El amor que nos pasó

El amor que nos pasó

Nos conocimos a esa edad en que los sueños se parecen a la esperanza y el amor es la única guía que nos lleva. Te acordás…

El futuro era para nosotros como una de esas tardes, interminables de la pileta del Club Huracán cuando había inaugurado su natatorio, orgullo para los vecinos de Pueblo Diamante, que días atrás se puso en valor nuevamente, para que otros como nosotros lo hicimos, disfruten del tiempo de relax y donde nos dimos un momento nada más que por ese apuro de enamorarnos.

Tras mucho caminar, caernos, levantarnos, volvernos a caer y volver a levantarnos, cosa que hacemos a diario, yo aprendí que el tiempo no espera, sigue transcurriendo, y nos va mostrando ciertas vivencias.

También aprendí que en ese fugaz amor de juventud no debí haberte dicho, en estos días paso a verte, y hasta tu casa llegaba en mi bicicleta sin guardabarros y conversabamos en la esquina de tu casa de esas cosas e ideas que teníamos los jóvenes, que no era otra cosa que ese deseo que poseíamos en nuestro interior de conocernos profundamente y darnos un beso aunque sin saber como era, pero los mayores lo hacían y queríamos saber de que se trataba, ya que pasaban minutos y minutos haciendolo y te aseguro que no era un beso, de esos que dicen que son robados.

Teníamos sueños, ilusiones, ganas de enfrentar al mundo, ya que por nuestras venas corría esa sangre caliente que con el paso de los años se ha ido entibiando, pero no así ese amor que queríamos prodigarnos.

A medida que fui creciendo, me hice mayor con el paso de los años, me di cuenta que debí dejar todo sin hacer y sentarme a escucharnos. El mundo no se frena, si nos paramos un día o dos o tres.Todos estamos a la vuelta de la vida, porque vivir no es nada más que usar la vida.

Mientras viva recordaré como eras: alegre, insolente, poderosa, valiente. Capaz de enfrentarte a los molinos de viento. Perdón por no haber ido a buscarte, como lo hacía en mi bicicleta para ir a dar una vuelta al centro. Seguramente nos volveremos a encontrar, ya que vivimos en el mismo lugar o como muchos dicen en la próxima vida.

 

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