Fiat 500 Abarth «595»

Se destaca por su aceleración y look sport, el andar es…»bien deportivo».Un bólido con mucha historia…

Carlo Abarth se inició en el mundo motor mucho antes de darle vida al escorpión en 1949 pero desde otro lugar, diseñaba chasis de motos y bicicletas a fines de la década del 20 e incluso se dedicó a la competición en dos ruedas con varios campeonatos en su trayectoria. En el ´49 fundó su compañía y utilizó su signo del zodíaco como logotipo, el escorpión. De todos modos, hasta 1971 no se había convertido en la división deportiva de FIAT. Con orgullo nacional podemos decir que en la historia del 500 metió mano un argentino; el diseñador Rubén Wainberg quien desde hace muchos años trabaja para FIAT y tuvo la responsabilidad de cambiarle el look al 500 y volcarlo hacía el lado deportivo.

Después de seis años a la venta en Argentina, el 500 normal ha vendido cerca de 9.000 unidades. En cambio, el Abarth de 135 CV, no ha tenido un impacto significativo. Habrá que esperar unos meses para evaluar la aceptación de esta versión más picante que viene importada desde Polonia. Desde ya que es más caro y más exclusivo por varios factores que les detallamos a continuación.

Esta última versión que ingresó a la Argentina es la más deseada por los amantes del 500 ya que es una de las más potentes. Sin embargo existe una de 190 CV, una locura para tan pequeña bola, la Biposto diseñada íntegramente por Wainberg.

Hace algunas semanas atrás, tuvimos la «suerte» y digo esto porque hay autos que al probarlos se disfrutan más que otros, de acelerar el Fiat 500 Abarth Turismo, versión “595” de 160 CV. Sorprendido me quedé cuando lo aceleré por primera vez en el autódromo en donde realizamos la prueba, más abajo el detalle.

¿Te parece que tiene facha? “Na”…

Los cambios más notorios con la versión de 135 CV se dan en el techo, portón trasero y capó que vienen pintados en color negro e inclusive toman una parte de los laterales a través de una delgada línea roja y el detalle del «595» con el escorpión. Por fuera, desborda «facha», con una trompa bien bajita, un lateral con línea muy sport y unas llantas que se destacan de 17 pulgadas a través de las cuales se disfrutan las mordazas de freno rojas. Sí, el andar es duro, los riñones…

En la trompa, de frente, nos encontramos con ese escorpión especial que ya propone algo totalmente diferente. Los antiniebla chiquitos le dan un toque sutil en conjunto con un “baberito” deportivo. El remate de la cola, es muy agradable, se repite el escorpión nuevamente, los escapes cromados seducen entre medio de un difusor con un detalle tipo panal de abejas. Otros dos detalles agradables son las branquias que forman parte del para golpes trasero y el alerón.

Interior bien 500

En el interior es todo “chiquito” pero gusta. Las butacas sujetan de modo perfecto al mejor estilo kart, uno va bien embutido. El material de terminación es muy bueno, cuero de calidad con detalles en aluminio y costuras en rojo, agradable atmósfera.

La posición de manejo podría mejorar un poco si incorporara columna de dirección retráctil que nunca viene mal. El volante con base plana es otro de sus atractivos en el interior, de buen grip y multifunción en conjunto con una pedalera deportiva Abarth.

Al instrumental típico de los 500 convencionales, se le suma un juguete que no pasa desapercibido ya que no está presente en muchos autos: un manómetro graduado hasta 1.6 bares que marca la cantidad de aire que ingresa al turbo. Lo rápido que se clava en su máximo al acelerarlo a fondo, genera una muy linda sensación.

En el sector trasero, tanto las dos plazas restantes como el baúl, son chicos pero no es una novedad, ¿alguien quiere un Abarth 500 de 160 CV para viajar? Creo que no, a lo sumo una butaca para el acompañante basta.

Honestamente el equipo de audio lo usamos muy poco más allá de su buena fidelidad pero es verdad. El mejor sonido viene de la cola…doble escape con boca cromada y un ronroneo hermoso. Cuando lo aceleras, te pega al asiento y se siente algo de poder.

Andar, estilo kart…

Es cierto que para estar interesado en comprar un Abarth, te tiene que gustar un auto con look deportivo, los calcos que incorpora, las butacas y demás pero también te tiene que gustar su andar que es duro aunque se deja disfrutar…¡Hay que ver cuánto resiste el conductor!

De todos modos, más allá de su andar áspero, en la ciudad se comporta con una agilidad envidiable. Siempre hay un lugar para estacionarlo, siempre hay un lugar para adelantar otro coche, es muy versátil y maniobrable. Sin dudas, la ciudad le cae muy bien, salvo algunos badenes en donde hay que frenar porque sino dejas el cárter.

Camino al autódromo sorteamos varios lomos de burro e imperfecciones en el asfalto que hicieron un poco incómoda la llegada. A decir verdad, este fierro está preparado para calles de “lujo”. Sin embargo, llegamos, y fue ahí en donde aplicamos la potencia de esta bolita picante.

Prestaciones

Lo que más sorprende es el empuje de abajo aunque encuentre su torque ideal un tanto arriba en vueltas: 230 Nm a las 3.000 rpm. El motor es un 1.4 denominado T-Jet de cuatro cilindros y 16v. turboalimentado que empuja muy bien en todas las marchas, especialmente en segunda, tercera y cuarta. Recordamos que no tiene sexta, únicamente trae caja manual de cinco marchas con una bocha ubicada de modo “perfecta” al mejor estilo DTM (Turismo alemán). Qué lindo…

Se puede optar por accionar una perilla modalidad “sport” y fue lo que hicimos cuando entramos al autódromo. Con partida detenida, movimos varias veces y estuvimos sobre los tiempos que declara el fabricante, unos 7,8 segundos de 0-100 km/h. Este motor de 160 CV desarrolla una velocidad final cercana a los 210 km/h.

En nuestra prueba habitual de conos a unos 70 km/h. se mostró estable. Si bien se puede desconectar el control de tracción, nunca permite que el auto este “sin el ángel de la guarda” y llega un punto en donde se acciona y corrige cualquier vicio sin problemas.

El autódromo en donde lo probamos tiene curvas bien cerradas, tipo horquillas. Por su distancia entre ejes, se comporta muy bien en este ámbito, aunque un poco de trompa va. No cuenta con suspensión independiente en el eje trasero.

Seguridad

Buen punto a la hora de frenar, lo hace en treinta y siete metros de 100 km/h a 0. Tiene discos ventilados adelante y solidos atrás, con ABS. Incorpora siete airbags, faros de xenón, ESP (Control de estabilidad), TTC (Control de Transferencia de Torque) que dosifica la potencia entre las ruedas del eje delantero según como vayan apoyadas y de esta manera generar mayor estabilidad.

Consumos

Este motor 1.4 turbo ha demostrados buenos consumos en ruta ya que a 130 km/h no supera los 6,5 litros cada cien kilómetros recorridos. Desde ya que si se pretende tener una mejor reacción por cualquier imprevisto, no se recomienda dejar de usarlo en modalidad “Sport” en este caso el régimen de vueltas irá más elevado y el consumo será mayor. En ciudad a un ritmo conservador, gasta unos 11 litros cada cien kilómetros recorridos.

Conclusión

Por historia y prestaciones se merece un reconocimiento. Evoca al pasado y defiende ese escorpión de modo muy satisfactorio. El precio es de $ 233.000 pesos y a decir verdad, no encuentra competidores si tenemos en cuenta que un Audi A1 TFSI Ambition de 122 cv (38 caballos de potencia menos), hoy supera los $ 384.000 pesos. En el caso del Mini más accesible, el valor ronda los $ 400.000 pesos, por lo cual, precio – prestaciones se posiciona de modo competitivo.

La propuesta es clara, es un “chiche” pensado para un público joven que se banque el andar deportivo que tiene por esencia y que no tiene discusión. Probablemente para tenerlo como auto único no sea la mejor opción salvo que su dueño no salga seguido de la ciudad, ámbito ideal por su maniobrabilidad. Digo esto porque el baúl es muy chico, apenas unos 185 litros, con lo cual alcanza para un bolso pequeño y no mucho más. Vale la pena probar este escorpión letal.

NOTA: Bernardo Spinelli. FOTOS: Ismael Gomez.
Fuente:www.atodomotor.com.ar

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