Inflación bancaria: fuerte aumento en costos por el uso de tarjetas, cuentas y cajas de seguridad

*A principios de año, el Banco Central había bajado la orden de que el alza de valores no sea superior al 10% para los rubros básicos y 15% para los premium. Pero eso quedó atrás y los pack de productos se llevan una buena parte del presupuesto mensual.

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Hasta no hace mucho tiempo, el termómetro oficial que administra el Indec marcaba que la inflación era del orden del 10% anual.

Tomando como cierta dicha información, el Banco Central anunció en enero de este año que, desde ese momento, los bancos solo podrían aplicar un ajuste de entre 10% y 15% a todo tipo de comisiones y gastos de mantenimiento de los productos financieros que ofrecen.

En aquel momento, la titular del BCRA, Mercedes Marcó del Pont, comunicó: «Lo más importante para el usuario es que separamos nueve rubros de servicios de consumo masivo, básico -como mantenimiento de caja de ahorro y cuenta corriente- renovación de una tarjeta de crédito o retiro de dinero de cajeros automáticos, que no podrán tener un aumento mayor al 10% en todo 2013».

Asimismo se determinó un incremento del 15% para los productos premium.

Para justificar esta decisión, la titular del Banco Central destacó: «Hubo consenso en que este año era necesario dar una pauta menor a la de años anteriores».

Incluso, anunció que se les iba a dar a los usuarios «una bonificación» porque se les había notificado un aumento previo del 25%, y que, por lo tanto, se les debería «informar estos nuevos porcentajes» más bajos.

Pero el discurso oficial, una vez más, chocó contra un muro infranqueable: la realidad.

Mientras las estadísticas del Gobierno siguen apoyándose en la metodología del Indec, los bancos comenzaron a calcular su esquema tarifario que -en la mayoría de los casos- empezaría a regir entre diciembre y enero de 2014 con aumentos más acordes a la inflación «real».

Es así que en este último período los clientes bancarios comenzaron a recibir comunicaciones de las distintas entidades en las que se les notifica ajustes que, en promedio, llegan al 20 por ciento.

Claro está que la respuesta de los usuarios no se hizo esperar. «Desde el mismo momento en que comenzamos a mandar las cartas, la reacción fue inmediata, incluso muchos amenazaron con reducir su pack de productos y algunos hasta con cerrar sus cuentas», afirmó la gerente de un banco extranjero.

«El problema es que las comisiones financieras suben de a escalones, cuando el resto de los precios de la economía lo viene haciendo en forma continua. Y esto es lo que genera malhumor», agregó.

A la luz de los acontecimientos, aquellas palabras de «consenso» y «tope» expresadas por las autoridades a principios de 2013 fueron tapadas por una realidad a la que no se le puede escapar una inflación del 25% que, tarde o temprano, termina impactando en todos los bienes y servicios. Como era de esperar, también en los productos bancarios.

«La decisión de los bancos responde a costos que se incrementaron a raíz de las subas salariales establecidas para el sector este año, a lo que se suma la imposición del Gobierno de dar préstamos a tasas subsidiadas a una porción de nuestra cartera de créditos», afirmó el responsable de Planeamiento de una entidad líder.

«Cuando se haga la comparación anual, va a surgir que terminaremos aumentando las comisiones por encima de lo que nos impuso el Central», afirmó el ejecutivo.

Ello se debe a que los bancos subieron un escalón los porcentajes originales. «Los que iban a ser del 10% se elevaron al 15% y los premium llegarán hasta el 25%», concluyó.

Desde un banco extranjero líder en el segmento de individuos afirmaron a iProfesional que la mayor preocupación oficial es que «no aumenten demasiado los precios de las cuentas más populares, como las cajas de ahorro, para las que se pidió que se aplique una especie de ‘tarifa social'».

Para compensar esta «solicitud» del Banco Central, las entidades financieras lograron que se les convaliden aumentos mucho más altos para las cajas de seguridad y tarjetas de crédito.

Un experimentado banquero -que al igual que sus colegas pidió reserva de identidad por temor a represalias- afirmó que el BCRA está replicando el criterio que utiliza Guillermo Moreno a la hora de tener que convalidar aumentos.

«Lo que hace es dividir a los productos bancarios entre los destinados a la familias de menores ingresos -como las cuentas básicas y cajas de ahorro- de aquellos otros orientados a los segmentos medios y altos», detalló.

Luciano Cohan, economista jefe de la consultora Elypsis, considera que los topes a las comisiones han generado impacto en las entidades, ya «que, por un lado, deben enfrentar la permanente suba de costos y, por otro, a las presiones oficiales para que no aumenten sus servicios».

Además, deben pagar una mayor tasa por el dinero que reciben por plazos fijos -para acercarla a la inflación- al tiempo que el Gobierno les pide que no encarezcan los préstamos que ofrecen, para que esto no afecte al consumo.

«Para bajar la tensión en el sector, ahora se les ha permitido avanzar en un aumento en las comisiones», afirmó Cohan.

«A los bancos ahora les cuesta más sostener sus gastos de estructura. Por eso se ven obligados a ajustar sus presupuestos y adaptarse al contexto que les toca vivir», afirmó Facundo Martínez, economista jefe de MyS Consultores.

Costo por costo
En la actualidad, un cliente de un banco puede llegar a pagar casi unos $6.000 por año por un paquete premium, como en el caso del Santander para el Infinity Black.

Quien opte por abonar ese importe tendrá acceso a una caja de ahorro, una cuenta corriente con su correspondiente acuerdo por descubierto y tarjetas de débito y crédito. En este último caso se trata de las de más alta gama, es decir Platinum o Black, según sea Visa o MasterCard. Claro está que para pertenecer a este grupo, el banco le estará exigiendo ingresos mensuales que superen los $40.000.

Existen otras opciones, que hacen menos pesado el impacto en el bolsillo. Así, por ejemplo, hay firmas como el BBVA, en las que el costo es de unos $2.600 por año, para aquellos que demuestren ingresos superiores a los $16.000 anuales.

En cuanto a las cajas de seguridad, uno de los productos más buscados y escasos del mercado, los precios para un cofre estándar (30 centímetros de ancho por 60 de largo), pueden ir desde los $2.800 -en el caso del BBVA- a unos $8.000 anuales, como aplica el Santander.

¿Cuánto cuesta «paquete + caja»?
Pertenecer tiene sus beneficios, pero también sus costos. Por ejemplo, en el caso del Santander, la erogación anual se acerca a los $14.000.

Si bien en el caso de los paquetes premium no se cobra la renovación de las tarjetas de crédito, quienes sí deben afrontar este gasto son aquellos que se manejan sólo con una caja de ahorro o una cuenta corriente.

Aunque el mantenimiento de los plásticos es accesible, ya que oscila entre los $30 (Banco Ciudad) y $64 (Santander), lo que los hace costosos es el total de comisiones que se aplican cuando se los utiliza.

En tanto, retirar fondos desde un cajero automático de la red del banco emisor cuesta, en promedio, unos $10 por operación. Pero este importe puede llegar a más de $12 cuando se utilizan otras cadenas.

Volviendo a las tarjetas de crédito, para quienes no las contratan en paquetes, los costos de renovación para una Visa Internacional oscilan en un rango entre los $350 a los $500. Para el caso de una Visa Gold del BBVA Francés esta cifra se eleva a los $880.

Pero estos valores se ven ampliamente superados cuando se trata de las tarjetas de más alta gama, como por ejemplo la Visa Black, que en el caso del Santander cuesta unos $3.100 anuales o la Visa Platinum del Citi ($1.960), tal como lo muestra la siguiente infografía:

¿En Argentina es más caro?

La oferta de paquetes bancarios está extendida en toda América latina.

En general, las entidades suelen ofrecer una caja de ahorro en moneda local y en moneda extranjera, cuenta corriente también bimonetaria y tarjetas de débito y crédito, además de una línea de crédito preacordada.

Si bien en líneas generales, los productos son similares, más allá de alguna restricción impuesta por los respectivos bancos centrales, las grandes diferencias surgen en cuanto a las comisiones por mantenimiento.

Así, frente a los u$s81 mensuales que se cobra en Argentina por una cuenta de alta gama, en Uruguay se abonan apenas u$s21 por una denominada Preferente y en Chile u$s26 para las catalogadas como «Select».

Respecto a las cajas de seguridad, en Chile, el alquiler anual ronda los u$s330, mientras que un «cofre Fort» en Uruguay se ubica en los u$s200 por año.

Finalmente, la renovación anual de una tarjeta Gold en Chile se acerca a los u$s150, mientras que una Platinum se eleva a u$s200. En cuanto a Uruguay, los costos caen notablemente, ya que para el primer caso pasan a costar u$s120 y para el segundo u$s150.

*Por Rubén Ramallo

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