Canario Vilariño y el poderoso rock

Este reconocido músico comparte con nosotros su vida y obra artística. La nota de Arte de los domingos, con Alejandra Cicchitti.

Leandro “Canario” Vilariño, nació en Buenos Aires en el barrio de Villa Urquiza. Se instaló con su familia en Mendoza cuando tenía 8 años. Es guitarrista, compositor, letrista y odontólogo de profesión, la cual continúa ejerciendo y siempre supo compatibilizar con la música.

¿Cómo empezó tu relación con la música?

Desde chico en Villa Urquiza vivíamos en un pequeño edificio de 2 pisos. Eran los 70 y los Wincos destilaban rock nacional, folklore y otras yerbas que mus viejos escuchaban. Empecé a molestar con la guitarra a los 13, la invasión de las “Canta rock”, “Toco y canto” y la Guerra de Malvinas fueron el caldo de cultivo para muchos de los pibes de esa época. Fui a un par de clases en una casa de música que se llamaba ” Lucho Martin” y algunas otras con el genial Medina en el viejo Rosaenz. La guitarra es el único instrumento que toco y casi de manera autodidacta.

Con mi hermano Javier, el más grande, nos matábamos escuchando Los Beatles, luego la prohibición de los grupos en inglés hizo que destripáramos lo nacional, desde Moris, Nebbia, Manal, Almendra, Sui Generis hasta lo más moderno de los 80, Soda y Sumo. Todo eso nos marcó y después me hice comprador compulsivo de Spinetta.

¿Tu trayectoria en bandas?

Tuvimos una primer banda “Los Rastrojeros”, después “Marca Acme”, siempre con mi hermano Javier. Luego armamos otra (cuyo nombre no recuerdo) con Jorge Pillado, el primer batero de los “Perfectos Idiotas”. Fue entonces que aprendí a componer copiando un poco el modelo del violero, un rosarino genial, Javier Acevedo.

Después empecé la facultad y conocí a mi amigo batero (Raúl Jara) y con dos teclados, viola y bajo hicimos una banda llamada “Boicot”, al tiempo conocimos a otro gran amigo Mauricio Zuza que tocaba el bajo y formamos “Divino Futre”. Ya eran los 90 y por suerte el rock más alternativo nos ganó la oreja. En este grupo Rubén Castagnolo tocó la viola y él fue luego el bajista de “Chancho Va” en el 2003.

“El pico del ganso”

“Sábado 7 de junio de 1997. Cacano Bar”

Paralelamente a “Chancho Va” canté en una banda que se llamó “Monos” junto a un gran guitarrista y amigo, Miguel Conocente, un bajista y hermano Leo Mut y el reventador de parches Rodrigo Chaco García. Algunos proyectos de dúos como “Delay”“4 manos” (un ratito con Mario Matar, Rodolfo Castagnolo y Eduardo Ordoñez) y “Yo mutante”, mi proyecto solista con dos álbumes grabados por Leo Mut.

 

¿Algunos discos grabados?

Con “Chancho Va”: Hombre plastilina; El mono del rey; Nueva media hora (un EP); Aún y Pogo.

¿Y videos?

Hay varios y todos con “Chancho Va”: A matar; Rojo sol (de Marcelo Esquivel); Herido (con Gaspar Gómez); Yo soy (con Mikke Ledda); una sesión en el estudio Fader hecho con Ale Biondo de (La trampa, A matar, Salud y Vuelo para atrás); una sesión en el Museo Nacional del Vino y la Vendimia.

¿Cómo ha sido tu evolución musical?

En realidad es un camino que recorrí escuchando de todo y ablandando la oreja gracias a mi hermano menor Diego, al que le llevo 12 años y que me afilió con nuevos grupos. Esa tarea ahora la suple mi hijo Gregorio. La palabra evolución no es la correcta, lo que sucede es que uno va ampliando la escucha, gracias a la gente que va conociendo.

Compones la música y la letra de todas las canciones. ¿En qué te inspirás?

Yo compongo siempre la música y las letras, llevo la estructura de los temas a los ensayos y entre todos los músicos los vamos deformando. La lectura me ayuda con las letras y creo que quien más me influenció fue el crack de Oliverio Girondo. Tengo el vicio y el estigma de la protesta, aunque hace un tiempo intento ser más introspectivo. Intento ser muy minucioso con las palabras y las metáforas, a veces lo logro y otras no. Me motivan la emotividad y lo cotidiano de lo que vivo.

“La curva del terror” (Pogo. 2019)

“Soy, un montón de noches para despertar

este cuerpo de mil partes sin pegar

otro perro que no quiere ser guardián

un millón de luchas para asesinar…”

¿Qué show de tu carrera sentís como el más importante?

Creo que la presentación en el Selectro de “Hombre Plastilina” y la de “Aún” en el Ángel Bustelo fueron importantes para mí.

¿Un músico argentino (o extranjero) que te haya marcado o conmovido en cierta manera?

La música en general te influencia, Spinetta, Luka, el Indio, los Beatles, Zeppelin, Hendrix, Pearl Jam, Nirvana, Rage Against the Machine, Queens of the Stone Age, A Perfect Circle, The Racounters y mil bandas más.

¿Cómo ves la escena mendocina actualmente?

Antes de la pandemia Mendoza era el epicentro de lo nuevo: “Usted Señálemelo”, “Pasado Verde”, “Los Gauchitos”, Javier Montalto, marcaron un quiebre importantísimo. Ahora todos los grupos estamos agazapados para tirar las bombas, ojalá que nos muramos de música.

¿Algunas anécdotas para recordar?

En el anecdotario tengo los recuerdos haber tocado en la vieja usina en Córdoba con “Motörhead” y que Lemmy se haya acercado a ver el bajo de Rubén mientras probábamos sonido. Una piña que me comí de atrás en Caseros mientras tocábamos y un loco que me chupó la cabeza en un acústico y por sacármelo de encima se quedó con la mitad de mi remera, entre otros…

¿Tus proyectos futuros?

Con “Chanco Va” estamos terminando una sesión de 5 temas en los estudios Zanessi y en lo personal vivir y acercarme a la felicidad, siempre haciendo música.

Temas relacionados