«El siglo de la mujer»

Si Eva hubiera escrito el Génesis ¿Cómo sería la primera noche de amor del género humano? Eva hubiera empezado por aclarar. Que ella no nació de ninguna costilla, Ni conoció a ninguna serpiente,ni ofreció manzanas a nadie,Y que Dios nunca le dijo que parirás con dolor Y tu marido te dominará. Que todas esas son puras mentiras Que Adán contó a la prensa. Eduardo Galeano – Puntos de vista/6

El reconocimiento social hacia las mujeres es un logro de ellas y de nadie más, nadie se lo ha regalado, las mujeres se lo han ganado en luchas épicas contra un mundo hecho por y para los hombres, contra muchas mujeres más machistas que algunos hombres, contra religiones que han visto a la mujer como un chivo expiatorio de las bajezas del mundo[1], un ser modesto y servil. Contra todo esto, ellas han surcado un mar bravío al que supieron ganarle el respeto y la dignidad que no valen cuando se compran sino cuando se consiguen por la lucha. El siglo que pasó es el resumen de su grandiosa batalla para conseguir ni más ni menos: solo lo que le corresponde, y el naciente para cosechar los frutos de la lucha.

Breve mirada atrás

En el 1910 las  mujeres socialistas se reunieron en EE UU para discutir por el reconocimiento de la mujer en sociedad. En esa ocasión exigieron el derecho a votar, como el de ocupar cargos públicos, la oportunidad al trabajo, a la formación profesional y a la no discriminación laboral.

El lugar de la mujer en la sociedad, más allá de que aún falten derechos a adquirir, tardó en darse, pero ha llegado con más fuerza que nunca. Por los años ´70 (no hace mil, ni quinientos años, sino que hace la vergonzosa cifra de cuarenta) Lennon compuso una canción llamada “la mujer es el negro del mundo” en solidaridad a la lucha racial de hombres y mujeres  y a la violencia de  género que sufrían y sufren las mujeres.

Actualmente mujeres de muchas partes del mundo son sometidas LEGALMENTE a latigazos, trabajos forzados, al levirato (ley religiosa que obliga al hermano del que murió sin hijos a casarse con la viuda) o algo más atroz como la lapidación (apedrear a la víctima hasta matarla). EN EL PRESENTE aún en algunos países se discute acaloradamente si se ejercen o no estas prácticas salvajes. En el 2007 se apedreó en Irak a una joven de 17 años por enamorarse, en el 2010 gracias a las presiones de los organismos de todo el mundo se salvó de ser apedreada la Iraní Sakineh M. Ashtianí, en Maldivas una niña de 15 años que, habiendo sido violada, dio a luz a su bebe, matándolo luego fue condenada a ser latigada cien veces por tener relaciones prematrimoniales. Muchas veces el problema recae en que los que deben hacer algo para cambiar el asunto son hombres…

En la Argentina

La Ley Sáenz Peña de 1912 estableció el voto secreto y obligatorio, dejando fuera a las mujeres, debido a que no se reconocía el derecho de éstas a votar y ser votadas, por lo tanto, no es correcto hablar en de un sistema realmente universal, sino hasta 1947.

Abelardo Ramos habla de los intelectuales de la década infame, que necesitaban “Mujeres para procrear héroes; mujeres sanas, fuertes y limpias”, Ramos luego pinta el ideal femenino nacionalista a mediados del siglo XX:

“La mujer como animal fértil abastecedora de soldados, recluida en la cocina o la modista, en la rutina de la vida social o lavando camisas, según la clase social que Dios le hubiese asignado”[2]

No es sino hasta la llegada de Eva Duarte donde la mujer se vuelve protagonista de la historia Argentina, ya que anteriormente jugaba un papel secundario. Evita dijo: “Ha llegado la hora de la mujer que comparte una causa pública y ha muerto la hora de la mujer como valor inerte y numérico dentro de la sociedad”.

No debemos olvidar ni negar el hecho de que Perón no hubiera sido quien fue, sin su compañera. En la semana de octubre de 1945, discutiendo, arengando y apoyando los sindicatos y los gremios y luego al  23 de septiembre de 1947 cuando se hace realidad el voto femenino… “Eva Duarte ya no habría de morir en tanto el segundo sexo tuviese memoria de su dolor y claridad de su destino”[3]

Actualmente la mujer camina al lado del hombre, muchas veces por delante de él, ambos son un complemento del otro. Aunque como gran movimiento vienen marchando con una fuerza gigante y los “machos” celosos o asustados las lastiman… El rostro de la lucha es infinito, cualquier mujer sometida, denigrada, violada, vejada, humillada que se revela es la lucha latente, que día  a día debe continuar mientras haya mujeres viviendo en la esclavitud laboral y sexual.[4]

Hoy, la semana de la mujer se ha vuelto algo frívolo y comercial, alejado de su significado, nos olvidamos que el día de la mujer es todos los días. Es digno de celebrar por la lucha pretérita. Debemos brindar todo el año por las mujeres y los derechos que han obtenido, pero seguir  siempre luchando en contra del machismo y la denigración, sin olvidar lo que dijera  Rubén Darío: «Sin la mujer, la vida es pura prosa.»

[1] “No olvidemos que cuando el constitucionalismo introdujo los derechos sociales, también se alzaron las voces que afirmaban  que eran la tumba de los derechos individuales, de la libertad, que consideraron durante muchísimos años que ambas categorías jurídicas eran antagónicas e incompatibles. Cuando se reconoció la dignidad de la mujer hubo apocalípticos que sostuvieron que de ese modo se acababa con la familia y la base de reproducción humana” Eugenio Raúl Zaffaroni, “La Pachamama y el Humano”

[2] Abelardo Ramos, “Revolución y Contrarrevolución en la Argentina – La era del Peronismo”

[3] Abelardo Ramos, Ibidem.

[4] “…el comercio sexual (trata de personas), es entre la venta de armamento y el comercio de drogas, el negocio mas rentable del mundo” Lydia Cacho “Esclavas del Poder”

*por Fernando Chinellato para Día del Sur Noticias

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