Fórmula E: el “pariente verde” de la Fórmula 1

La segunda temporada de la Fórmula E disputará su primera carrera del 2016 en Buenos Aires. El certamen comenzó en China, el 17 de octubre de 2015 y ya pasó por Malasia (noviembre) y Punta del Este, Uruguay (diciembre). El circuito callejero en Puerto Madero, de 2444 metros de longitud, será el escenario de la 4ª fecha, el 6 de febrero próximo. Los detalles acerca de este nuevo fenómeno deportivo que ya tiene la atención de las principales automotrices del mundo.

La Fórmula E es una categoría de competición de monoplazas eléctricos organizada por la Federación Internacional del Automóvil (FIA), creada con la intención de servir como laboratorio de investigación y desarrollo de vehículos eléctricos para promover y acelerar su popularidad, sirviendo como escaparate de innovaciones y desarrollo en un marco que combina tecnología y deporte.

La temporada inaugural comenzó en septiembre de 2014 y finalizó en junio de 2015. Constó de 11 pruebas en su mayoría corridas en circuitos callejeros: Long Beach (USA) y el tradicional Montecarlo, por citar algunos. En China se utilizó un trazado en las inmediaciones del Parque Olímpico mientras, en la ciudad balnearia uruguaya, sobre la rambla de la mítica Playa Brava.

En ese primer campeonato, todos los equipos compitieron con el mismo monoplaza; el Spark-Renault SRT 01E. El chasis fue diseñado por Dallara, con un motor eléctrico desarrollado por McLaren (el mismo que el utilizado en el McLaren P1), un sistema de batería creado por Williams F1 y una caja de cambios de cinco velocidades. Los monoplazas aceleran de 0 a 100 km/h en 3 segundos, con una velocidad máxima de 220 km/h.

El desarrollo del coche comenzó en septiembre del 2012. El brasileño Lucas Di Grassi fue nombrado por la organización como el piloto de pruebas oficial, haciendo una demostración del prototipo, el Formulec EF01 (construido en 2010). El Formulec EF01 contaba con un chasis construido por Mercedes GP y motores fabricados por Siemens. El coche se utilizó en el vídeo de promoción oficial y para demostraciones en ciudades anfitrionas. El 15 de mayo de 2013 se reveló el diseño del auto que debutó el 13 de septiembre de 2014 en Pekín con triunfo de Di Brassi. Otro brasileño se adjudicó el primer campeonato: Nelson Piquet Jr. (hijo del tricampeón mundial de Fórmula 1, Nelson Piquet).

Nombres con pedigree componen la categoría

Pilotos con pasado en Fórmula 1 como Jarno Trulli, Nick Heidfeld, Stéphane Sarrazin, Jean-Éric Vergne, Vitantonio Liuzzi y Takuma Sat anotaron sus nombres en el certamen debut mezclándose con apellidos de viejas glorias de la “máxima”: Andretti, Brabham, Prost y Senna.

Marco Andretti es nieto del campeón mundial con el Lotus “efecto suelo” de Colin Chapman y también campeón de Indycars, Mario Andretti. Su padre, Michael (ex F1 con McLaren) es propietario de unos de los teams participantes.

Otro nieto, Matthew Brabham, compitió en el inicio de la Fórmula E. Su abuelo fue tricampeón del mundo y fundador de la escudería donde el argentino Carlos Alberto Reutemann hizo su debut oficial en F1.

El cuádruple campeón del mundo Alain Prost, prolonga su impronta en la Fórmula E a través de su hijo, Nicolás, mientras que Ayrton Senna se hace más inmortal aún con su sobrino Bruno al volante de un Mahindra M2Electro. Jacques Villeneuve, campeón del mundo con Williams e hijo del legendario Gilles, es uno de los 18 pilotos de la 2015/2016.

La categoría tiene dos mujeres tras el volante.

Nueve son las escuadras que componen el “circo ecológico del automovilismo” y ocho de ellas fabrican su propio sistema de propulsión para la presente temporada. Las principales automotrices del mundo comenzaron a prestarle atención a esta categoría y se están involucrando en su desarrollo directa o indirectamente: Audi tiene su equipo (Audi Sport ABT) y el grupo PSA (Peugeot, Citroën y DS) a través de la escudería DS Virgin Racing.

El conglomerado empresarial hindú Mahindra tiene múltiples intereses, entre ellos la energía solar, tecnología aeroespacial y es propietaria de la Ssang Yong Motor Company, dedicada a la fabricación de vehículos SUV (Sport Utility Vehicle) conocidos como automóviles deportivos todoterreno. Desembarcó en la Fórmula E con su propio equipo. En la temporada 2016/2017 se sumarán Land Rover y Jaguar.

Conciencia del medioambiente y exploración para posicionarse en un nuevo mercado, son la alternativa de vehículos eléctricos frente a los de combustión interna para reducir la emisión de dióxido de carbono parece tener prioridad en el discurso de los principales CEO de las multinacionales, políticos y dirigentes del automovilismo deportivo mundial.

Las prestaciones de la Fórmula E

Esencialmente, el diseño exterior de los vehículos Formula E es similar a los de Fórmula Uno en tamaño y forma (sólo la adición de un par de spoilers en el frente del vehículo para mejorar el desempeño aerodinámico lo distinguen), aunque por dentro las diferencias emergen: en lugar de cilindros, el motor eléctrico usa un juego de electroimanes que al ser activados intermitentemente crean el movimiento giratorio que impulsa las ruedas.

Los coches tienen 200 kW de potencia máxima, es decir 272 CV. La misma se puede utilizar en los entrenamientos y la clasificación, pero no durante la carrera. En la carrera la potencia utilizable son 150 kW, es decir, 204 CV, pero con un modo fanboost que añade 30 kW más de potencia, o sea casi 41 CV, durante un tiempo limitado a 5 segundos por carrera. Lo curioso de este fanboost es que lo consiguen los tres pilotos más votados por los aficionados antes de la carrera.

Los coches de la Fórmula E pesan con conductor como mínimo 888 kg y miden casi 5 metros de largo, 1,80 m de ancho y 1,25 m de alto. La batería tiene una capacidad útil de 28 kWh. Los circuitos tienen alrededor de 3 km de longitud, y la batería viene a dar una autonomía en carrera de una media hora aproximadamente, se recarga en alrededor de 50 minutos.

Como las carreras duran cerca de una hora, se debe pasar por boxes y cambiar de coche a mitad de carrera (hay un límite de tiempo, de un minuto, para hacer esta operación). Se consideran dos coches para cada piloto y los mismos tienen que durar todo el campeonato. Desde luego también habrá estrategia con la entrada en boxes.

En la primera temporada todos los coches que competieron de las diez escuderías fueron iguales. Simplemente se personalizaban con los colores, logotipos y patrocinadores de cada equipo. En esta segunda temporada, cada escudería probó diferentes cambios y desarrollos propios. Hay coches diferentes, al estilo de la Fórmula 1, donde la habilidad de los ingenieros hará que unos coches sean más competitivos que otros.

Los coches eléctricos son muy silenciosos pero no del todo, a baja velocidad no se oyen, pero en cuanto aceleran suele oírse un ruido suave, como un silbido. Los monoplazas de la Fórmula E son menos silenciosos aún, se han medido hasta unos 80 decibelios de ruido (automóvil = 70dB; autobús = 90 dB; Fórmula 1 > 100dB) y, según el momento, el sonido que generan se parece a un silbido o a un zumbido, similar a una nave espacial.

Los ePrix: la competición

El reglamento de la Fórmula E, elaborado por la FIA es, en muchos aspectos, similar a la de la Fórmula 1. Todo el ePrix se celebra en un solo día: tanda de entrenamientos, clasificación, “Super pole” y carrera.

El sistema de puntuación también es similar al de la F1, del 1° al 10° repartiendo 25, 18, 15, 12, 10, 8, 6, 4, 2 y 1 punto, respectivamente. Además, el piloto que consigue la “Super pole” recibe 3 puntos adicionales y quien consigue la vuelta rápida en carrera, 2 unidades extras.

La velocidad sin contaminantes también puede ser un negocio

Desde mediados de la década pasada, con la preocupación por los gases de efecto invernadero, han aparecido críticas sobre el impacto ambiental de las carreras de Fórmula 1. Algunos cálculos indican que cada vehículo puede generar más de 230 toneladas de dióxido de carbono al año, algo que impacta en la percepción de un negocio donde una tercera parte de sus ingresos proviene de derechos de transmisión por televisión, de acuerdo con el reporte especializado Formula Money. Los vehículos eléctricos están dando espectáculo sin emitir un solo gramo de contaminantes, además de generar ganancias que combinan sustentabilidad con redes sociales.

Números y datos para tener en cuenta

La Fórmula E nació con respaldo. Su creador es Alejandro Agag, ex eurodiputado, empresario y yerno del ex presidente español José María Aznar. En su primera edición, la competencia contó con una inversión de €100 millones (algo más de U$S107 millones) y tuvo auspiciantes como Michelin, Qualcomm y Tag Heuer, BMW, DHL, Julius Baer y se estima que en las primeras siete carreras, el retorno de la inversión para el conjunto de sponsors ascendía a U$S200 millones.

“VISA, que auspiciaba normalmente el Mundial de Fútbol y los Juegos Olímpicos, fue un auspiciante que se sumó principalmente por el aspecto innovador, tecnológico y verde de la carrera”, dijo Agag a un medio europeo.

La tarjeta de crédito no es la única compañía que ve en los eventos sustentables una veta interesante. “A los auspiciantes les interesa especialmente el aspecto medioambiental”, insistió.

Además de los 361 mil asistentes que presenciaron alguna de las nueve carreras y los 190 millones de espectadores que las siguieron por televisión, otras mil millones de personas tuvieron alcance a lo que estaba pasando en las pistas. Este año cotizará en Bolsa, Hong Kong o Londres, a partir del segundo semestre de 2016, aseguraron desde la organización. Evidentemente, es un deporte-negocio en alza.

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