Fuerte San Rafael del Diamante: Monumento Histórico Nacional

Esta semana la Profesora María Elena Izuel, nos cuenta lo dificil´que ha sido hallar documentación respaldatoria sobre la construcción del primer fuerte.

LA HISTORIA DE MI TERRUÑO

ARTICULO N° 21

FUE DECLARADO MONUMENTO HISTÓRICO NACIONAL

El fuerte se levantó de acuerdo a los planos de la época, lamentablemente hasta el momento no se ha podido hallar el correspondiente a nuestro fuerte, sí hemos hallado planos de otros fuertes en el Archivo Histórico de Buenos Aires.

En cada vértice se construyeron altas torres cuadradas, que resguardaban de los temporales y desde donde se podía divisar el horizonte y avisar de los malones. Se podía recorrer todo el perímetro, por la parte alta, a caballo,  lo que hacían los encargados de guardia.

En el interior se encontraban la sala de armas, la habitación del Capellán, la Capilla, ubicada frente al portón de entrada, que era una maciza puerta de algarrobo, de la cual quedan algunas partes que se pueden observar en el Museo de Historia Natural; también estaba la habitación del Comandante y su ayudante, cuatro habitaciones más para oficiales, un calabozo, ocupado en ocasiones por presos provenientes de Mendoza  y los cuarteles para la tropa. En el centro quedaba una plazoleta donde había un pozo para extraer agua. Teles Menezes hizo trasladar desde San Carlos algunos cañones para su protección.

En los trabajos arqueológicos llevados a cabo por el Dr. Lagiglia y sus colaboradores se han hallado herrajes, herramientas, trozos de alfarería y losa, vidrios, botones, armas, monedas y medallas, que se encuentran en exhibición en el Museo de Historia Natural.

Debemos recordar que fue una obra, no sólo de defensa sino de colonización pues en las instrucciones se habla del “pueblecillo que se habría de fundar a su lado”, las”tierras de pan llevar” (tierras que sirven para sembrar trigo) y “las acequias” para regar los terrenos de los nuevos pobladores.

Enfrente tenía la plaza de armas, lugar donde actualmente se ha emplazado un mástil y se realiza todos los años un acto de homenaje el día 2 de abril. La construcción ofrecía seguridad, pues estaba situada en el llano, lo que dejaba lugar a la futura población y tenía vigilancia sobre el paso del río que usaban los aborígenes en sus correrías, lo que impedía que realizaran ataques por sorpresa; esto también permitía poder desarrollar la agricultura y la ganadería  en 3500 leguas de terreno apto,  bajo la protección del Fuerte.

El rescate definitivo del sitio de su  emplazamiento fue logrado en los alrededores del año 1940, merced a la labor de la Comisión Pro-Conservación de las Reliquias Históricas de Villa 25 de Mayo, presidida por el historiador profesor Narciso Sosa Morales, a quien se le debe la custodia y conservación de valiosas piezas históricas que pertenecieron al citado baluarte. En estos momentos esas piezas históricas se hallan repartidas entre el Museo de Historia Natural y el Museo Narciso Sosa Morales de la Villa 25 de Mayo.

Los restos del fuerte fueron declarados Monumento Histórico Nacional mediante decreto nacional de fecha 10 de diciembre de 1942 y ahí empezaron los problemas para el Fuerte, porque la Comisión Nacional de Monumentos Históricos nunca aprueba ningún proyecto que se presente para preservar las ruinas, que van quedando cada vez menos.

Hace un tiempo se formó la Asociación Fuerte Histórico  San Rafael del Diamante integrada en su mayoría por pobladores de la Villa, presidida en su origen por el Sr. Héctor Calderón y en estos momentos por la Licenciada Marisol López, que están realizando un gran esfuerzo, hace unos años mediante las gestiones realizadas por esta Comisión se había conseguido el dinero necesario para la reconstrucción del Fuerte, pero surgieron nuevos impedimentos que hasta la fecha no se han solucionado.

En un tiempo se pensó en construir un templete para preservar las ruinas, de los agentes meteorológicos y del accionar de tantas personas, que al visitarlo, viendo el piso de las habitaciones, que por las excavaciones arqueológicas quedaron al descubierto, mostrando  hermosos dibujos hechos con cantos rodados aplanados,  un trabajo que asombra por su belleza y el esmero con que está hecho; muchos visitantes sacan las piedras pensando sólo en llevarse un “ recuerdo” cuando lo que realmente están haciendo es destruir los restos de nuestro pasado, la memoria viva,  y así, sólo llegaremos al olvido, que es lo peor que puede pasarle a un pueblo, pues ¨ los pueblos que olvidan su pasado no son dignos de su futuro ¨.

Por Prof. María Elena Izuel para Día del Sur Noticias

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