El gasto público y la presión fiscal aumentan más que el PBI en Mendoza

El dato lo muestra el último informe del Consejo Empresario Mendocino (CEM), que basa su análisis en lo ocurrido en las cuentas públicas de la última década. Una década de despilfarro y voracidad fiscal.

Un nuevo informe del Consejo Empresario Mendocino (CEM) analiza la situación de las cuentas públicas provinciales entre los años 2008 y 2017, dando cuenta de su deterioro durante el período considerado, cuando se lo analiza desde una perspectiva estructural y plurianual.

Uno de los aspectos más relevantes del informe es el referido al aumento del peso del gasto público provincial en relación a la economía local.

Las principales conclusiones del informe:

  • El gasto público creció en términos relativos al PBG entre 2008 y 2016, último año para el cual se cuenta con una cifra oficial del Producto Bruto Geográfico de Mendoza. En 2016, representó el 22,8% del PBG provincial (vs. 14,6% en 2008) y conforme estimaciones propias, en el año 2017 se acercó al 24%, algo por encima del año anterior. En los últimos 3 años, el nivel de gasto se ha estabilizado en torno del 23,6% del
    PBG, un nivel muy elevado en relación a una década atrás.
  • De la mano del mayor peso del gasto público en la economía provincial, y dada la necesidad de financiarlo,
    la presión tributaria provincial (medida como Ingresos Tributarios de Origen Provincial / PBG) se duplicó
    en el período analizado, pasando del 3,8% en 2008 al 7,5% del PBG en 2017.
  • Según nuestras estimaciones, en función de la información pública brindada por el Ministerio de Hacienda, el año 2017 cerró con un déficit corriente de $ 144 millones, continuando la tendencia de reducción del mismo observada desde 2016. Asimismo, el déficit de recursos de capital fue de $ 3.922
    millones, impulsado por el crecimiento de la obra pública, por lo que el déficit operativo al cierre de 2017
    alcanzó los $ 4.067 millones.
  • La Coparticipación Federal + Regímenes Especiales es la primera fuente de recursos corrientes, en tanto
    que el impuesto a los ingresos brutos es la principal fuente de recursos corrientes de origen provincial, y su importancia relativa ha crecido en los últimos años. El 75% de los recursos tributarios provinciales provinieron de este impuesto en 2017. En tanto, los ingresos por regalías perdieron peso en el total de los recursos a lo largo de la década.
  • El gasto en personal representó el 56% de los recursos corrientes en 2017, siguiendo la tendencia decreciente del año anterior, luego de alcanzar su máximo en 2015 (61% de los ingresos corrientes), pero todavía muy por encima del 51% del año 2008 (y 47% de 2003). En 2017 el gasto en personal aumentó a un ritmo anual del 28%, por debajo del ritmo de aumento de gastos y recursos corrientes, fenómeno que
    se dio solamente en tres ocasiones durante la última década, contribuyendo así a reducir el déficit corriente de la administración provincial.
  • Las erogaciones por intereses y gastos de la deuda se mantuvieron en torno del 6% del gasto corriente al
    igual que en 2016, año en el que aumentaran sensiblemente como consecuencia del aumento del stock de deuda, en pesos y en dólares, contraída para financiar obligaciones originadas en los déficits fiscales de los períodos anteriores.
  • El ahorro corriente sufrió un deterioro progresivo entre 2008 y 2015, comenzando a revertir la tendencia
    en 2016. Esto fue el resultado de la evolución dispar de los recursos y erogaciones corrientes y del hecho de que, en el período analizado, las erogaciones corrientes crecieron por encima de los recursos corrientes con la sola excepción de los años 2014, 2016 y 2017.
  • El déficit corriente y las limitaciones al financiamiento restringieron las posibilidades de afrontar erogaciones de capital significativas en el período. Así, la obra pública financiada con presupuesto provincial se fue debilitando hasta alcanzar su mínima expresión de la serie durante 2016, con $ 1.302 millones, solo 2,7% de los recursos corrientes. En 2017 se observó una recuperación de esta variable hasta alcanzar el 3,6%, un valor que, entendemos, debe seguir aumentando de la mano de futuros superávits corrientes, que permitan financiarla. Con déficit corriente, la obra pública dependió, casi exclusivamente, de la capacidad de endeudarse.
  • Los déficits corrientes y operativos generados a lo largo de estos años, y la necesidad de hacer frente a los compromisos generados por ellos, impulsaron el aumento de la deuda provincial. Así, en los dos últimos años, la deuda pública provincial creció desde $ 14.590 millones en diciembre de 2015, hasta $33.067 a fines de 2017 (la inflación fue 72% en el mismo período). Asimismo, la deuda aumentó un 57%
    medida en dólares. Con ello, los ratios de servicios de la deuda han alcanzado niveles cercanos a los umbrales establecidos por la Ley de Responsabilidad Fiscal, imponiendo un límite al endeudamiento futuro.
  • Aunque en 2017 se alcanzó prácticamente el equilibrio corriente, se está logrando con un nivel de gasto público y presión tributaria muy elevados. Esto sin considerar que mantener el equilibrio corriente sólo permitirá afrontar erogaciones de capital con endeudamiento adicional.
  • Es importante que el ahorro corriente pueda consolidarse en valores positivos significativos que permitan aumentar la proporción de las erogaciones de capital financiadas con ahorro corriente, tal como se hiciera, por ejemplo, entre 2008 y 2010, para disminuir la dependencia del endeudamiento. Adicionalmente, creemos necesario trabajar en reducir paulatinamente el peso del gasto público en la economía provincial, buscando hacerlo más eficiente y, con ello, contribuir a morigerar la carga fiscal que se duplicó en los
    últimos 10 años.
  • Ver el informe completo

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