Decisión 40

(*)El federalismo en la acción. Cobos y la decisión de comenzar por la mítica ruta 40.

Nos encontramos en medio del caos. Atados a la vorágine de la incertidumbre. Al desasosiego amparado en la dinámica de la tergiversación.

Estamos en un punto en donde parece que nada puede conjugarse. Que las esferas de la vida no se entrecruzan. En una creencia errática que implica que si se hace A, paralelamente, no puede hacerse B.

La distorsión genera paranoia, y la paranoia deviene en delirio. Y el delirio hace carne. Así es como se le pide, a la sociedad agobiada, que se acerque. Que comprenda. Que acompañe y justifique. Que se envuelva en la patología de creer, que en esta década, ganó la inclusión. Cuando lo cierto es, que durante esta década y en especial, desde el 2011 en adelante, ha ganado la impunidad.

Se trata, no sólo de la impunidad que encuentra funcionalidad en la injusticia jactanciosa, sino también, de la impunidad retórica que vende igualdad y solidaridad como caramelos sueltos. Y lo real, es que las carencias han crecido.

Hay una pobreza instalada y olvidada. Esa pobreza que no les sirve, si quiera, para utilizar como a los marginales de los planes.

Es la pobreza digna que no tiene acceso a internet porque ni siquiera tiene, en algunos casos, ni luz, ni agua potable.

El federalismo no fetichista

Con la consagración del narcotráfico en Argentina y la paulatina gestación de una marginalidad funcional a la inseguridad, así como orgánica al Gobierno nacional, la ruta 34, se volvió el epicentro analítico de todo lo vinculado al caos que desemboca en Santa Fe pero que también tiene conexión con el flagelo en la provincia de Buenos Aires.

La atención se centró y centra en dicha ruta porque es, actualmente, la ruta narco por excelencia. Sin embargo, y tal como sostengo desde este espacio, hay dos rutas más que son emblemáticas en este aspecto. La ruta 9 -que se superpone con la 34 en la provincia de Salta- y la ruta 40. Esta última, hasta el momento, parecía una ruta olvidada.

Casi ausente en el federalismo enarbolado.

En el campo político, parecía no existir. A pesar de ser, la 40, una ruta estratégica y mítica dentro del territorio nacional. Porque es la ruta que une acabadamente el norte con el sur. Y en donde se encuentra una porción de la población con altas carencias sociales. Olvidados y rehenes de un confinamiento que simula inclusión. En donde aparecen pueblos que los zapatos Louboutin, aparentemente, no pueden pisar. O donde no hay internet o telefonía, para pedirle al PRO que los visite.

Hacia allí, hacia el norte vulnerado y vulnerable, se dirige el candidato a Presidente Julio Cobos. Con la premisa, de acuerdo a la información, de observar para así conocer no sólo las necesidades más urgentes sino también, el estado de situación de una porción del país permeable al delito y también, utilizado para vivir en una sociedad de pasado. Porque la pobreza, en la concepción maquiavélica de la política, es necesaria para culpar a administraciones pasadas. Para justificas propias impericias. O bien, para desviar responsabilidades de un creciente ostracismo.

La pobreza como rehén para construir al enemigo político, más allá de los costos sociales que eso acarrea. De ahí, la necesidad de revertir esta realidad alejada de la equidad en donde se vive el oxímoron de los ausentes presentes.

Avanzar hacia el federalismo no fetichista consiste, sencillamente, en ir. Encontrar y encontrarse con las carencias. Con los problemas. Tener la certeza de que solo con decisión política, el país, avanza sin simulacros.

Por tales motivos, es que comenzar con la 40, para luego ir por más, descentraliza la obviedad. Recorrerla, como lo hará Cobos, es ir más allá de lo que todos sabemos. De aquello que ya tomo estado mediático.

Olvidada por algunos, y utilizada por el narco crimen por otros, hoy, la 40, es la ruta rescatada de la opacidad, por la política que se acerca sin llamados, al país que no miramos.

(*) por Laura Etcharren. Socióloga. Ensayista. Investigadora de la problemática de Narco Maras en Centroamérica y Argentina. Analista de Televisión. Columnista de: Total News Agency. A.N.A News Agency (New York). Opiniones de Vanguardia (Montevideo/Uruguay).

Temas relacionados