Gustavo Matar: “Mi trabajo es arte y le pongo el precio por lo que creo que vale”

El hombre que fue denunciado, rechazó los cargos y dijo que no oculta nada. Negó ser el testaferro de Alejandro Cazabán y se consideró un “chivo expiatorio”.

El empresario sanrafaelino Gustavo Matar se siente a sí mismo como “un mero chivo expiatorio” y sostuvo: “Por causas puramente políticas he quedado en medio de esta situación cuando tengo todo en orden y puedo dar cuenta de lo que tengo”. Esas fueron algunas de sus primeras afirmaciones luego de que El Sol Online tomara contacto con él a pocos minutos de que el fiscal Santiago Garay encabezara el allanamiento de su casa y de su empresa, en San Rafael.

A Matar se lo denunció por un crecimiento económico sorpresivo. En sólo dos años y fracción le facturó más de 30 millones de pesos al Estado, en momentos en que comenzaba la última campaña electoral que depositó a Francisco Pérez en la Gobernación. Pero, su vínculo con el gobierno se acentuó promediando la gestión de Celso Jaque, el antecesor de Pérez. La denuncia que los radicales presentaron en el 2011 apunta a Matar como uno de los principales proveedores del Estado de servicios de fotografía, videos y publicidad. Todo esto sumado a un supuesto pago de sobreprecios de los trabajos que Matar hizo para el Ejecutivo desde San Rafael. El corolario de toda esta trama que debe dilucidar la Justicia es la reciente adquisición, por parte de Matar, del Canal 6 de San Rafael al grupo Vila-Manzano, que se debió desprender de ese medio para adecuarse a la nueva Ley de Medios Audiovisuales.

“Todos mis trabajos están certificados y facturados como corresponde. Cuando se hizo la denuncia, en el 2011, lo tomé como una chicana política en medio de la campaña electoral, pero ahora digo que todos deberían ser investigados por lo mismo que yo”, dijo el empresario.

Matar se desentendió del posible sobreprecio que se denuncia que el Estado ha pagado por sus servicios. “En realidad, yo hago mi trabajo, que tiene mucho de arte, y eso tiene un valor que, creo, es el justo, por eso me eligen, y en San Rafael he trabajado para la política como para cualquier otro cliente”, afirmó Matar, y agregó: “Comencé como un fotógrafo de sociales hace 17 años, cuando nació mi hija”, y siguió contando que con el tiempo se fue ocupando de darle servicios al Municipio sureño hasta ingresar como proveedor provincial en el 2009.

“Yo pongo el precio a mi trabajo de acuerdo con lo que ofrezco. Mi trabajo es arte –repitió– y el precio depende del pedido que tengamos”, sostuvo y admitió que sus precios pueden diferir de lo que cobran sus competidores. “Es probable que haya diferencias con otros proveedores, pero hay que ver de dónde surgen. Hoy se fija en mí nada más, pero por qué (la Justicia) no se fija en otros grandes también”, se preguntó en un tono de queja.

Para los denunciantes, Matar no sólo cobró sobreprecios pagados por el Estado mendocino, sino que concentró buena parte de la pauta oficial. “No sé, en verdad, en qué se basan para hablar de concentración de la pauta”, dijo para agregar: “Tengo un montón de clientes de todo tipo y entre ellos, por supuesto, el Estado. En realidad, no sé si los trabajos que me dan son muchos o pocos, claro que es un buen cliente y mientras más trabajos me pidan, mejor”, señaló a este diario.

Cuando fueron allanadas sus oficinas en el Sur, Matar se encontraba en la ciudad de Mendoza. “Ahora me tengo que ir en medio de todo esto que me sorprendió acá en Mendoza”, manifestó. “Incluso, está conmigo Eve”, indicó. Eve es una parte importante de todo lo que se le sindica a Matar, es su esposa y actual diputada provincial del peronismo, banca a la que accedió luego de las elecciones del 2011, las mismas que llevaron a Pérez a la Gobernación, y alcanzó ese lugar de la mano de Alejandro Cazabán, el hombre fuerte de lo que fuera la gestión de Jaque.

A Matar no sólo lo vinculan a Cazabán, sino que afirman que es su testaferro. “Eso es una mentira absurda y estoy cansado de escucharlo. No voy a negar mi relación de amistad con Cazabán, pero él no tiene nada que ver con esto y me hago cargo de lo que digo: ‘Por esta historia no puedo hacer crecer comercialmente el canal. Sin embargo, la línea editorial ha sido la misma y nadie se ha ensañado con nadie”, manifestó el empresario.

Matar no sólo se encuentra en un proceso de adquisición del Canal 6, sino que, además, tiene en su poder un camión equipado para transmisiones satelitales de última generación. “Esa es otra fantasía alrededor del camión”, agregó Matas, al afirmar que hacía tiempo que venía comprando equipos para armar esa unidad de emisión. “Es producto de un proyecto de años que puede terminar el año pasado”, dijo en ese sentido.

Respecto de la compra del canal, Matar señaló que el año pasado se anotició de que los Vila tenían intención de desprenderse del medio para adecuarse a la ley. “Por mi profesión tengo trato con Agustín Vila (hijo de Daniel Vila, una de las cabezas del clan, junto con José Luis Manzano) y fue él quien me interesó en entrar en el negocio. Todavía no pago nada y sobre el precio que dicen que habría pagado hay una fantasía absoluta. En este momento se está haciendo una auditoría que ya lleva cerca de tres meses y cuando finalice haré una propuesta de pago en cuotas. Es un canal que factura unos 8 millones de pesos al año, pero con una rentabilidad muy chica. El canal estaba abandonado porque (los Vila) no se podían ocupar de él como corresponde, incluso, está prácticamente sin equipamiento”, sostuvo Matar.

“Así como conozco a Cazabán, que no lo niego en absoluto, en San Rafael nos conocemos todos y he trabajado para todos, incluso para los Félix”, aseveró el empresario que hoy está en boca de todos.

Por: Marcelo Torrez marcelo.torrez@elsoldiario.com.ar

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