EEUU se negó a pagar rescate por el periodista decapitado en Irak

Según el «New York Times», la milicia Estado Islámico exigió un pago millonario para liberar a James Foley, pero la Casa Blanca lo rechazó.

La milicia extremista Estado Islámico (EI) pidió un rescate millonario por la liberación de James Foley, pero el gobierno estadounidense se negó a pagar, informó el «New York Times» en base a informaciones de familiares del periodista y de otro hombre que estuvo cautivo con él.

En una conferencia en Londres en 2012 David Cohen, subsecretario del Tesoro estadounidense encargado de terrorismo, consideró en 120 millones de dólares el monto de los rescates pagados a organizaciones terroristas entre 2004 y 2012.

«El pago de rescates lleva a nuevos secuestros y nuevos secuestros llevan a nuevos rescates y refuerzan a las organizaciones terroristas», declaró.

«Hay que romper el círculo vicioso (…) Sabemos que los secuestradores distinguen entre los Estados que pagan y los que rechazan», añadió.

«Sabemos por ejemplo que en 2011 Al Qaida en el Maghreb islámico tuvo como objetivo principalmente europeos, no a estadounidenses, porque pensaban que algunos gobiernos europeos pagarían», agregó. Esta diferencia fue hecha también por los secuestradores y los rehenes.

Rehén de los talibanes en Afganistán durante más de siete meses en 2009 antes de evadirse, el periodista estadounidense David Rohde pidió, en un artículo publicado en el semanario The Atlantic, que las potencias occidentales tengan políticas coincidentes y sean más transparentes.

«La ejecución de Foley es la muestra más clara de que las respuestas diferentes a los secuestros por los gobiernos estadounidenses y europeos salvan a los rehenes europeos y condenan a los estadounidenses», dijo en un artículo titulado «Como Estados Unidos y Europa abandonaron a James Foley».

El miércoles, el presidente estadounidense Barack Obama condenó la decapitación de Foley por parte de miembros del Estado Islámico (EI), milicia terrorista a la que comparó con un «cáncer».

Obama prometió que su país estará «vigilante e implacable» para combatir al grupo extremista que opera en Irak y Siria. La ejecución del periodista «golpea la conciencia del mundo en su conjunto», aseveró, en lo que calificó de un hecho cobarde.

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