Cae el precio del petróleo, pero no la nafta

Las empresas siguen escudándose en la devaluación para no bajar los precios.

A mediados de 2014, el petróleo crudo valía US$100 en los Estados Unidos. Cuando arrancó 2016, se cotizaba por debajo de los US$30. Durante esta semana, el “oro negro” volvió a un rango de US$50.

En casi todos los países, la baja de la cotización del crudo implica caída en los importes de los combustibles. Durante los últimos dos meses, la variedad de petróleo Brent -que se toma como referencia en el país- perdió casi un tercio de su cotización: estaba a US$86, pero el jueves ya andaba por debajo de los US$59.

Si baja el crudo -y los importes en los surtidores en todos lados-, ¿por qué no se repite esa tendencia en la Argentina?. La respuesta está en la depreciación del peso, según defienden desde la industria. El dólar estadounidense se apreció 120% frente a la moneda argentina en un año: se vendía a $17,60 en noviembre de 2017, pero pasó a $39,40 un año después.

Por esa razón, es improbable que haya una caída de precios significativa en el mercado local. Aún si el barril de petróleo retrocediera más (a una zona de US$50/55), las empresas podrían seguir escudándose en la devaluación para no bajar los precios.

El Gobierno vino presionando a las petroleras para lograr una disminución de los importes desde diciembre. Según sostienen en la industria, ese deseo del Gobierno se podría materializar a medias. A menos que haya nuevos sacudones con el dólar, podría haber una disminución en naftas. Como contrapartida, todo se encamina a un incremento en gasoil.

En un año, la variación de la nafta “súper” de YPF fue del 75%: de $21,38 hace un año a $37,59. La suba es superior a la inflación del último año, pero inferior a la devaluación del mismo período.
Fuente: Clarín

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