Cañón del Diamante: nuevos caminos soñados por pioneros del turismo

Vialidad Provincial desarrolló la apertura de trazas que permiten el arribo a los sitios clave para la presa El Baqueano proyectada sobre el río Diamante. Una labor surgida de un acuerdo con EMESA que ha generado un beneficio notable.

Cuatro caminos hasta hace 6 meses inexistentes han surgido en el sur de Mendoza a partir del acuerdo entre la Dirección Provincial de Vialidad y la Empresa Mendocina de Energía (Emesa).

Son 60 nuevos kilómetros ubicados en la zona donde se realizarán los estudios de geología, geotecnia, geofísica y topografía del Aprovechamiento Hidroeléctrico El Baqueano, en un área de gran belleza paisajística dominada por el curso del río Diamante en San Rafael.

“Abrir nuevos caminos es abrir la puerta a la Mendoza de los próximos años. Para nosotros es un gran orgullo participar de este tipo de proyectos. Desarrollamos un contrato Estado–Estado con Emesa por un monto de $23 millones mediante el cual nuestro organismo pudo ejecutar cuatro nuevos circuitos esenciales para la futura represa. Ese dinero, además de financiar los trabajos, ha sido destinado a la reparación de una gran parte de nuestra flota de maquinarias generando un beneficio muto de enorme trascendencia”, indicó Osvaldo Romagnoli, administrador del organismo vial.

La refuncionalización del túnel que conduce a Los Reyunos, la apertura del camino ubicado en cercanías del Club de Pescadores del lugar, la apertura de un nuevo camino que se desprende de la Ruta Provincial 101 hacia el Puesto Morales, y la apertura de otra traza en inmediaciones de la mina La Picaza, conforman la serie de trabajos ejecutados recientemente por la entidad vial.

Son los nuevos ejes que permiten el arribo a las áreas estratégicas que conforman el proyecto El Baqueano (eje de la Represa, tomas de abducción, entre otros), las cuales fueron recorridas la semana pasada por los representantes de las seis empresas interesadas en los estudios técnicos.

La represa, prevista para producir 150 megavatios, completará el plan diseñado en los años 80 para el aprovechamiento del río Diamante, aportando una serie de beneficios: más energía para el Sistema Argentino de Interconexión, una potencia capaz de cubrir los picos de demanda; la creación de un polo turístico de gran belleza, y la atenuación de crecidas extraordinarias, entre otros.

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