chau…Yali…

*Era abril de 1982. Hacia pocos días que el doctor Miguel Curi había puesto en marcha el diario EL SUREÑO, cuya redacción y talleres estaba en Cabildo y Gutiérrez, a menos de dos cuadras del estadio del Sportivo Pedal Club. A las 10 en punto llegó el primer entrevistado del flamante matutino: era un muchachito delgado, de mentones prominentes, ojos negros salientes y sonrisa afable. Me costaba creer que ese chico, entonces de pocos mas de 20 años, ya se perfilaba como una de las figuras rutilantes, no solo del futbol sanrafaelino, sino provincial.

La charla no giro únicamente alrededor del futbol, sino que se inmiscuyo en la vida privada de ese jovencito que me habló de su barrio, de sus casitas de barro muy humildes, y de niños desarrapados que corrían detrás de una pelota de trapo en los baldíos impregnados de sueños y esperanzas. Casi todos los pibes aspiraban a ser uno de esos grandes jugadores que vestían la tricolor de Pedal, la azul oro de Huracán o la albiceleste de Deportivo Argentino.

No fue un reportaje donde todo se refirió a goles, túneles, taquitos y zambullidas en el área rival, en ese adolescente que tenia enfrente solo existía alcanzar un futuro mejor al de su existencia, que su barrio no continuara siempre marginal y que sus incontables amigos se sacudieran el polvo de la estigmatización por ser pobres. El siguió su camino, nosotros el nuestro.
Seguí su campaña futbolística cuando vestía la camiseta del Sportivo Pedal Club, escuche la explosión de gol en las tribunas, vi decenas de fotos donde mostraba su habilidad con la redonda, admire como otros admiraban las genialidades de este muchacho que le había puesto un tono distinto al futbol lugareño.

Lo advertía con una montaña de sus propios compañeros arriba suyo luego de un gol de antología, lo presentía como en las abigarradas tribunas flotaban las banderas tricolores para agradecer su virtuosidad, sus épicas carreras escapando de sus defensores que terminaban en goles. Lo entreviste par otros medios gráficos, escribí su historia en el diario San Rafael, lo evoque en mis Historias para Contar, relate sus recuerdos en la vieja y querida LV4, y le deje abiertas las puertas de mi próximo libro donde seguramente contare muchas de sus anécdotas.

La ultima vez que lo vi fue frente a la Vieja Terminal de Ómnibus. De esto no hace mucho. Quizás cinco, tal vez cuatro, a lo mejor tres meses. Ya estaba desmejorado pero de buen animo. Y volvimos a recordar. Me hablo de muchas cosas y lo escuche en silencio porque el silencio no tiene precio cuando un amigo casi te adelanta que esta por irse. Mire con mucho dolor y nostalgias hacia el interior de la vieja terminal y ahí encontré otros recuerdos, otros sueños, otras esperanzas. El también tenia los ojos tristes, porque la terminal, como la cancha de Pedal, como la camiseta de Pedal, formaban parte de sus nostalgias.

Hace rato alguien me dijo que el Yali Olmedo se había ido. Que nunca mas volvería. Pude haber llorado pero no lo hice. Bebí el ultimo trago de cerveza y como en un sueño escuche el relato de gol de Robertito Bravo por la vieja y amada LV4 de «otra vez el Yali…otra vez el Yali….gooooolllll de Pedal» Y se me soltó una lagrima….al fin y al cabo siempre un gol trae llantos y mas si eran del YALI OLMEDO…

Hasta cualquier otra entrevista querido YALI…en el cielo, dicen, hay también diarios…

*Por Osvaldo Barroso

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