Construyen casas con botellas recicladas en Mendoza

Construyen casas con botellas recicladas en Mendoza

Ciencia, tecnología y conciencia ambiental. Todos combinados para solucionar otro problema estructural de la provincia y el país: la falta de vivienda. Pues en Junín todos esos factores confluyeron en la primera casa ecológica construida con ladrillos PET. Se trata del reciclaje de las botellas de plástico descartables, uno de los residuos más abundantes en la provincia.

En la casa, que fue inaugurada en febrero de este año, vive una familia y está adaptada a personas con discapacidad. Los ladrillos tienen muchas ventajas frente a los convencionales: son térmicos y mantienen la temperatura del hogar, son mucho más livianos y más económicos también. Además, permiten reciclar un material que si no contamina cauces y espacios públicos de Mendoza.

Todo comenzó en junio de 2016, cuando el Centro Experimental de la Vivienda Económica (CEVE), que depende delCONICET y de la Asociación de Vivienda Económica, realizaron una capacitación sobre tecnología de fabricación de ladrillos elaborados con plásticos reciclados al personal del Municipio de Junín. En esa comuna desde el 2012 funciona un programa para recuperar envases de plástico para su posterior reciclado. Y querían darle algún destino a esos residuos.

Primero explicaron cómo era el producto y el proceso transferido en la tecnología y una demostración de postura de los elementos constructivos. La segunda fase consistió en el relevamiento de las instalaciones existentes y asesoramiento para la puesta a punto de la producción de los ladrillos. Pero no fue teórico: “En los meses subsiguientes, un grupo de personas de este municipio produjo la cantidad de ladrillos suficiente para construir una vivienda que se destinó a una familia carenciada con un integrante discapacitado”, señaló la doctora Rosana Gaggino, investigadora del CONICET, vicedirectora del CEVE y directora del equipo de trabajo, que está compuesto por los investigadores Jerónimo Kreiker y Lucas Peisino, el becario Julián González Laría y los técnicos Luisa Sosa y Ricardo Arguello.

La casa se ubica en El Martillo, en el distrito de Medrano. Cuenta con 56 m2 cubiertos y tiene una cocina comedor, dos dormitorios, baño, calefón solar, luz eléctrica y agua potable. Esta cooperativa, que está compuesta por cincuenta familias rurales, actualmente continúa trabajando para construir más viviendas con ladrillos de PET, que son adaptables a la geografía, clima y sismología local. Próximamente, un equipo de investigadores del CEVE concurrirá al municipio para efectuar un control de calidad de los componentes constructivos.

Los ladrillos

Rosana Gaggino, investigadora adjunta del CONICET fue quien desarrolló junto a su equipo de colaboradores un proceso para la utilización de plásticos reciclados en la elaboración de elementos constructivos, en este caso ladrillos de polietilen-tereftalato (PET). “Usamos PET procedente de envases descartables de bebidas y cemento pórtland como ligante, más un aditivo químico que mejora la adherencia de las partículas plásticas al cemento”, detalla Gaggino.

El proceso se lleva a cabo triturando los plásticos con un molino, luego en una hormigonera común se hace una mezcla con el cemento pórtland y el aditivo, que luego se coloca en una bloquera manual que le da forma a los ladrillos. “El proceso es simple porque es como hacer bloques de cemento y arena, sólo que se remplaza la arena por las partículas de plástico PET”, asegura.

Estos ladrillos son cinco veces más aislantes térmicos que los convencionales de tierra, y además más livianos. “Un ladrillo de PET pesa 1.400 kg, mientras que el de tierra pesa aproximadamente un kilo más”, dice Gaggino.

Por otra parte, la investigadora agrega que los cimientos de una vivienda construida con estos ladrillos son menores que los de una convencional, ya que la vivienda en general es más liviana, y, al tener mayor aislamiento térmico, se pueden construir muros de menor espesor. “En vez de hacer paredes de 30 cm se pueden hacer de 15”, asegura. Además, los estudios realizados indican que los ladrillos de PET y cemento tienen buena resistencia al fuego.

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