«En democracia se respetan las urnas y la voz de la calle»

La presidenta se refirió a las multitudinarias protestas queayer se realizaron en varias ciudades del país y adelantó que esta semana presentará un paquete de medidas para reforzar el combate a la corrupción, una de las principales demandas de las manifestaciones.

Durante la ceremonia de sanción de un nuevo código de proceso civil, que reduce la burocracia en trámites judiciales, Rousseff subrayó que la ausencia de incidentes en las protestas son «una inequívoca prueba de que Brasil es un país democrático que, a diferencia de otros, convive pacíficamente con manifestaciones».

En ese sentido, garantizó que, a diferencia de las épocas en que el país fue gobernado por la dictadura militar, «nunca más se verá en Brasil que las personas que manifiesten su opinión, así sea contra la presidenta de la República, vayan a sufrir consecuencias».

Las manifestaciones de ayer, que según cifras de la policía reunieron a 1,7 millones de personas, fueron convocadas por ciudadanos descontentos y grupos de la oposición que protestaron por la situación económica y los escándalos de corrupción en la petrolera estatal Petrobras, aunque un sector minoritario llegó a exigir la destitución de Rousseff y hasta una «intervención» militar.

En alusión a esos grupos más radicales, la mandataria dijo que «en democracia se respetan las urnas y las calles» y apuntó que su gobierno «respeta y escucha con atención a todas las voces», pues está volcado a mejorar la vida de quienes lo respaldan y también de aquellos que se oponen.

“Este gobierno garantiza que todos puedan ejercer sus derechos pacíficamente»

“Este gobierno garantiza que todos puedan ejercer sus derechos pacíficamente», dijo la mandataria y destacó que, por su carácter pacífico, las manifestaciones demostraron que «Brasil es un país que, frente a las invitaciones a la anormalidad política, elige el camino de la democracia».

En relación a las demandas de las protestas, la jefa de Estado quien inició hace menos de tres meses su segundo mandato, reiteró que esta misma semana presentará un nuevo paquete de medidas para reforzar el combate a la corrupción.

En esa línea, aseguró que tratará con humildad de “abrir el diálogo con quién tenga que hablar”, y respondió a un periodista que le consultó sobre las declaraciones del presidente de la Cámara baja, Eduardo Cunha del PMDB, investigado a pedido del fiscal Rodrigo Janot por el caso de denuncias en Petrobras, quién aseguró que “la corrupción no está en el Legislativo, sino en el Ejecutivo”. “Es necesario estar atentos”, añadió.

“Esta discusión no ha nacido hoy. La corrupción es vieja y no perdona a nadie, ni siquiera al sector privado. Puede estar en cualquier lugar”, dijo la presidenta. “El dinero tiene este poder corruptor y tenemos que estar atentos”, completó, según consignó el sitio O Globo.

Sobre las quejas de los manifestantes por la situación económica del país, la mandataria insistió en que su gobierno se ha visto «obligado» a aplicar un ajuste fiscal, reducir subsidios y aumentar la carga tributaria, debido al impacto de la crisis global.

«Desde el inicio de la crisis internacional, hace unos años, el gobierno consiguió evitar sus efectos más perversos, tales como el desempleo o la reducción de derechos y la renta», explicó.

Y agregó que mientras en Europa la crisis «llevó al desempleo a más de 60 millones de personas y a una amplia pérdida de oportunidades, en Brasil se reforzaron la inversión y los créditos públicos a fin de mantener acelerada la economía”.

Sin embargo, reconoció que «ese camino se agotó» y que ahora se debe «tomar otro rumbo para garantizar empleo y crecimiento», lo cual implica «hacer algunos ajustes y correcciones».

La mandataria recalcó que, si bien el ajuste reduce la actuación de la banca pública en la economía, los programas sociales dirigidos a los más pobres no serán alterados.

Por otra parte, volvió a una de sus promesas de campaña al mencionar la necesidad de una urgente reforma política. «La actual coyuntura impone que se avance en forma urgente hacia una amplia reforma política», subrayó y señaló que, aunque la Constitución le reserva esa materia a las cámaras legislativas, el asunto debe ser debatido «por y con toda la sociedad».

Más temprano, el vicepresidente Michel Temer, luego de participar de una reunión con la mandataria y nueve ministros prometió desde el gobierno adoptar una actitud de «humildad» y «respeto» ante las demandas de la población. «Cuando vemos este tipo de clamor en las calles, es porque algo está mal», expresó Temer.

Un tono similar adoptaron los ministros de Justicia, José Eduardo Cardozo, y de Minas y Energía, Eduardo Braga, en una rueda de prensa realizada hoy en Brasilia para comentar las manifestaciones.

Braga también afirmó que el desequilibrio de las cuentas públicas que alimenta hoy el aumento de la inflación y frena el crecimiento de la economía resulta de las políticas contracíclicas que adoptó el gobierno para proteger a los brasileños más pobres de los efectos de la crisis financiera internacional de 2008.

A su vez, Cardozo reiteró que el gobierno desea la unión de aliados y opositores para impulsar los cambios en el sistema político a fin de frenar la corrupción, y reiteró que un conjunto de medidas en este sentido será anunciado antes del viernes próximo.

La dimensión de la protesta de ayer sorprendió al gobierno, que esperaba una convocatoria similar a la del viernes pasado, cuando miles de personas también se manifestaron encabezados por movimientos sociales y sindicatos en defensa de la mandataria y de la estatal Petrobras.

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