Comienza a crecer San Rafael

*Nuestro departamento tiene una rica historia, ello lo recuerda esta semana, la profesora e historiadora María Elena Izuel.

HISTORIA DE MI TERRUÑO
ARTÍCULO N° 23

COMIENZA A CRECER SAN RAFAEL

Teles deseaba que avanzara el fuerte y poco después escribía: “He mandado fabricar habitaciones cómodas fuera de el fuerte, las que no sólo hermosean el lugar mas también servirán de aliciente a algunas familias, que con este motivo desearán tal vez ocuparlas, aumentándose así más y más este lugar cada día”.

En un principio el Virrey irdenó que se hiciera una población para españoles y otra para aborígenes,  separadas por el río, pero la población que surgió fue mixta, ya que se produjeron varios casamientos entre españoles e indios. Uno de los primeros fue el de la sobrina de la Cacica Roco, de nombre María del Carmen, quien contrajo matrimonio con Tomás González, artillero y natural de Cádiz,  España.

En el pueblito en 1807 había ya 12 ranchitos, con una población permanente de 152 personas, entre las que se contaban varios aborígenes convertidos, a los que bautizaba Fray Inalicán, y funcionaba ya una escuelita, cuyo maestro era Fray Inalicán, a la que concurrían los hijos de los pobladores.

Con el tiempo se dieron cuenta de la incomodidad y gastos que causaba  al Real Erario los continuos relevos de los destacamentos y también lo poco útiles que eran para el aumento de la Población, porque sólo aspiraban a cumplir el término al que eran destinados, si por el contrario fueran  plazas efectivas, no sólo harían el servicio de las armas, sino que ayudarían al adelantamiento de la Población. Comenzaron entonces a nombrarse tropas regulares.

En premio al esfuerzo realizado don Miguel Teles Menezes fue ascendido a Comandante de Fronteras con jurisdicción sobre San Carlos y San Rafael y fueron

“preferidos en sus ascensos los mismos oficiales a saber: el Capitán Don León de Torres, el Teniente Don Juan Francisco Delgado y los Alfereces Don Andrés Godoy, Don Nicolás Aranda y Don Joseph Luis Encinas”.

LLEGAN  VISITAS  AL FUERTE

Después de la fundación del Fuerte, el día 2 de abril en horas de la tarde, Teles Menezes recibió en su tienda de campaña a “los  Caciques Pehuenches Carilef, Caripán  y la Cacica María Josefa Roco” quiénes suplicaron “al Rvdo. Padre Fray Francisco Inalicán, atendiese, por ser de su propia Nación, para explicar al Comandante, a quien dicho cacique le pidió licencia para hablar, sus razones”. Así comienza una hermosa carta escrita por Fray Inalicán al Virrey donde traduce los discursos pronunciados por los tres caciques nombrados, revelando gran elocuencia  y los deseos de ser evangelizados.

Al término de la disertación, que es bellísima, se dirigieron a la Cacica y  expresaron: “Y tu Noble Cacica María Josefa, gloria de nuestra nación, tú eres digna de todo honor y alabanza,  porque eres el móvil que eligió Dios para hacer efectivas sus eternas disposiciones”, esto nos demuestra que era muy querida en su nación.

Al término de la reunión, se dieron las manos con Teles Menezes y Fray Inalicán, diciéndoles a los demás: “Marimari Huinca”.  Este es el mejor saludo pehuenche.

Los presentes en el Parlamento divulgaron lo tratado y el resto de las tribus cuando se enteraron de que el Parlamento había sido un éxito y que todos los presentes habían sido homenajeados y obsequiados con los regalos que a ellos tanto les gustaban, comenzaron a visitar a Teles Menezes,  y como escribió Fray Inalicán al Virrey  “increíble manifestar a V.E. la complacencia de todos los caciques que el Cmte. Don Miguel Teles solo los gobierne”.

Las visitas están registradas en la correspondencia como podemos leerlo en las siguientes cartas: “Ha venido a esta Fortaleza el Capitanejo  Manquipi  a rendir su obediencia y dando sus razones por no haber podido concurrir  al parlamento que las hiciese presente a V.E. y avisando de querer venir otros varios”.

Fray Inalicán escribió: ”El Cacique Carrilef mandó a avisar que él para la primavera vendría acercarse al Fuerte. Aquí lo hice oir misa el Domingo y el día de la Natividad de San Juan Bautista, conversamos y repasamos a la memoria de la paz, del buen recibimiento, que se  les hizo a los Caciques”.

“El 6 del que rige llegó aquí un capitanejo chasque del Cacique Caripán, dando noticias al Sr. Cmte. Don Miguel Teles que venía un Cacique huésped de otra tierra en su toldo llamado Ayenau y que este le daba noticia de la venida del Cacique Pichapi, que hacían tres días que se había separado del camino y que deseaba conocer y hablar al Sr. Cmte. Don Miguel Teles. El Cacique Carripán mandó suplicar al Sr. Cmte. que le hiciera el favor de mandarle un poco de vino para festejar al nuevo huésped que en toda la tierra sabían la alianza que ellos habían hecho con los españoles y así no permitiese dejarlo avergonzado”.

“En este mismo día llegó también el Cacique  Epulay (con su mujer, un hijo y su Capitanejo llamado Chañabil) a ver al Sr. Cmte. Don Miguel Teles, reconociéndolo por su Jefe y confirmando por bien hecho todo lo obrado y establecido en el Parlamento, que él no había podido venir por haberse hallado indispuesto de la salud y da la esperanza de bautizarse con el tiempo. Su capitanejo Chañabil me prometió traerme su hijo que tiene para la primavera para que se lo enseñe y bautice y él también vendría a vivir aquí al fuerte, que conquistaría también a su padre y a su mujer, si ninguno y otro quieren él se vendría solo”.

“El 7 cayó aquí un Capitanejo del cacique gobernador Colimilla dando noticia también de la inmediación de la venida del Cacique Pichapi que había recibido chasque de él, que participaba al Sr. Cmte. Don Miguel Teles como a su Padre, para que se aprontase de todas las cosas precisas y necesarias para cuando quisiera bajar a verlo; proponiéndole los regalos que le podía hacer, unas chupas,  unos frenos, un par de espuelas, etc.  A todos estos los hice oir misa, porque fue día Domingo”.

Fray Inalicán no perdía un momento en su afán de evangelizarlos y es así que a todos los que podía los hacía oir misa, como lo expresa en las cartas y les enseñaba catequesis en los momentos en que sus ocupaciones se lo permitían.

* por la Prof. María Elena Izuel para Día del Sur Noticias

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