El fin de la inocencia

*Las señas particulares son elementos sustanciales para resaltar el carácter y la identidad. Más si hablamos de fútbol. Lo que dejó este campeonato, que prácticamente está terminado- aun cuando todavía no encuentre un campeón – es un Boca sin expresión, sin carácter y sin identidad. Lo llamativo es que en Boca están: Bianchi, Riquelme y Gago. Referentes de un historia.

La inmediatez resultadista (está claro que no se juega para salir último) demanda una memoria cortoplacista. Sobre todo para el hincha de Boca que con el advenimiento del macrismo se convirtió en una especie de marca registrada. Hay poca tribuna y mucha platea en el club.
Por como se fueron dando las cosas, lesiones y más lesiones, podríamos decir que se hizo demasiado. Sin embargo sería un consuelo inútil. Boca jugó de regular para abajo en todo el campeonato. Excusas sobran para justificar las derrotas. Lo que tal vez no se pueda justificar es que haya jugadores que no puedan dar dos pases seguidos a un compañero. Es decir, no podemos justificar el mal juego.

“Fue la imagen de lo que hemos hecho en el año”, dijo un Bianchi, entre la resignación y la bronca, luego del partido contra Lanús. El DT de Boca entendió que la pelea por el campeonato fue más por circunstancias externas y fortuitas que por merecimientos. En un torneo irregular y de los que peleaban arriba, tal vez Boca fue el más irregular. Claro que con el agravante de no encontrar en todo el torneo una identidad de juego.

Con la estadística de los resultados en la mano el análisis puede ser un tanto más frío y menos acelerado. Boca no empezó bien el campeonato. Tampoco lo termina bien. En la primer fecha perdió contra Newell’s y perdió uno de esos partidos que antes Boca jugaba con cierto plus. La entrega. Poner y empujar. El dato es que, exceptuando a Velez, Boca no le ganó a ninguno de los que pelea por el título. Además cuando el campeonato se le abrió no hizo diferencia.

Uno de los problemas de Boca fue físico. El otro el psicológico. Un record de lesionados no es un título para ostentar. El ignoto preparador físico de Boca, Juan Manuel Alfano, deberá hacerse un profunda autocrítica al respecto. Más allá de cómo se encuentren de forma particular los jugadores es responsable del entrenamiento de los jugadores. Muchos se han lesionado en los entrenamientos.

Bianchi deberá mirarse en el presente y no tanto en el pasado para encontrarle la vuelta a un equipo que no le responde. Los jugadores de Boca, sacando a un par, no tienen mentalidad ganadora. Juegan demasiado contenidos y asustados. Es curioso pero si se escucha hablar a los jugadores son concientes de sus limitaciones pero no son capaces de superar sus propio límites. ¿ La mística les jugó en contra?

Bianchi tendrá que recuperar a Gago y Riquelme. Tarea que no parece fácil. Riquelme deberá abandonar su egolatría y ponerse al frente del equipo con humildad y trabajo. Es el ídolo del club y no puede dar ventajas. Riquelme puede jugar sin correr, porque no necesita hacerlo. Gago tendrá que hacer un buen trabajo de pretemporada para poder ser, junto a Román, la manija del equipo. Ambos son imprescindible para este Boca.

Es algo trillado pero ningún nombre está por encima de la historia de Boca.
Se termina un campeonato. Algunos se empecinan a decir que es mediocre. Con eso tal vez justifican su antipatía por el posible campeón. Lo cierto es que aun mal jugado por momentos, este campeonato es competitivo y entretenido. Más que la “marca” de los torneos europeos. En nuestras tierras puede no gustarnos como juega Arsenal (de hecho al cronista no le gusta), por ejemplo, pero está claro algo: equipos chicos nacionales no juegan a ver si salen quintos y festejan eso. Juegan para competir. En Europa el fútbol es muy europeo. Aburre.

Boca deberá trabajar para volver a pelear arriba el próximo campeonato. Lo primero que tienen que cambiar sus jugadores es la mentalidad. Boca no es el Villarreal español que se conforma con salir sexto y ver si clasifica para alguna copa. Boca tiene que pelear arriba. Es claro que no siempre se puede ganar. Mucho más en un fútbol que volvió a ser competitivo como el nuestro. Por eso es importante que los jugadores pierdan el miedo a estar en Boca. Si no lo pierden será hora de buscarles otro equipo.

Solo se podrá incorporar a dos jugadores. Esperemos que tanto la dirigencia lengua larga y millonaria como Bianchi apunten a jugadores con jerarquía. Ha llegado del fin de la inocencia.
Este cronista piensa que se necesitan un cuatro y un central para armar la defensa. El resto si se acomoda puede andar.

El análisis es más de hincha que de periodista. Así lo demanda el fútbol. Después de todo la objetividad es puro cuento. Por eso: “Aunque no salgas campeón, el sentimiento no se termina”

* Por Gustavo Ramírez *Periodista. Feos, Sucios y Malas

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