Fernando Mancuso: De «Discoteca Abierta» al escenario

Su voz es recordada por todos los mendocinos de más de 45 años. Condujo un programa radial que dejó huellas.

Fernando Mancuso fue la voz de «Discoteca Abierta, ese fenómeno radial que tanto escuchábamos y grabábamos en los ‘80. Actualmente es el Director del elenco de Teatro de la UNCuyo y docente en enseñanza media y terciaria.

Este actor nato ha tenido una prolífera carrera en el escenario y es autor de varias obras. Se formó en la Escuela Internacional de Teatro de América Latina y el Caribe y también estudió Dramaturgia en la Escuela de Escritores de España. Su voz es recordada por todos los mendocinos que tenemos más de 45 años, al conducir un programa radial que dejó huellas.

Empezaremos con tu pasado: ¿Cómo llegaste a la conducción de «Discoteca Abierta?

Ese pequeño lapso de tiempo pretendía la participación de la gente solicitando temas por teléfono y estimular la comunicación con los adolescentes. De a poco surgió la idea de que los temas fueran dedicados de unos para otros y así fue mi aparición en el micrófono. Discoteca Abierta, estuvo bajo mi conducción desde 1987 hasta 1992. Debido al éxito que suscitó el programa tuvimos una franja horaria más grande y se convirtió en un clásico.

¿Qué era y dónde se ubicaba la «Emisora del Sol?

Era la FM de LV 10, con un proyecto de musicana errático, sin identidad. Y gracias a la vasta creatividad de Eduardo Betles, se transformó en el fenómeno radial más importante del interior del país. Nació en la sede de LV 10 en la calle Emilio Civit y luego del terremoto fuimos al Palacio de Cristal (esquina Av. San Martín y Gral. Paz). En 1989, muchos recordarán esto; nos instalamos en la galería de moda, la Galería Caracol en una especie de pecera y durante la última etapa volvimos a la terraza de LV10.

¿Cómo estaba formada la troupe de Discoteca Abierta?

El programa disponía de telefonistas en dos líneas simultáneas (recordemos que tener teléfono fijo en esos tiempos era un privilegio), ocupadas por chicos que se inscribían para formar parte durante un día, de la producción en una radio. En el equipo estaban: Ricardo Tello, un discotecario con enorme conocimiento musical y encargado de buscar el material que algunas veces no teníamos; yo en la producción y los pulpos encargados de la consola fueron entre otros: Gustavo de la Fontaine, Armando Masiero, Piero Millán, Edy Ofria, Mario Pereyra, Omar Castellani. Fue una verdadera escuela de chicos cuya edad promedio era 18 años. Canalizando nuestras potencialidades hicimos el proyecto Del sol, un ícono radial en Mendoza, me animaría a decir.

 

Omar Castellani nos comentó: «Fui parte de los adolescentes que fundamos «Emisora del Sol». Para mí fue la radio rebelde que planteó una revolución en la audiencia mendocina por la respuesta impresionante que tuvimos. Desde esa época conozco a Fernando».

 

En cuanto a la música mendocina que tanto proliferó en esos años, habían pedidos de: Los Enanos y Alcohol Etílico (a la cabeza), temas de Los Berp, Martes 13, Lao Tse, Arena Telsen, La Montaña, Ananá Split. También La Sonora del centro, Caruso Twist, Marcelo Reginatto…

 

«El 21 de setiembre de 1987: Fito Paez, Néstor Nardella y Fernando Mancuso»

¿Qué cosas te sorprendieron de este fenómeno radial?

Era maravilloso leer las expresiones amorosas entre las parejitas, las cosas hermosas que solían dedicarse los amigos a partir de cumpleaños o festejos escolares. Los chicos de escuelas de Las Heras, por ejemplo, llegaban tarde a clases porque tenían que dedicarse el tema que los reuniría los sábados en la Plaza principal. Recuerdo que muchos adolescentes iban a la central telefónica de calle Chile para tener línea y poder llamar. Otra cosa muy loca era el expendio de cospeles para los teléfonos públicos de calles Garibaldi y Lavalle que no daban a vasto…

Hablando de tu presente: ¿Cómo llegaste a ser el Director del Elenco de Teatro de la Universidad?

Como actor comencé haciendo algunas pavadas en cumpleaños y actos parroquiales a los 14 años. Hice talleres con Ernesto Suarez y Tino Neglia y luego en la Escuela de Teatro recibí una orientación para estudiar y asociar el fenómeno del teatro con el mundo, en mi caso con la Historia y la Filosofía.

Desde muy joven tuve un cargo en la Facultad y por extensión dicté también el Ingreso de los estudiantes. A los 27 años me confiaron la dirección de la primera obra y desde ese momento nunca dejé de hacerlo. Luego en 2009, recibí el mérito de crear el cargo de Director y me aboqué a la tarea de llamar cargos vacantes a concurso, renovar el repertorio del elenco y empezar a construir nuestra dramaturgia. En la actualidad alterno la dirección con la actuación en nuestro mismo elenco y en elencos independientes, como Cajamarca y La Libélula.

 

 

¿Has recibido premios y menciones importantes?

 

Tengo premios provinciales, regionales y el premio mayor a la mejor obra de la «Fiesta Nacional de Teatro» en 1997 (lo ganó Mendoza con el elenco Cajamarca). También he recibido menciones como Mejor Actor de los años 90, 91 y 92 y otros reconocimientos a los que he renunciado por convicciones propias. Creo que existe una necesidad de algunos hacedores por saciar su ego, queriendo solo sumar puntos a su currículum y el teatro está hecho para compartir, no para competir.

 

 

¿Qué nos contarías sobre el elenco que dirigís y el rol del artista escénico?

Los elencos en sí mismos son maravillosos. ¡Un grupo de personas grandes que se juntan a jugar a las 9 de la noche¡ Luego sobrevienen las obligaciones artísticas y como los samurais se ponen al servicio de su tarea con total entereza. Mi relación con el teatro no tiene que ver con el producto terminado sino con la riqueza creativa entregada por cada integrante. El tiempo es un factor importante y creo que la felicidad del artista no dura solamente la hora y media de cada función.

Nuestro elenco estable está integrado por artistas, productora y coordinadora, iluminista, vestuarista y escenógrafo.

 

«Pancho Molina,Jorge Tixeira, Jorge leal, Fernando Mancuso, Gonzalo Lorente, Sunchi Codoni, Mayra Pecere y Polaka»

 

¿Cuáles son los proyectos del elenco y los tuyos propios?

Hemos comenzado con los ensayos de «Las Preciosas Ridículas», un clásico de Molière y estamos analizando un repertorio de cámara para decidir qué obras serán producidas este año, siempre dirigidas por mí.

A nivel personal dictaré un taller de Dirección teatral durante el «Festival de Teatro del Este». He sido invitado a Santa Fe a un «Foro Nacional de Directores de Teatro» en octubre. Estoy terminando de ajustar detalles para un proyecto editorial de tres de mis obras y comenzar una aventura teatral con mi dramaturgia y dirección en el AlTo TeTro a partir de un texto de KafKa: «El Artista del trapecio». También espero confirmación de fechas en distintas salas del país para sacar a pasear tres de mis dramaturgias: «La ropa del Alma», «Bicidoro» y «Cabe en un Pez».

 

Por Alejandra Cicchitti/ nota original publicada en memo.com.ar

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