Elizabeth Hafner arte en Rampa Visual

Elizabeth Hafner, fuertes raíces eslovenas por parte de ambos padres, considera a la pintura como parte de su vida y «por eso pinto todos los días». Hoy en Rampa Visual con Alejandra Cicchitti

Elizabeth Hafner es mendocina pero con fuertes raíces eslovenas por parte de ambos padres, quienes le enseñaron no solo a hablar y a escribir el idioma, sino también a amar ese país del Europa del este.

¿Cómo y cuándo empezaste a pintar?

Mi inicio fue a los 23 años y como consecuencia de un momento de muchísima tristeza en mi vida. Mi padre, Florian Hafner Fon Vouk, fue un excelente pintor (dejó obras en Europa y también en Mendoza). A él se le ocurrió, para ayudarme a superar ese dolor tan grande, el regalarme un bastidor y óleos. Me sugirió que pintara y desde ese día nunca más me detuve. Es una actividad que considero parte de mi vida, por eso pinto todos los días.

 

«Obra de una colección privada en Finlandia»

 

¿Cómo nació esta particular técnica de pintar con una aguja? ¿Conocés otros artistas que también lo hagan?

 

Nació en mí y humildemente digo que no conozco ni en Argentina ni en Europa (al menos en los países que he visitado) otras personas que utilicen una aguja para sus creaciones como yo lo hago. Es más todos los que han visto mi obra, dicen que nunca antes vieron esta técnica.

 

 

¿Qué elementos utilizás?

 

Pinto con una aguja de coser común y utilizo de diferente grosor, dependiendo del tipo de trabajo que quiero lograr. Soy de perderlas pero al final siempre las encuentro. Confieso que la que tengo actualmente está muy doblada debido al uso. Hay una muy especial que guardo como souvenir de mis rondas por Eslovenia, el querido país de mis ancestros.

 

¿Cuál fue tu primera obra lograda con agujas?

 

Se llama «La cofia de Ivanka» y actualmente se encuentra en Austria. Ivanka fue una amiga de la familia. En 1978 hice su retrato porque le tenía mucho aprecio. Cuando tuve que pintar la cofia que llevaba puesta, empecé a pintarla con una aguja y nunca más la abandoné esta técnica. Conlleva mucha pero mucha paciencia y concentración. A veces puedo dedicar más de 5 meses para obtener un resultado artístico que me satisfaga.

 

«La cofia de Ivanka»

 

¿Cuándo y por qué viajaste a Eslovenia?

 

Mi primer viaje fue en 1999 al ganar el concurso «Slovenska Izseljenska Mática», en la ciudad de Maribor. El concurso fue convocado con el auspicio de la Universidad de Maribor conjuntamente con su Facultad de Pedagogía. Teníamos que pintar y realizar nuestras técnicas en 3 cuadros. En esa instancia fui seleccionada entre los 10 mejores para viajar.

Estando allí, me dije que volvería para dejar de algún modo el apellido de mi padre (que fue un gran pintor) y no tuvo la oportunidad de regresar a su tierra.

 

 

Regresé entonces en 2005 invitada por «Eslovenos en el mundo» para mostrar mi trabajo artístico con agujas. La primera Muestra en la que participé fue en homenaje a Mirko Kuncicu, un escritor esloveno que vivió en Buenos Aires y a quien retraté tres veces. Después seguí exponiendo durante cuatro meses invitada por distintas Galerías de arte de Eslovenia y de Austria.

 

 

«Cosechadora de papas». Muestra en la Galería Rotovz. Maribor

 

 

Mis padres me enseñaron a amar su tierra y después de mis viajes agradezco enormemente a ese país el haber abierto sus puertas para mostrar mi arte

 

«Vestimenta gauchesca argentina». Se encuentra en Liublana

 

«Retrato de María». Obra de colección privada en Japón

 

Cuando expuse en Europa en 11 Muestras (de las cuales solo 2 fueron colectivas) tuve la suerte de que personas de todo el Mundo admiraran mi técnica y sus resultados. Estando en el Castillo del Blet por ejemplo, un turista francés que me había observado trabajar con la aguja, me pidió que le firmara una de las obras (que aún tenía la pintura fresca), para llevar a su hogar un cuadro que él apreció como muy particular.

 

 

«Moza»

 

También pinto frescos, en Eslovenia realicé dos en la Lescah: los Santos Vouka y Baraga. En la Iglesia de Olsevk hice un cuadro sobre el profeta Moisés que se encuentra en el altar.

 

«Moisés»

 

 

¿En Mendoza también has intervenido Iglesias, verdad?

 

Soy católica y las restauraciones y frescos que he pintado acá han sido por pedido de los sacerdotes que vieron mis trabajos anteriores y por supuesto nunca quise cobrarles. Es mi humilde y satisfactoria colaboración con la Iglesia, aunque me han ofrecido retribuciones monetarias que no he aceptado.

 

 

Hice varias restauraciones, una fue en la Iglesia «Virgen de la Carrodilla», además dentro de su sacristía hay dos frescos de mi autoría. También trabajé restaurando obras en la Iglesia «Virgen de la Merced», ubicada en la Cuarta Sección, una de las más antiguas de nuestra Ciudad.

 

¿Qué estás haciendo actualmente?

 

 

«María Pomaga na Brezjah», Virgen de Eslovenia

 

Soy una de los cuatro artistas convocados por Rampa Visual durante el mes de enero junto a Sara Rosales, Eduardo Dolengiewich y Demián Parmeggiani. Expongo una serie de vírgenes que pinté sobre duelas de toneles y con mi técnica personal. La serie surgió entre fines de 2019 y todo el 2020.

 

¿Cuáles son tus proyectos futuros?

 

Antes de que empezara esta situación tan particular que estamos viviendo, había empezado a pintar un cuadro de dos metros treinta por dos metros y me falta bastante. Además entre mis sueños está realizar otro viaje a Eslovenia, lo que tuve en mi segunda tierra, no se olvida…

Por Alejandra Cicchitti/nota original publicada en memo.com.ar

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