Falleció el ex banquero Raúl Moneta

El empresario Raúl Moneta murió este jueves a los 74 años tras luchar durante largo tiempo contra una grave enfermedad, confirmaron allegados a su familia.

Raúl Juan Pedro Moneta Lucini era un abogado, escribano, banquero y empresario argentino, de gran protagonismo durante los años 90, así como también incursionó en el mundo de los medios de comunicación y enfrentó varias causas judiciales en su contra.

Hijo de una familia adinerada, estudió y se formó en el exclusivo Saint George College, de Quilmes. Posteriormente se recibió de abogado y de escribano, como su padre. Sin embargo, se asoció con su tío, Benito Jaime Lucini, en 1977, con quien creó una entidad extrabursátil llamada República, que en 1984 se convirtió en banco.

El gran salto de Moneta fue en 1992, cuando se adueñó del 50% de Citicorp Equity Investment (CEI), el grupo empresario que ya controlaba Telefónica. Vendió sus acciones en 1999.

Estuvo vinculado a la causa que  investigaba una maniobra cometida a través del Banco República para propiciar la caída del Banco de Mendoza y la obtención de beneficios económicos de parte del Banco Central por alrededor de 140 millones de dólares.

La causa ya había sido cerrada, pero en 2014 la Corte Suprema dispuso la reapertura y el 30 de noviembre del 2016 la Sala Primera de la Cámara Federal la declaró “extinguida”.

La provincia de Mendoza tenía dos bancos oficiales: el Banco de Mendoza y el Banco de Previsión Social. A fines de 1996, ambos fueron privatizados tras un proceso licitatorio  cuestionado en la justicia. Así, fueron fusionados bajo el nombre de Banco Mendoza, presidido por Moneta, cuyo paquete accionario quedó distribuido de la siguiente manera: 67 por ciento del Banco República (Moneta), 28 por ciento de Magna Inversora (una unión de empresarios mendocinos), el 3 por ciento del gobierno provincial y el resto para los empleados.

Según surge de las actas del directorio y de las planillas internas del propio banco, al 28/2/99, entre los principales clientes del Banco Mendoza estaban Moneta y los empresarios nucleados en Magna Inversora. Este es el detalle:

* Los préstamos a las empresas que conforman Magna suman 42.845.752 a vinculadas. Los créditos se discriminan de la siguiente manera: Mendoza 21, Grupo Uno y Jorge Estornell S.A. (pertenecientes al Grupo Vila), por 12.439.026 pesos; José Cartellone, por 7.593.363 pesos; Grupo Pescarmona, por 5.343.000; Industrias Malta, por 3.700.000 pesos, Grupo Nieto, por 3.500.000 pesos; Grupo Willink, por 2.677.000 pesos.

* La Corporación de los Andes (de Moneta) tenía un préstamo por 3.764.918 pesos.

* Es decir: los créditos a vinculadas ascendían a más de 46,6 millones de pesos.

Semejante volumen de préstamos a firmas vinculadas, violaban cómodamente las normas de “fraccionamiento y graduación del riesgo crediticio” del Banco Central, que establecía que dichos créditos no podían superar el 2,5 por ciento de la llamada “responsabilidad patrimonial computable”, es decir, aproximadamente el patrimonio. Si se tiene en cuenta que, a diciembre del ’98, el patrimonio neto del banco era de 42,2 millones pesos, está claro que el banco era un festival de préstamos a sus propios dueños. Pero además, el Banco Mendoza asistió en los últimos seis meses permanentemente al Banco República con créditos de corto plazo (call), de montos cercanos a 70 millones de dólares, que lo comprometían seriamente en la integración de los capitales mínimos exigidos por la autoridad monetaria.

Los propios funcionarios del Banco Central, en un expediente fechado el 27/11/98, advirtieron sobre la falta de evaluación de la política de créditos seguida por Moneta y los riesgos que ello implicaba para la continuidad del Banco:

* “No quedó evidencia de la aplicación de procedimientos de auditoría que permitieran concluir sobre la razonabilidad de las operaciones asignadas a los clientes”, afirma el memorándum.

* “En la tareas de auditoría realizadas durante el ejercicio 1/7/97 y 30/6/98 no quedó evidencia de evaluación alguna sobre la situación y previsionamiento (de los préstamos) de los principales deudores”.

Pese a la advertencia, siguió entregando redescuentos al Banco Mendoza, y autorizó hace dos meses su fusión con el Banco República, para salvar a éste último. El balance de la fusión fue aprobado por el directorio del Banco Central unos días antes del 8 de abril, el día en que cayó el Banco Mendoza.

Raúl Moneta, era Casado sí con una mendocina, Claudia Arroyo Benegas, Moneta iba a mostrar con los años su habilidad máxima, tales como aprovechar las oportunidades.

Los Arroyo Benegas no atravesaban por una buena etapa: su finca La Celia y la sociedad Arroyo Benegas y Navesi (distribuidora de Acindar en la región) estaban endeudadas con el Banco República y la financiera Maypa, propiedad de Rául Moneta. Al no poder hacer frente a sus compromisos, ambas pasaron a manos del pariente banquero, quien las fusionó bajo el nombre de Corporación de los Andes, casi única beneficiaria de los préstamos subsidiados que la gobernación (a cargo de Rodolfo Gabrielli) otorgaba por medio de un fondo constituido a partir de los 640 millones de dólares pagados por YPF en concepto de regalías. Era 1994.

Dos años antes, Moneta era apenas un pequeño banquero; un año después descubría las posibilidades del gran negocio financiero y de los medios. No son ajenos a esa aventura el empresario mendocino Daniel Vila (del Grupo Vila) y su socio, el ex ministro José Luis Manzano. Se asegura que fue Vila quien le presentó al abogado y ex ministro Roberto Dromi para que redactara el amparo que permitió a Moneta acceder a la compra del Banco de Previsión y el Banco de Mendoza, fusionados como Banco Mendoza. En esa operación Moneta también contó con la ayuda de su amigo Eduardo Bauzá, quien facilitó el consentimiento de Pedro Pou, su primo.

Los ex condiscípulos Handley y Moneta volvieron a encontrarse. El Citicorp, principal acreedor del Estado argentino, se asoció con Moneta en el holding CEI-Citicorp, fortísimo accionista de Telefónica, Telefé, Cablevisión, Canal 9 y Editorial Atlántida. Moneta controla casi el 40 por ciento del Holding, pero la mayoría de sus acciones es propiedad de la United Finance Company, una sociedad creada en las Islas Vírgenes. Por estos días, la caída de los bancos de Moneta alarmaron al Citi, complicado ya ante la Justicia norteamericana por los manejos en Confidas, la inversora que blanqueó el dinero de otro Raúl, el ex presidente mexicano Salinas de Gortari. Preocupado por la posibilidad de repetir el mal paso y frente a la debacle del imperio de Moneta, el Citi le habría pedido una retirada ordenada, que evite que el derrumbe bancario arrastre al CEI tras de sí.

 

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