Éxito de la Clase de Música

Con total éxito, se desarrolló este domingo,en el Cine Teatro Roma, una de las actividades importantes,de la Escuela Artística San Francisco Solano, que fue trasladar una clase música a un teatro, y mostrar los avances que los alumnos,van logrando en el año. La iniciativa de la docente Marita Mondaca, fue coronado por los aplausos de los asistentes.

A lo largo  de tres horas, sobre el escenario fueron pasando los alumnos, de las distintas disciplinas y géneros musicales, haciendo lo que saben y han aprendido, como cantar y tocar un instrumento, dejando muy claro que la Educación es una herramienta necesaria que influye y al mismo tiempo es influida por todo tipo de procesos individuales, naturales y sociales, hecho que permite transformarse y progresar.

Marita Mondaca, haciendo suyas las palabras de Ethel Marina Batres Moreno, a quien conocimos en Montevideo, Uruguay,  dice «Aquí  todos aprenden de todos…. Así como los chicos, cuando se pasan juegos. No dicen“aprendí un juego” sino me pasaron un juego… es lo mismo; los músicos se pasan información. Y la información es conocimiento y produce un aprendizaje enorme. No quiero dar clase de música durante un año, y luego tener una despedida y culminar felices con una canción. Quiero más…Quiero que ellos se queden con la canción…Quiero más…Quiero que la música esté con nosotros…Quiero más…Quiero que digan, con el paso del tiempo:Maestra, ud ya no está con nosotros, pero la música si lo está».

Marita Mondaca con su «Clase de Música» fundamentalmente dejó en claro, que hay que desterrar aquellas frases como “yo no sé tocar ni la puerta, hago cualquier cosa menos cantar…a mi me sacaron del coro, pero me encanta la música…la música es un don, yo no lo tengo…» palabras comunes en el discurso generalizado de las personas. Sin embargo es interesante saber que esos argumentos no son más que estereotipos y mitos totalmente ajenos a la realidad.

«Todo ser humano reúne el potencial básico necesario, para aproximarse al fenómeno musical y ser partícipe de él, como oyente… espectador… intérprete… crítico…creador o varios simultáneamente. Toda persona posee inteligencia musical,en todo caso, la falta de conciencia musical no es genética, sino una parte no desarrollada en la persona, lo cual representa una pérdida de una opción, de desarrollo con mayor plenitud».

Mostrando sobre el escenario, cada uno de los avances de los alumnos, algunos con muy pocos meses de aprendizaje, sostiene que el proceso musical puede variar, pero basicamente, puede esquematizarse así: el alumno solicita qué desea tocar. El maestro evalúa empíricamente si la obra es muy difícil y así lo fuera la simplifica. En ocasiones, cambia la solicitud. A continuación toca la obra. El alumno la escucha atentamente. El maestro la enseña a colocar sus manos sobre el instrumento (o a cantarla) Toca un pequeño motivo rítmico o melódico correspondiente a la obra. Pide al alumno que repita…Concluyendo que  «es preferible hacer música, a permitir que el ruido nos absorba o el silencio nos doblegue».

El canto es transformador…Niños y niñas deben divertirse al cantar. Es mejor cantar sin esa sensación de obligación, más bien interesan la a alegría y la emoción cuando se canta. Lo más importante no es una canción salga perfecta, sino que quienes la cantan se diviertan y disfruten con el cantar, transfórmandolo en un hábito cotidiano, solo hay que seguir tres pasos que ayudan: 1º cantar 2º cantar más 3º cantar mejor.

No hay niños o niñas a quienes no les guste cantar. El canto es en ellos un elemento natural, tal como moverse, el hablar, el jugar o el saltar. Esta razón debería ser motivo suficiente para que todo adulto cantara con ellos. Sin embargo, la persona “no niña” ha crecido muchas veces imbuida de una serie de prejuicios entre los que se destaca su temor a cantar. Las canciones consuelan más que las palabras por la fusión del texto y la melodía. Ayudan a establecer vínculos comunes afectivos entre los que cantan. Así como una caricia demuestra al pequeño y la pequeña que es amado y amada por sus padres, así la canción es un vehículo directo de comunicación. A nadie se le ocurre pensar que dar un beso al niño es algo ridículo, de igual manera, maestros y padres no deberían sentirse «ridículos» o incómodos al cantar con niños y niñas

 

 

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