De Constitución a Santiago de Chile un viaje sorprendente

De Constitución a Santiago de Chile un viaje sorprendente

Nuestro amigo y colaborador Valentín Miri nos  deja su crónica de su viaje desde Constitución a Santiago de Chile, “un recorrido que sorprende kilómetro a kilómetro. No te lo pierdas”.

Constitución – Santiago

Pensar en continuar viaje es una toma de decisiones continuas, por ello dispusimos hacer un stop en la ruta K – 24 y alojarnos de camino a  Putú en un complejo de cabañas. Un entorno tranquilo que a pesar de estar al lado de la ruta no se escucha el transitar de vehículos, ideal para relajarnos.

Visitamos el Pueblo de Putú

Dos noches de descanso fueron suficientes para reponernos y continuar luego de levantarnos en una mañana de cielo gris, decidimos ingresar y recorrer el pueblito de Putú, en su Plaza de Armas encontramos una feria tipo americana realizada por la misma gente del lugar, allí desayunamos unas empanadas de pera y unas tortas rellenas de crema pastelera y manjar (dulce de leche). Pasamos frente a las Dunas y Humedales de Putú lugar que ya habíamos recorrido antes y continuamos nuestro viaje hasta encontrarnos con el empalme de la ruta J – 60 y con ello la encrucijada, el GPS nos manda por una ruta hacia nuestro destino, Pichilemu.

Siguiendo nuestra intuición

Una corazonada nos hace tomar la ruta en sentido opuesto al señalado por el GPS, nada mejor que hacer caso a ese sentimiento, lo que nos llevó a descubrir todos los pueblitos costeros con hermosas vistas al Pacífico, pasamos por Rancura, Illoca, Duao, Pichibudi todos pueblos dormidos en el tiempo conservando su particular arquitectura, en su mayoría las casas miran hacia el mar, pueblos que parecen desiertos pero que deben explotar en época estival dada la cantidad de cabañas y alojamientos que observamos. Así llegamos a Lipimavida, donde la ruta finaliza en una pequeña playa junto a un acantilado, aquí nuevamente la encrucijada, retornar por la ruta que habíamos tomado o bien buscar el camino vecinal que lleva hacia Llico, optar por esto último nos condujo por un hermoso camino consolidado entre medio del bosque de pinos y eucaliptos, acompañados en muchos sectores por la bruma que sube desde el mar. Al llegar al pueblo recorrimos la zona y los alrededores de la Laguna Torca (Reserva Nacional), almorzamos unos sandwichs a orillas del Estero de Llico, observando diferentes especies de aves acuáticas, taguas, garzas, macas, cisnes de cuello negro entre otras.

Una red de caminos que sorprende

Los caminos de asfalto son muy buenos, pero seguimos nuestra intención de descubrir que hay más allá y por ello continuamos por el camino vecinal ruta J – 790  que conduce a Lo Valdivia, este lugar se encuentra en la VI Región a orillas del Estero San Pedro de Alcántara, donde para nuestra sorpresa nos encontramos con un salar de mar, siendo que está lejos del océano, al parar y consultar nos explican que el agua se trae por bombeo para llenar las piletas de cosecha, allí habiendo buen sol y viento el agua se evapora, dejando como resultado, capas de sal marina que superan pulgada y media de espesor y que es recolectada manualmente por la gente del lugar, trabajo artesanal del cual fuimos testigos y que como souvenir nos llevamos una bolsita de sal para degustar en nuestras comidas.

Nuestro viaje continúa por las rutas I – 532, I – 72 y por último la I -500 que nos conduce a Pichilemu. Pueblo costero conocido por sus playas (algunas aptas para el baño, otras para realizar pesca de orilla), algunas de las playas son, Infiernillo, Principal, La Puntilla, Hermosa y Punta de Lobos, siendo esta última la predilecta  para la práctica del surf y donde paisajísticamente destaca su acantilado de aproximadamente 100 mts. de altura y sus singulares roqueríos que son frecuentados por lobos marinos. El pueblo en sí no nos sorprendió, pero si debe cambiar su fisonomía con el torbellino de surfistas que arriban durante el verano dado que sus costas son conocidas internacionalmente por la calidad de sus olas, lo que le ha conferido el slogan de Capital Mundial del Surf.

 

Matanzas un pueblo para quedarse

Decidimos continuar viaje por la ruta I -184 y empalmar con la ruta I – 80 – G  y G – 880 para pasar por los pueblos de Licanchen, Navidad y llegar nuevamente al mar en las costas de Matanzas, aquí armamos campamento para pasar la noche acompañados del continuo retumbar de las olas. A la mañana siguiente nos despierta el sonido de un tractor que  remolcaba barcazas de pescadores hacia el mar.

La playa de Matanzas es conocida por su arena gris y clima con viento durante todo el año, por lo que es un lugar ideal para practicar Surf, Bodyboarding remo a pie, Windsurf y el Kitesurf. Matanzas también es conocida por su rica fauna. Los islotes de Lobos y Pájaros proporcionan una zona de nidificación de varias especies y el científico inglés Charles Darwin descubrio 31 especies alrededor de Matanzas en su análisis de 1846.

Luego del desayuno emprendemos el viaje hacia Santiago por las rutas Nacionales 66 y 78, observando grandes plantaciones de frutillas y extensos viñedos. Arribamos a la noche y nos alojamos después de una intensa búsqueda en un hostal ubicado en Providencia.

Crónica e imágenes-Por Valentín Miri para Día del Sur Noticias

 

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