Escasa repercusión tuvo el «cacerolazo» de anoche

De todas maneras, tuvo más convocatoria que el último, realizado el 18 de septiembre pasado. En tanto, el Gobierno advirtió que «en la Argentina nada es espontáneo».

Un nuevo «cacerolazo» contra el Gobierno, con menor adhesión que en otras ocasiones, pero algo más convocante que el último, se realizó este jueves en el centro porteño con el nombre de «13N» y fue criticado por el jefe de Gabinete, Jorge Capitanich, quien advirtió que «en la Argentina nada es espontáneo» sino «todo organizado».

La convocatoria fue realizada a través de las redes sociales y tuvo como puntos encuentro la Plaza de Mayo, frente a la Casa Rosada, y el Obelisco, aunque también hubo una importante protesta en las puertas de la Quinta de Olivos, donde la mandataria cumple reposo médico, y réplicas en algunas de las principales ciudades del país.

Con reclamos heterogéneos, también se juntó una buena cantidad de personas en esquinas vitales de la Capital Federal, como las avenidas Acoyte y Rivadavia del barrio de Caballito y Avenida Cabildo y la calle Juramento de Belgrano.

Con carteles que expresaban reclamos por la inseguridad, la inflación, la corrupción, el desempleo y la independencia judicial, y con banderas y globos con los colores nacionales, los manifestantes se concentraron desde las 20:00 principalmente en la esquina de Santa Fe y Callao y también sobre la avenida Corrientes para luego marchar hasta la Plaza de Mayo por Diagonal Sur.

Buenos Aires, NA.

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