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El congelamiento tarifario dispuesto por Mauricio Macri terminó forzando la suspensión de un aumento en el servicio de energía eléctrica que se iba a aplicar el mes que viene.

La decisión política está tomada: por ahora no aumenta más la luz. “El proceso ya se inició pero a lo mejor hay unos meses en que no puede ser aplicado”, reconocieron este jueves en el Poder Ejecutivo. No se da una fecha concreta, pero ahora afirman que esa suba no es inminente y tampoco desmienten que pueda demorarse hasta después de los comicios.

“Fuimos a pedir esto a la Nación y está claro que ahora tenemos que ser consistentes”, explicaron en el Gobierno. En efecto, entre las medidas sugeridas por Alfredo Cornejo y sus funcionarios aparecía el freno de toda suba en los servicios públicos.

La Casa Rosada tomó nota y en el texto difundido ayer comunicó el congelamiento de las tarifas, junto a una advertencia para todos los gobernadores: “Si en los próximos meses un usuario ve un aumento en su factura de gas o electricidad, o en el precio del boleto de colectivo, se deberá a una decisión de su gobierno provincial o municipal”.

La aclaración de que el Gobierno de Mendoza no volverá a subir este año el boleto de colectivo se produjo rápido. Pero al poco tiempo se agregó que tampoco aumentarán la luz y el agua.

En el caso de la energía eléctrica, el proceso estaba muy avanzado. En enero había subido la tarifa 26 por ciento en promedio, pero por decisión nacional: subió el llamado “costo abastecimiento”. Las distribuidoras mendocinas “vieron pasar” este incremento (tienen que traspasar a Cammesa lo que recaudan en este concepto) y esperaban su turno para cobrar una suba por sus servicios. Se trata del Valor Agregado de Distribución (VAD).

Hace poco más de 10 días, se realizó la audiencia pública para discutir un revisión del VAD basada en el impacto inflacionario. Edemsa y el resto de las eléctricas sorprendieron con un pedido sideral: entre 130 y 140 por ciento de suba en el VAD. Pero el EPRE “apenas” aceptaba que subiera el 45 por ciento.

El 45 por ciento que avalaba el EPRE iba a tener como reflejo, a través de un decreto del Ejecutivo, una suba del 16 por ciento en la factura que pagarán los usuarios a partir de mayo. Pero el expediente todavía no sale del organismo de control y ahora la decisión política es demorar el decreto.

La medida seguramente meterá ruido en la relación del Gobierno provincial con las empresas eléctricas, que se había normalizado en los últimos años gracias a que las prestatarias accedieron a una “tarifa plena” después de años de congelamiento.

“La energía cuesta y no se la puede regalar a la población. Ahora, si el bolsillo se le reventó a la gente, veremos cuándo le podemos trasladar el aumento”, explicaron hoy en el Gobierno.

Lo mismo se dijo respecto del servicio de agua, cuyos operadores también tenían sus pretensiones: alrededor del 50 por ciento de aumento. “Creíamos que había que corregir los valores este año, pero nunca hicimos un pedido específico”, aclaró al respecto el presidente de Aysam, Richard Battagion.

La medida política de congelar tarifas en forma temporal no implica que en el Gobierno provincial piensen que no se deben haber ajustes . “El que señala que no va a haber más aumentos, dice una gran mentira. El gas siempre se pagó y Cristina no lo regalaba, ¡lo pagábamos igual a través de los impuestos!”, exclamaban este jueves en el Ejecutivo mendocino.

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