Deoclecio García Gobernador de Mendoza

 (*)Cuando era Gobernador  su amigo, Don Tiburcio Benegas, regresó don Deoclecio García a Mendoza, una vez  terminado su mandato como Intendente .

El 6 de enero de 1889, se encontraba en la residencia de Benegas, adonde había ido para avisarle de una revuelta que se preparaba en su contra, cuando la casa fue atacada, y pese a la resistencia de los empleados de Benegas, tuvieron que rendirse y todos fueron detenidos.  Los trasladaron a pie por calle San Martín, hasta que  Adolfo Calle y Rodolfo Zapata les ofrecieron un carruaje que los llevó a un corralón de la calle Bolivia, que servía de sede a los revolucionarios, donde quedaron prisioneros y se le exigió la renuncia al Gobernador. Posteriormente se los instaló en casas particulares, siendo Deoclecio García conducido a la del Dr. Calle.

La provincia fue intervenida, y a los pocos días el Gobernador Benegas fue repuesto en su cargo, reasumiendo sin rencores; pero pidió licencia por tres meses y fue nombrado Gobernador Interino don Deoclecio García; Benegas hostilizado por la Legislatura, que no lo dejaba gobernar, renunció definitivamente el 9 de junio de 1889, siendo nuevamente  reemplazado interinamente por García hasta el 11 de junio cuando asumió el Dr. Oseas Guiñazú.

La situación política de la Provincia era muy complicada, las fuerzas estaban divididas siguiendo la tendencia nacional. En l892 fue intervenida, haciéndose cargo el Dr. Francisco Uriburo, quien llamó a elecciones, resultando  electo don Deoclecio García, el candidato del partido Liberal, integrado por lo que Lucio Funes llamó  “la oligarquía mendocina”.

García “aceptó el sacrificio para servir mejor a los altos intereses del viejo vínculo de familia”. Era una persona de gran prestigio y gozaba de consenso en la población por su honorabilidad y virtudes cívicas, siendo apoyado también por el pueblo; fue la persona que consiguió apaciguar los  ánimos. Asumió el 22 de febrero de 1892.

Se rodeó de personas capaces en los Ministerios como el Dr. José A. Salas, el Sargento Mayor  don Ricardo A. Day, Dres. Ezequiel Tabanera y Jacinto Alvarez,  don Benjamín Palacio, Dr. David Orrego y don Daniel Videla y Correas.

El 10 de marzo  pidió licencia por 15 días para ausentarse de Mendoza, siéndole concedida por la Legislatura y reemplazado interinamente por don Nicolás Villanueva.

Su labor, aunque breve, fue  meritoria. En ese año Mendoza obtuvo importantes premios en la Exposición Internacional realizada en Chicago: Medallas de Oro a don Estanislao Reta y al Dr. José A. Salas por sus minerales de carbón; a Vicchi Hnos., don Aureliano de la Reta y don Emiliano Torres  por los vinos y vermouths de sus  Bodegas.

A poco más de cinco meses, el 8 de agosto, a las 6 de la mañana, después de una rápida enfermedad, falleció don Deoclecio García, sus restos fueron velados en la Casa de Gobierno y se le rindieron los honores militares correspondientes, con gran pompa y solemnidad; su inesperado fallecimiento dio paso a sentidas muestras de condolencia en el pueblo, participando del sepelio  más de 10.000 personas, lo que demostró el cariño que se había granjeado.

Como dijo Lucio Funes fue un “hombre que gozaba de prestigio popular, tenía gran arraigo dentro del elemento humilde y la clase trabajadora en general, por su carácter abierto, bondadoso y servicial. Su casa era una verdadera romería que acudía a su caudillo, en procura de consejos o de ayuda”.

La Legislatura acordó una pensión vitalicia a su esposa e hijos menores, de 200 pesos anuales.
Comenta Narciso Sosa Morales que “su nombre es recordado con verdadera veneración por los últimos sobrevivientes de la Villa que lo conocieron con su gran caudal de bondades que adornaban su persona, su caballerosidad, su actividad constante, su evidente y gran deseo de contribuir al bienestar general”.

Su hijo mayor Deoclecio, fue intendente de San Rafael durante el período 1933-1934.

El pueblo de San Rafael reconoció a don Deoclecio García como a uno de sus hijos más preclaros  y dio su nombre a una calle de la ciudad y al cumplirse el centenario de su muerte, el Ministerio de Cultura y Educación de la Provincia impuso su nombre a la Escuela N° 1-084 de Colonia Bombal y Tabanera.

(*)Prof. María Elena Izuel

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