Don Bernardino Izuel y su canal

La canalización del río Diamante comenzó inmediatamente que se instaló el fuerte, necesitaban agua y abrieron una boca-toma aguas arriba del río y para cada nueva instalación se hacían canales del río, pero con el Atuel no fue tan fácil, las tierras aledañas al Atuel no tuvieron agua hasta pasado mucho tiempo.

En 1886 se encontraba ya en Mendoza el español don Bernardino Izuel Giménez, el pionero de Villa Atuel, el que logró llevar el agua del río Atuel al distrito, había nacido en Canfrán, un pequeño pueblito de la Provincia de Huesca, Aragón, España, el 20 de mayo de 1851. Su familia poseía una posición económica desahogada, lo que le permitió realizar estudios primarios y secundarios. Era de espíritu aventurero y decidió conocer otras tierras. Viajó a América, estableciéndose en 1869, en Buenos Aires, donde se dedicó al comercio. Varias veces fue a Chile por el Estrecho de Magallanes y en poco tiempo hizo fortuna. En Argentina se especializó en Irrigación, obteniendo el título de Ingeniero.

Realizó varios viajes a España, en una ocasión lo hizo llevando una recua de mulas para vender al ejército español. En uno de los viajes contrajo matrimonio con doña Castora Iracheta Arizu, dama de la sociedad y luego la trajo a Argentina. En el momento en que llegaron se estaba por realizar el viaje inaugural del tren del Ferrocarril Andino que cruzaría a Chile, decidieron tomarlo para conocer el recorrido y al llegar a Mendoza debieron quedarse en ella, pues el tren no pudo cruzar por una intensa nevada.

Mientras estaba en Mendoza se relacionó con figuras importantes de la época y sabiendo que tenía estudios relacionados con la hidrología, comenzaron a contratarlo para hacer canales que les solucionara el problema del riego.

Construyó el canal la Montaña, en Rivadavia, para el Gobernador Ortega y don Domingo Bombal lo contrató para que hiciera los canales 1 y 2 en sus tierras de La Llave Vieja.

Como le agradó el clima de Mendoza decidió instalarse, en esa época los trabajos se pagaban con tierras, así le pagaron, pero las tierras estaban en San Rafael, adonde se trasladó con su esposa.

Su fama ya había trascendido y al llegar a San Rafael fue contratado por don Rodolfo Iselín para quien construyó el canal para Colonia Francesa, derivado del Canal Cerrito. Los miembros del Club Unión Agrícola,industrial y comercial, formado por los principales propietarios de San Rafael, lo contrataron para que realizara el desagüe general del Norte, en la zona de la Nora, donde , por el mal manejo del riego, iban a parar los desagües y se habían formado ciénagas. Su fama se extendía y cada día surgían nuevos trabajos.

Vivía con su familia en la Villa de San Rafael (actual 25 de Mayo) con su esposa y 8 niñas que habían nacido del matrimonio.

Don José María Limas Rosas, propietario de Mendoza, había obtenido título de propiedad con derecho de agua, en las tierras del Atuel, que era una zona totalmente inculta, por sucesión pasaron a la familia. Cuando se enteraron que había una persona en Mendoza que se encargaba de hacer canales, lo contrataron, ,para que les construyera un canal, extraído del río Atuel, para regar sus campos, que todavía no tenían riego, era 1886. Eran conocidos como los Gauchos Lima. Con la familia Lima estableció un trato, no sé si de palabra o firmado: debía hacerlo en 5 años y le pagarían con 2.500 ha .

Don Izuel quiso conocer el sitio y vio que el trabajo era posible, tuvo una clara visión de la importancia que adquirirían las tierras del Atuel para las labores agrícolas, pero antes de iniciarlo, gestionó y obtuvo el permiso del Gobierno para ejecutar el trabajo.

Antes de comenzar el trabajo don Bernardino les envió dinero a los primos de su esposa, los hermanos Arizu para que pudieran viajar a la Argentina, estos así lo hicieron y vinieron primero Balbino, luego Clemente y finalmente Sotero. Cuando les fue bien, le reintegraron el dinero.

El Canal, le llevó casi 20 años de trabajo, con herramientas y equipos rudimentarios: palas, picos, rastrones, lo único que existía en esa época, se removieron más de 1.000.000 de m/3 de tierras. En la obra, la mayoría de los empleados que trabajaron eran navarros como él.

Fuertes vientos, lluvias y el hecho que trabajaba sobre médanos, deshacían lo que habían trabajado en meses de trabajo. Al leer las peripecias por las que pasó este pionero, lo comparo con Fernando de Lesseps y su Canal de Suez, ya que al igual que a él, el viento le cubría con arena, todo el trabajo realizado.

Vendió sus propiedades de La Llave Vieja, agotó sus recursos y se fueron a vivir a una casa precaria en la zona del Atuel. El sueño de poseer tierras propias lo mantuvo firme en el trabajo, pese a todos los incidentes por los que tuvo que pasar, lo más triste fue la trágica pérdida de un hijo, el único hijo varón que había nacido en estas tierras, era bebé y al cruzar el río en una balsa o en un carro, no tengo seguridad, en época de creciente, el niño cayó al río y se ahogó, este dolor provocó que a los pocos meses falleciera su esposa. A los problemas económicos debió sumar este doble dolor y tener que cuidar 8 niñas.

No pudiendo concluir la obra por falta de recursos, acudió a los Arizu: Balbino y Sotero, a don Federico Loasses y a Carlos Alurralde, los dos primeros le facilitaron dinero y los otros herramientas y mercaderías. A todos les pagó con terrenos. El capataz de la obra, compañero y colaborador de don Izuel, fue don José Pedroza, español, a quien también le pagó con tierras.

La toma del río la hizo en el actual puente de la Guevarina, colocando los clásicos pies de gallo. Todo esto fue arrastrado por una crecida en el año 1920.

Cuando terminó el plazo estipulado, el canal, que atravesaba muchos médanos, había sido borrado por el viento. Los herederos de los Lima, le otorgaron prórroga y siguió trabajando.

A partir de 1904, el agua corrió por el canal, entonces se presentó a solicitar sus derechos, en un primer momento se los quisieron negar, por lo que les puso abogado, el Dr. Benito San Martín, quien consiguió que reconocieran su deuda y le pagaran con tierras, como estaba estipulado, le entregaron 5.000 ha , así él pagó a los que debía, también con tierras y de ese modo devolvió lo que le habían prestado.

En un aviso aparecido en el diario San Rafael de febrero de 1905, sobre el casamiento de una hija dice: “Isidro Lima, de 38 años, argentino, con Castora Izuel de 19 años, hija del apreciado e incansable luchador contra los médanos don Bernardino Izuel”.

Terminado el canal, al que se llamó de la Izuelina, no encontraba compradores para sus tierras, por lo que convenció a los Hnos. Arizu, para que iniciaran las plantaciones de viñedos. Como ellos ya eran muy conocidos, cuando vieron que se trasladaban a plantar en la zona del Atuel, se valorizaron los terrenos y fueron muchos los que los siguieron.

Prof. María Elena Izuel

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