Boca le ganó a River en Mendoza por penales 5 a 4

Con un Malvinas repleto, Boca y River jugaron en Mendoza. El Xeneize, con un equipo alternativo,se impuso al Millonario en el segundo y penúltimo superclásico veraniego.

El equipo de Bianchi, integrado por suplentes, consiguió una victoria luego de noventa minutos en un pobre 0-0. Ustari atajó los disparos de Vangioni y de Rojas, ambos zurdos. El Xeneize se quedó así con la Copa Revancha.

El segundo superclásico del verano 2013, fue para Boca, al imponerse 5-4 desde el punto del penal, tras igualar sin goles los 90 minutos en el Estadio Malvinas Argentinas, en Mendoza.

Oscar Ustari fue decisivo al atajar desde los doce pasos los envíos de Leonel Vangioni y Ariel Rojas. Para Boca acertaron en la definición Cristian Erbes, Lucas Viatri, Guillermo Fernández, Nicolás Blandi y Christian Cellay. El único boquense que falló fue el uruguayo Emiliano Albín.

En River fueron efectivos a la hora de rematar Leonardo Ponzio, Manuel Lanzini y el franco argentino David Trezeguet.

El primero de los superclásicos del año se lo había adjudicado el conjunto de Núñez por 2-0, con Mora como artillero exclusivo. River avisó al minuto con una llegada de Rogelio Funes Mori, pero su remate cruzado se fue muy cerca del poste izquierdo.

Luego Boca logró pararse mejor y prevaleció en la lucha del mediocampo, aunque sin arrimar peligro hacia el arco de Marcelo Barovero.

El partido entonces se hizo trabado y sobró la pierna fuerte. Recién sobre la media hora River consiguió revertir la situación y copó el medio por la producción de su capitán Ponzio.

A los 35 volvió a tener una chance el conjunto Millonario con un cabezazo de Mora que se fue apenas desviado. River dejó una mejor imagen sobre el final de la etapa, pero en el marco de un juego muy deslucido.

En el segundo período el elenco xeneize siguió bloqueándole los caminos a su archirrival. El equipo de Ramón Díaz dispuso de la pelota y de la iniciativa, pero careció de creatividad y penetración, por lo que sus intentos ofensivos, por lo general, terminaron abortados antes de llegar al área de los auriazules.

River apenas se acercó por un centro del uruguayo Carlos Sánchez para su compatriota Mora, que interceptó Ustari, y otro lanzamiento cruzado de Vangioni que no alcanzó a cabecear Trezeguet.

Pero Boca, que estuvo agazapado durante toda la noche, casi convierte de contraataque. Primero salvó Barovero en un anticipo de lo más oportuno y cuando insistió Erbes surgió Vangioni para rechazar de cabeza casi sobre la línea de sentencia.

Al final River tuvo otra escena muy propicia, ya que avanzó de un modo vertical Lanzini y habilitó a Trezeguet dentro del área grande, pero quien fue campeón mundial con el seleccionado francés falló en la culminación del ataque.

A River la falta de luces y profundidad le costó tener que pasar por la tanda desde el punto penal y en esa instancia, como suele ocurrir, el que festejó fue Boca.

El superclásico del verano se desarrolló en paz en las tribunas de ambos equipos, que colmaron las instalaciones del estadio Malvinas Argentinas de Mendoza, donde se vendieron la totalidad de las 34 mil entradas. Con un “pulmón” que separa a las dos tribunas, en la parte norte de la cancha se divisaron las banderas de la barra de Boca, con algunas que hacían mención a localidades bonaerenses.l

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