Detenidos e imputados por generar temor

Tres personas fueron detenidas e imputadas por viralizar audios falsos y causar pánico en la población.

Uno es en Toay, provincia de la Pampa y los restantes en San Rafael. En el primer caso un hombre difundía un audio por whatsapp donde decía que había un infectado por COVID-19 em ese lugar. Otros dos, en San Rafael, un Policía que prestaba funciones en el CEO local, desde su teléfono celular realizaba una falsa alerta que distribuyó entre sus contactos, que luego se viralizó, mientras el restante “un empresario de la noche local“, echó a circular una falsa historia, de un puestero que había estado en contacto con un grupo de italianos, a los cuales había guíado por la cordillera y uno tendría síntomas. Remarcaba que el supuesto hombre, elaboraba tortas fritas que se vendían en un complejo de deportes invernales sureño, lo que tenía en vilo a los trabajadores del lugar.

En todos los casos, pretendieron realizar un chiste, de muy mal gusto, que les saldrá muy caro, al menos ya están detenidos. Ahora enfrentan cargos en la justicia por haber enviado a numerosos números de teléfonos celular y mediante la aplicación conocida como whatsapp, generando la viralización de un mensaje falso y atemorizante en relación a la propagación del virus COVID-19, que causa temor en toda la población mundial y en el país.

Los audios difundidos, lejos de constituir una forma de ayuda o colaboración con la sociedad, sólo generan desconcierto, miedo e intimación. Ahora están imputados por el delito previsto en el artículo 211 del Código Penal, que indica: “Será reprimido con prisión de dos a seis años el que, para infundir un temor público o suscitar tumultos o desórdenes, hiciere señales, diere voces de alarma, empleare otros medios materiales normalmente idóneos para producir tales efectos”. Los chistosos ahora deben afrontar una causa penal por su accionar, que prevé pena de hasta de seis años de prisión. Más costas patrimoniales.

El Juez federal de San Rafael con la actuación inmediata de la Gendarmería Nacional, dejó detenidos a los dos sanrafaelinos y les secuestró el teléfono celular. En el caso del Policía, fue la misma fuerza quien lo detectó y le realizó el sumario, dandole participación a la Justicia Federal.

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