De San Rafael a Atacama por Paso Pehuenche (parte I)

Crónica de viaje San Rafael  a Atacama por Paso Pehuenche. (Primera parte)

El presente desafío nace de la idea de acompañar a la Producción de Destinos de América en su viaje por Chile, realizando una labor de promoción turística la cual suma en su accionar la colaboración para con Misión América, una ONG que actúa en una labor social muy importante como es el llegar a lugares remotos de la Argentina brindando ayuda y asistencia según lo requiera el destino.

El viaje comenzó el 03 de marzo de 2018 en la Ciudad de San Rafael Mendoza, Argentina con destino a Talca, Chile. Pasamos por Malargüe y desde allí a Bardas Blancas para desviar de la Ruta Nac. N° 40 por la Ruta Nac. N° 145 que bordea la margen derecha del Río Grande, el más caudaloso de la provincia.  Al llegar al paraje Las Loicas realizamos los trámites correspondientes en la aduana para luego ingresar  a Chile. (No sin antes dar una mirada a  este lugar que quedará bajo agua cuando se construya el Dique Portezuelo del Viento,  que aumentará el poder energético de la Mendoza y derivará aguas hacia el Río Atuel para así aumentar su caudal el que será aprovechado también para agrandar el oasis sur).

Una vez en el vecino país como en todo el recorrido anterior no dejamos de maravillarnos con los paisajes de la Cordillera de los Andes, sus cumbres, sus vegas, sus veranadas (crianza de caprinos).

Boquiabiertos ante tanta magnificencia tomamos fotos, hicimos videos pero nada se puede asemejar a la experiencia y el recuerdo de lo que en nuestras retinas queda grabado.

Tras recorrer  varios km desde el límite aparece magnificente la Laguna del Maule, que significa en MapudungúnRío de lluvia”. Paisaje sorprendente que muestra en medio de sus aguas, conos volcánicos que se elevan hacia el cielo como queriendo tocarlo.

A pocos kilómetros de allí y gracias a la simpatía y afabilidad de la gente chilena, quienes nos acompañaron para que conociéramos una curiosidad de la naturaleza, llegamos a la famosa Cascada Invertida, (llamada por los locales Cascada Arcoiris). Singular caída de agua ubicada en la Cordillera de Talca que por efecto del viento ascendente y de a ratos por su intensidad no deja que el agua llegue hasta el fondo del abismo, sino que vuela y en millones de gotas iridiscentes asciende el agua formando una impresionante cortina que baña las inmediaciones y a cuanto visitante se anima a llegar hasta el lugar.

Continuando aguas abajo, en la zona que llaman del Campanario decidimos hacer pernocte, llegamos a un camping libre a orillas de un importante arroyo  donde a media hora caminando se encuentran las Termas del Campanario,  armamos campamento, e inmediatamente otros acampantes se acercan quizá intrigados al ver el Defender en que viajamos y a consultar que es Destinos de América. La charla vino acompañada de salmón frito, pescado en las inmediaciones y un traguito de vino.  Más tarde otros visitantes del lugar hicieron lo mismo, regalándonos frutas al saber que somos argentinos y que no podemos ingresarlas desde nuestro país.

A la mañana siguiente, dispusimos hacer tomas y algunas entrevistas con la gente del lugar. Luego de almorzar fuimos por un valle y bordeando un arroyo hasta las Termas del Campanario, hermosa caminata donde apreciamos flora y fauna del lugar,  hasta sorprendernos de repente y luego de aproximadamente 3 km con los pozos de aguas termales donde como ya es costumbre hicimos terapia de barros y luego disfrutamos de las altamente salobres y calientes aguas. Aquí nos encontramos una pareja de viajeros que habían pasado con su motorhome,  por San Rafael con destino a Alaska. Jóvenes de Buenos Aires que decidieron dejar la rutina y comenzar una nueva vida.

Entre piletones nos encontramos con Mónica quien nos dio cordiales explicaciones y luego como si nos conociéramos de años nos invitó a comer asado que ella misma estaba preparando para su familia.  Experiencias únicas que como si fuéramos amigos de toda la vida, la gente local con sus brazos abiertos nos recibe en esos momentos que uno cree ser un total desconocido.

De vuelta en el campamento y como broche de oro fue elevar la vista y sentir que teníamos el cielo colmado de estrellas al alcance de la mano.

Por Valentín Miri para Día del Sur Noticias

 

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