Circuito Ferroviario

*Pasados unos años comenzaron a construir un circuito ferroviario que pasando por los principales distritos del departamento, pudiera transportar fruta y vino, que era trasladado, sobre todo a Buenos Aires, pero también a Bahía Blanca y otros puntos del Litoral de la República.

Por estas estaciones del ferrocarril Pacífico, salían a diario cargamentos considerables de bordelesas de vino, con destino a todos los centros, comerciales y agrícolas, de la República. La construcción del circuito facilitó mucho esos embarques abaratando su transporte, que antes sólo podía hacerse por San Rafael, Cuadro Nacional o Goudge.

En 1925 el Departamento fue dividido en doce distritos, todos ellos con riegos abundantes provenientes de los ríos Atuel y Diamante, que facilitaban los cultivos.

Las distancias a los puntos de embarque se acortaron notablemente en ese año, cuando el Ferrocarril Pacífico libró al servicio público la línea del circuito que construyó activamente. Esa nueva línea, saliendo de la estación Goudge cruzaba los distritos de Cañada Seca, Rama Caída, Cuadro Benegas y Las Paredes, y fue un motivo más para que tomaran mayor impulso algunos campos que habían estado hasta ese momento improductivos, aún cuando estaban dentro de la zona de riego.

En esta época se construyó sobre el río Diamante, un puente ferroviario de hierro, del  mismo estilo  que los dos puentes sobre la isla del Diamante, conocido como el puente Colorado, hoy como todo lo del ferrocarril, está abandonado  y tal vez con poco trabajo, se podría convertir en puente carretero o peatonal.

Como la empresa del ferrocarril Pacífico,  llegaba al Litoral, los productores vendían sus frutos a esa región, por lo que cuando el tren llegaba a la estación, estaban todos esperando para efectuar la carga. Tomando como ejemplo la estación Salto de Las Rosas, el tren llegaba tres veces por semana, en esos días  se juntaban agricultores, viñateros y bodegueros, cada uno con sus carros llenos en la estación, llevando frutas, verduras, vinos, para enviar con el tren. Al decir de testigos: era una gran fiesta, una romería, productores, pueblo y también curiosos, todos en la estación.

Las bordelesas que se veían  en mayor cantidad eran de Estallo Sánchez y Gannon, las bodegas más grandes de la zona. El relator, don Eduardo Fornes, cuenta que él era pequeño e iba en un caballito a buscar la correspondencia.

Al llegar la producción a Buenos Aires, la Compañía Ferroviaria se ocupaba de hacerla

conocer a la población, por lo que se hacían exposiciones de los productos de Cuyo, en las que nuestras frutas ocupaban lugar preponderante y en muchas ocasiones obtuvieron premios, Iselín ganó una medalla de oro por sus duraznos, tres duraznos hacían un kilo, y Salas por sus vinos.

Algunas bodegas habían conseguido que el ferrocarril extendiera las vías adentro del edificio, para mejorar el embarque. Como ejemplos puedo citar: Bodegas Crisafulli, que estaba ubicada donde hoy se encuentra la U.N.Cuyo, y Bodegas Arizu en Villa Atuel.

*Prof. María Elena Izuel

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