El agua será un 17% más cara

AysamLa nueva administración, cobrará a los morosos $ 45 millones que adeudan por servicio.

El desafío es mejorar un cuadro operativo y financiero poco favorable, sobre todo teniendo en cuenta que hay cerca de 40 mil usuarios que en Mendoza adeudan facturas o directamente no pagan por el servicio que reciben.

Por eso, la nueva conducción de Aysam no sólo espera y desespera por un ajuste de la tarifa de agua y cloacas tan necesaria como el aire que, por ahora, treparía al 17,45%, sino que redobla la apuesta con un recurso en busca de fondos a mediano plazo: ir a la Justicia para accionar contra casi un 15% del padrón efectivo facturado de 250 mil usuarios del Gran Mendoza, para ejecutar $ 45 millones en boletas de clientes considerados incobrables.

Así lo confirmó el nuevo gerente general, Daniel Canone. De ese modo, el foco está puesto en un bache financiero de algo más de 37 mil cuentas en tal condición que, al prorratear la mora, significa deudas de unos $ 1.200 por usuario que contemplan la etapa del concesionario privado (Saur) y los últimos tres años de gestión estatal.

Un dato no menor habida cuenta de que la empresa que administra el servicio de agua y cloacas en Mendoza factura unos $ 340 millones por año y necesita, según la nueva conducción que asumió el lunes con Guillermo Amstutz a la cabeza, cubrir un déficit provisorio de alrededor de $ 60 millones para aliviar su delicado estado financiero.

Pero si se trata de recursos de más corto plazo, la empresa sabe que depende de la tarifa, de fondos provinciales y de la Actualización de Base Catastral (ABC) que desde hace tiempo permite aggiornar vía satelital las dimensiones de los inmuebles y el avalúo ponderado para facturar.

Por lo pronto, se reflota rápidamente el propósito de un nuevo ajuste de hasta 17,45%, según lo autorizado por el Ente Provincial deAgua y Saneamiento (EPAS), mientras se tornan imprescindibles los 6 millones de pesos mensuales en subsidios autorizados por el Ejecutivo,más allá de que los responsables de administrar los números admiten que en las condiciones presentes se necesitarían unos 8 millones de pesos, como mínimo.

Según Canone, hasta ahora secretario general de Supos (Sindicato Único del Personal de Obras Sanitarias) con esas alternativas «el objetivo y la idea es intentar mejorar con urgencia la caja diaria que, en buena parte, depende de esa subvención». Hoy por hoy, el área servida en la provincia acumula en total 360 mil clientes, si se cuentan hogares carenciados y beneficiarios de tarifa social que quedarían a salvo de los aumentos.

Aumento promedio de $ 40

En ese contexto, cobra más relevancia la intención declamada por el propio Amstutz ayer en declaraciones periodísticas, de que lo óptimo es incrementar $ 40 promedio los montos que se facturan. Si se toma como referencia una tarifa bimestral mínima por agua y cloacas de $ 74,90, para la mayoría de los mendocinos bajo el sistema de factura fija o consumos no medibles, la cifra implica un impacto superior al 53%.

Más allá de su esfuerzo al esquivar cualquier mención de porcentajes, el nuevo presidente de la ex OSM reconoció que la firma requiere invertir $ 2.500 millones en obras para optimizar el suministro sanitario. Antes, el propio gobernador, Francisco Pérez, había anticipado una suba no inferior a 16%, que podría ser mayor en función del tope autorizado por el EPAS del 17,45%, a la espera de un nuevo estudio de costos que justifiquen más ajustes dentro de la llamada «convergencia tarifaria».

«La empresa tiene que hacer una presentación de su estado financiero, el déficit actual, cuánto contribuirá el poder concedente y el aumento necesario a través de la tarifa», explicó el titular del EPAS, Javier Montoro.

Otro aspecto a contemplar es el desfasaje heredado de 2013 cuando, a partir de un análisis económico financiero, el EPAS se había expedido a favor de un alza del 47%. Finalmente, el gobernador Pérez autorizó trasladar a los usuarios sólo un 25%.

Al respecto, Montoro remarcó que «la empresa tiene que sustentarse con tarifa pero, al no darse en tiempo y forma, se generó un déficit que debe subsidiarse. Ahora hay que evaluar una nueva convergencia que contemple la incidencia de la paritaria salarial y la inflación en los costos».

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