En la city comenzó la época de sembrar sospechas

«Maniobras contables». «Van a gastar los DEG en la campaña». El decreto sobre el uso de los DEG excitó al establishment financiero. Cómo fue en realidad la registración contable y cómo la contaron. No todo es lo que aparece en Infobae es lo que es.

A pocas horas de quedar saldadas las diferencias internas en el Frente de Todos a través de la conformación del nuevo gabinete, la publicación de un decreto del Poder Ejecutivo, por el cual se dispone sobre la utilización de los fondos provenientes de la ampliación de los DEG del FMI, intentó ser aprovechado por un sector del establishment para volver a generar tensiones sobre la gestión económica del gobierno.

Desde las usinas habituales del frente financiero especulativo (una de ellas, directamente vinculada a Luis Caputo, autor material del demoledor acuerdo con el FMI de 2018), se sugirió que el gobierno había recurrido a «una maniobra contable» para poder «gastar los dólares extra del FMI en la campaña».

Lo cierto es que «la maniobra contable» no fue más que registrar el ingreso de los DEG al patrimonio nacional, disponer que los mismos se utilicen exclusivamente para cancelar los compromisos inmediatos con el FMI a cambio de un compromiso (letra intransferible) a diez años del Tesoro nacional con el Banco Central y, en lo inmediato, con los pesos que le corresponden al Tesoro nacional por la liquidación de los DEG ingresados al Banco Central, se cancele la deuda que el Tesoro tiene con la entidad por «Adelantos transitorios» del Banco Central.

Ni hay mayor emisión ni modificaciones subrepticias del Presupuesto 2021 para aumentar el gasto, como se intentó agitar. El detalle completo de la operación se explica a continuación.

El Banco Central recibió esta semana, como transferencia a una cuenta cuyo titular es el Tesoro nacional, un activo en Derechos Especiales de Giro (DEG, moneda o título emitido por el FMI) por el equivalente a u$s 4334 millones.

Para poner disponer de ellos, el Poder Ejecutivo emite un decreto de necesidad y urgencia (DNU 622/2021) por el cual ordena al Banco Central cómo manejarse con esos recursos.

Para registrar el ingreso de ese recurso extraordinario, el Ejecutivo incorpora esos fondos al Presupuesto Nacional, como ingresos corrientes, en pesos ($ 422.174 millones, equivalentes a los 4.334 millones de dólares en DEG al cambio oficial mayorista). «Dichos recursos serán destinados a financiar el Presupuesto General de la Administración Nacional», dice el artículo 1 del DNI, lo que no dice otra cosa que el Presupuesto cuenta con una fuente de financiamiento adicional. A partir de aquí comienza la interpretación de los que, aceleradamente, creyeron descubrir «la trampa» para bancar con esos fondos la campaña.

Por el artículo 3, el Ejecutivo resuelve la emisión de una letra intransferible en dólares por 4334 millones, que será suscripta (comprada) por el Banco Central exclusivamente en DEG. Por el artículo 5, se establece que esos DEG que recibe el Tesoro nacional «sólo podrán aplicarse al pago de obligaciones con el Fondo Monetario Internacional».

Recuérdese que el Tesoro nacional, en nombre del gobierno nacional, es «el dueño» de los DEG, y es a la vez el deudor del FMI. El Banco Central actúa por cuenta y orden del Tesoro nacional. Este mecanismo de canje de una letra del Tesoro (deuda) con el BCRA a cambio de los DEG (ingresados a las reservas cuando el Tesoro los liquida) es simplemente el paso contable para hacer operativo el pago al Fondo, no una maniobra artera encubierta.

Por la referida liquidación de los DEG ingresados desde el exterior en su cuenta, el Tesoro nacional obtiene un saldo a su favor en pesos, de 422.174 millones, que el Banco Central pone a su disposición (es lo que sucedería con el cobro de una exportación o cualquier otro pago que se recibiera del exterior). Pero el Tesoro nacional no retiró esos fondos, sino que dispuso aplicarlos a la cancelación de deuda con el Banco Central por Adelantos transitorios, cuenta en la que la deuda del Tesoro estaba excedida con respecto a los límites fijados en el Presupuesto Nacional 2021. Es decir, que los fondos en pesos no salieron del Banco Central. No hubo emisión, en consecuencia.

Otro error de algunos analistas que sostuvieron que «la maniobra encubre la emisión de dinero para utilizar los recursos enviados por el FMI durante la campaña». Otros, más audaces pero a la vez más burdos, entendieron el canje de las letras intransferibles por los DEG –la operación para permitir el pago del vencimiento de esta semana al Fondo con los mismos DEG por ellos emitidos– como una «trampa para retirar el mismo dinero dos veces». Que es casi como suponer que Pesce (Banco Central) y Guzmán fueran discípulos directos de González Fraga (ex titular radical macrista del Banco Nación) y Vicentin.

En conclusión: el gobierno nacional recibió una fuente de financiamiento extraordinaria, los DEG del FMI, con los cuales cancelará los próximos vencimientos con ese organismo. Y a través de un canje intertemporal de títulos de deuda, la administración nacional canceló la deuda en pesos con el Banco Central sin hacer un ajuste (ahorro) sobre sus cuentas, y asume otra deuda por el mismo valor con el BCRA, a pagar en diez años.

Para adelante, se podría especular con que al cancelar la deuda «vieja» por adelantos transitorios con el Banco Central, el Tesoro nacional quedaría habilitado para pedirle nuevos adelantos. Es verdad que el «margen de adelantos transitorios» que tiene el Banco Central con el Tesoro nacional ahora quedó con saldo disponible, pero «el límite que establece el Presupuesto nacional 2021 es mucho más estrecho, y nosotros nos ajustamos a este último», confió una fuente oficial con respecto a la estrategia del Palacio de Hacienda.

En todo caso, será materia de discusión en otro ámbito si se amplían o no los márgenes presupuestarios para gastos sociales, como quedó sugerido esta semana tras el acuerdo político en el gobierno y las conversaciones directas entre la vicepresidenta Cristina Kirchner y el ministro Martín Guzmán. Sin «maniobras contables» ni «trampas al presupuesto», sino a través de decisiones políticas.

Por Raúl Dellatorre/ Página 12/ Director de Motor Económico

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