Heidi Maja Blazum: La espía de la Gestapo que vivió en San Rafael

En los eventos sociales de alto nivel, los Fayard no eran invitados porque la sola presencia de la mujer, vestida a la última moda internacional, con generosos escotes, un corte enorme en sus vestidos que le dejaban al descubierto sus piernas bien torneadas, y la piel bronceada de tanto gozar del sol radiante de los inigualables veranos lugareños.

En una palabra Heidi Maja ya se había hecho un nombre en la sociedad local, y como siempre ocurre en una ciudad chica, cuando los chimentos van de boca en boca, si figura de «Femme fatal» no tenia rival con nadie. Aquel 29 de febrero de 1960 tendría un final inesperado para los Fayard como para todo los sanrafaelinos.

Del pasado de la Blazum nadie sabía nada salvo ella y su marido, por lo que con el paso del tiempo y la publicidad internacional, los diarios franceses e ingleses pronto se hicieron eco del crimen. La casona de los Fayard tenia un amplio jardín, que daba a un gran ventanal cubierta con una tela mosquitera, con varias habitaciones y en el fondo de la propiedad una pileta donde Heidi Maja solía tomar sol recostada bajo la sombra de una enorme higuera.

Faltaban pocos minutos para la media noche cuando una sombra sigilosa cruzo el jardín eludiendo los siempre verdes y los rosales que perfumaban la noche. Algo que llamo la atención de los investigadores fue el silencio de los enormes perros que cuidaban el predio, lo que hizo pensar que esa figura del jardín era conocido por los canes.

Dicen las crónicas periodísticas de esa época que, el sujeto llegó al lado del ventana: de espaldas estaba Fayard, enfrente suyo Heidi Maja, a un costado el contador Orlandi y su esposa. Los cuatros jugaban una simpática tenida de Bridge. El misterioso personaje extrajo un arma de fuego e introdujo por el orificio de la tela mosquitera el caño. Con frialdad de un profesional, el asesino jaló el gatillo y el disparo estremeció el ambiente. La bala pego en el cráneo de Fayard que cayó muerto fulminado y el rebote dio en un costado de Orlandi, que en su desplome arrastro el farol, en medio del griterío de las mujeres y los dos hijos de los fayard que dormían en una habitación vecina. Pocos días después la policía detuvo al dentista Pedro Anzorena, por ser el primer sospechoso ya que era hasta allí el último amante de Heidi Maja. El hilo de la investigación llevó a los investigadores a Blazum, a quien detuvo por ser la autora intelectual del asesinato de su marido. Casi un año y medio después se llevó a cabo en Tribunales el juicio contra Anzorena y Blazum, integrando el tribunal los doctores Rodolfo Galdós, Baudiglio Fenoglio y Angel Reynal Qinteros, fiscal fue el doctor Edgard Correa Civit, abogado defensor de Anzorena, fue Vitale Nocera de Mendoza y de la Blazum Ricardo Sanz. Luego de un mes de debates, el 9 de mayo de 1961, a las tres de la mañana el tribunal resolvió condenar a Pedro Anzorena a prisión perpetua, absolvió de culpa y cargo a Heidi Maja.

Una cantidad impresionante de gente había seguido personalmente el juicio. Heidi Maja Blazum y sus dos hijos se fueron de San Rafael para nunca mas volver, viajando a CANADA donde RENE FAYARD había comprado grandes extensiones de tabaco y otras propiedades. Según se dijo muchos después, la ex integrante de la GESTAPO ALEMANA murió en extrañas circunstancias en París, donde su nombre todavía figuraba en los archivos de la policía secreta francesa y en la de los Maquis, la agrupación que buscaba en todo el mundo a los colaboracionistas nazis. Ella. estaba en la lista principal. Heidi Maja Blazum vivió 12 años en San Rafael y esta historia nos costó un largo trabajo junto a Ricardo Jarur, ex director del diario San Rafael.

La historia completa aparecerá el próximo martes en la pantalla de TVA, de CTC en el programa MEMORIAS DE MI TIERRA, A LAS 22 HORAS.

Por Osvaldo Barroso Periodista-Historiador

Las imágenes que ilustran la nota son de lo que queda la construcción(actualmente en venta) de la vivienda de los Fayard, ubicada en Adolfo Calle, casi esquina Lassa, en el Cerrito, donde posteriormente funcionó uno de los boliches bailables que fueron lo más Top de San Rafael » Week End» ( predio alquilado a la familia Kukuieff, que lo había adquirido a los Fayard. En el lugar existía una pequeña bodega de vinos) por  Rafael Tapia (padre) que lo sostuvo por muchos años, brindando diversión y esparcimiento a los sanrafaelinos.

En mi niñez tuve oportunidad de conocer a Heidi Maja Blazum y a sus hijos, cuando iban a visitar a un amigo de apellido Hering, (alemán) que era un práctico contable que trabajaba en la Bodega que administraba mi padre (Balbi, Jensen y Sarmiento, hoy Mumm Argentina). Todavía guardo en mis retinas las imágenes atléticas de una esbelta mujer, esa era Heidi , que nadaba en la pileta de natación llevando sobre sus espaldas, a sus dos hijos. Era una excelente conductora de vehículos, recuerdo que se desplazaba en un Jeep con capota, modelo 1956, Doble Tracción de color azul-celeste metalizado. En varias oportunidades me llevó en el, ya que desde pequeño era un amante de esos rodados.

Por Roberto M. Berdugo

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