dejar un rebote corto en un disparo de Lanzini.

La visita no lograba hacer pie en ese primer tramo del partido, los volantes veían pasar la pelota y los defensores doblegaban esfuerzos para contener los embates «millonarios».

El asedio comenzó a aflojar pasados los 15 minutos, momento en que Gago hizo su aparición en el partido, siendo uno de los más claros futbolistas «xeneizes», ya que a Riquelme se lo veía disminuido desde lo físico.

Boca pudo arrimar peligro recién a los 19 minutos, cuando el arquero Barovero tapó por duplicado -ante Sánchez Miño y Gigliotti-, luego de un buen anticipo ofensivo de Gago.

La jugada fue aviso de lo que vendría dos minutos más tarde, un castigo para River por su falta de gol y un premio, que pareció exagerado, para Boca.

Luego de un tiro libre en tres cuartos de cancha, Riquelme abrió de zurda para Martínez, el «Burrito» desbordó a Vangioni, lanzó el centro y Gigliotti, anticipando a Maidana, puso el 1-0.

A partir de allí, el elenco de Núñez redobló los esfuerzos en ofensiva, aunque ahora la presión de jugar con el marcador adverso lo hacía caer presa de los nervios e imprecisiones.

En ataque, «Teo» Gutiérrez salía cada vez con más frecuencia del área para conducir la ofensiva local, pero eso implicaba restar peso en el área, donde Andrada jugaba un poco acelerado.

El complemento empezó en el mismo tono, y en apenas un minuto de juego Orion tuvo que esforzarse para tapar un tiro de Lanzini sobre su palo derecho, previa jugada combinada de «Teo» y Rojas.

Sin embargo, el replegado Boca avisó que podía lastimar otra vez y casi amplía la diferencia con un derechazo del «Burrito» Martínez que pegó en un palo.

Sobre 7 minutos, Balanta recogió el despeje de un córner, cedió para el recién ingresado Ponzio y éste sacó un derechazo que pegó en el palo derecho de Orion y salió afuera.

Con el correr de los minutos, el desgaste físico del primer tiempo le pasó factura al local, que cada vez jugaba más lejos de Orion y empezó a abusar de pelotazos frontales, que facilitaban el trabajo del «Cata» Díaz y «Chiqui» Pérez.

Boca, que jugaba replegado y sin poder hacerse del balón, comenzó a cometer muchas infracciones en cercanías del área, pero River no sacó provecho de la pelota parada.

En el epílogo del partido, y cuando parecía que River ya no podría alcanzar el empate, los «millonarios» se acordaron de lo hecho en el primer tiempo y casi equiparan el marcador.

Se jugaban 37 minutos, Lanzini puso un pase punzante para Vangioni, éste sacó un centro preciso al punto del penal, donde Mora se elevó y sacó un cabezazo que pegó en el poste más lejano, ante la mirada impotente de Orion.

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