Fe

Pasaron las horas necesarias para pensar en calma. Para que la pasión no desbarranque, y te haga decir aquello que ni siquiera esperabas.

Lo diste todo, aun sin saber que lo tenías. No necesitabas mas que la gloria para tu gente, porque lo demás, hace tiempo que te sobra.

Y de pronto aparecen los sabiondos con el diario del lunes a decir que no corriste, que no te animabas a poner las piernas, que no marcabas a nadie.

En este país donde los profetas de la derrota nos sobran, el pueblo hizo contraste para dejar  afónico tanto pesimismo.

Vos que te podrías haber quedado lejos, elegiste volver al sur, “como un destino del corazón”.

Y seguís así, con los brazos abiertos, esperando el abrazo que te debemos los que todavía profesamos la alegría sin preguntar hasta cuándo. En tu nombre, gracias a todos por semejante demostración de fe.

Por Gabriel Velxio

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