Falleció Carlos Elder Rehder

Carlos Elder Rehder de 82 falleció anoche de un infarto, tras haber sufrido un ACV en el mes de diciembre último del cual no se había recuperado. Carlos sobre todo era un muy  buen amigo, escritor, filósofo, columnista de Semanario Departamental, apasionado por el ténis, como lo recuerda otro amigo común, Federico Chaine “El Flaco ya es Eterno. Si te tengo que recordar ¿Dónde mejor que en la cancha Uno del Tenis Club? Tu hábitat natural de jornadas interminables dándole a la pelotita. Game. Set. Match. Hasta el próximo partido amigo”. Otro de sus deportes preferidos fue el sky que lo practicó hasta hace muy poco a pesar de su avanzada edad, tenía un estado jovial y un estado atlético que en muchas oportunidades nos superaba a los más jóvenes. Fue un placer conocerte  Carlos y  que nos traspasaras algunos de tus ricos conocimientos que al ponerlos en prácticas en la vida indudablemente te dan esos resultados que es el cambio interior. Hasta Siempre Flaco…!

Carlos hoy no está fisicamente con nosotros, pero nos dejó un importante legado que fueron sus artículos de como vivir aprendiendo a sentirnos bien desde nuestro interior, era todo un filósofo, que compartía todo con sus amigos.

Aquí uno de sus últimos artículos:

LA PRESIÓN DE LA VORÁGINE DIARIA

La mayor y legítima felicidad a la que puede aspirar el hombre, puede percibirse cuando no sólo se siente continuamente, sino cuando no depende de nadie ni de nada, cuando no es explosiva, ni es brillante, cuando no proviene de un paisaje, un perfume, de un poema ni de un atardecer; por lo tanto, no nos invade, viene desde adentro, nos inunda, está incorporada a nosotros para siempre.

Todo esto se puede lograr aquí en la tierra; sin mitos, sin sueños…esta especial felicidad comienza a experimentarse cuando al realizar una tarea manual o intelectual cualquiera, logramos eliminar la presión del apuro; debemos hacer un “click” que rompa con la urgencia que nos apremia continuamente.

Debemos sentir que contamos con todo el tiempo del mundo para efectuar la obra con una especial lentitud; esto además de permitirnos observar hasta los más ínfimos detalles, nos confiere un estado pletórico de totalidad, el tiempo se detiene, nada ni nadie nos presiona, ni exige, ni reclama.

Lograr esto es alcanzar un estado de universalidad e imperturbabilidad que no olvidaremos ya que es, al fin, ESTAR CON UNO MISMO.

Se puede comenzar con las pequeñas cosas diarias y comunes hasta adquirir una TÉCNICA PROPIA, para luego aplicarla a todos los ac tos de la vida. Así, poco a poco, lograremos vivir en un NUEVO MUNDO, en medio de la vorágine diaria; habitaremos el planeta con un perspectiva diferente, sin la angustia y ansiedad que casi siempre nos domina.
Tenemos que conquistar el TIEMPO PROPIO.

No brindarse esta posibilidad a la que tenemos todo el derecho de acceder, sería como ir muriendo anticipadamente

Carlos Ehler Rehder

 

 

 

 

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