Guns N’ Roses en River: actitud, oficio y rock sin concesiones

Convertida ya en un clásico, la banda hizo gala de una envidiable entrega y regaló un vigoroso concierto de tres horas ante un  estadio colmado. La presencia escénica de Axl Rose y el perfecto estado musical del guitarrista Slash se llevaron todas las miradas.

Con mucha actitud, un gran oficio y un rock sin concesiones, Guns N´ Roses se burló el viernes del paso del tiempo al regalar un vigoroso concierto de tres horas ante un colmado estadio de River Plate, en una nueva visita al país, a 30 años de su histórico y controversial primer desembarco.

Convertida ya en un clásico, la banda hizo gala de una envidiable entrega y, a contrapelo de los tiempos que corren, se despachó con un extenso show de tracción a sangre, en el que abundaron los solos de guitarras, los sonidos de wah-wah, y las macizas bases rítmicas.

En ese contexto, la presencia escénica de Axl Rose y el perfecto estado musical del guitarrista Slash se llevaron todas las miradas; mientras que el contundente repertorio agregó el ingrediente faltante para que sea la noche soñada por los fans, aunque también por cualquier amante del rock.

Por supuesto que el icónico cantante ya no usa bandanas, no corre por todo el escenario y no alcanza sus famosos agudos, pero logra suplir todo eso con un gran oficio, y más allá de tener que recurrir a un registro más bajo, logra que las canciones, de todos modos, mantengan su carácter.

Más sencilla parecieran las cosas para Slash, quien mantiene su toque intacto y hasta se da el lujo de conservar el look, con su galera y la cabellera rulosa cubriendo parte de su rostro. También hay que decir que a veces se excede en los solos y muchas veces terminan siendo un despliegue de yeites sin un rumbo musical claro, pero son las cartas con las que se juegan cuando una banda apuesta al vivo sin red.

Tan fundamental, aunque con perfil más discreto, resulta el bajo de Duff McKagan –el restante miembro histórico en la actual formación-, que no se privó de lanzar riff distorsionados, al tiempo que conformaba una muralla sonora con el enorme baterista Frank Ferrer.

No se queda atrás la guitarra de Richard Fortus, quien pareciera ser un Guns N´ Roses de toda la vida –tal como ocurre con Ron Wood en Los Rolling Stones-, que ocupó el centro en varios pasajes a partir de sus cruces de solos con Slash. Más al servicio de cubrir espacios sonoros se mostraron el pianista Dizzy Reed –otro miembro sobreviviente de los tiempos de gloria- y la tecladista Melissa Reese.

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