José “Pepe” Manzano: leyenda y mito del automovilismo alvearense

9 de enero de 2011 fallecía José “Pepe” Manzano. La leyenda y mito del automovilismo alvearense.

Ídolo inolvidable del automovilismo regional en la década del ’60 y principios de los ’70, volante de punta y nervios de acero, audaz y temerario en todas las rutas del país, José Manzano, fue una de las glorias más grandes del deporte alvearense de todos los tiempos.

Nació en General Alvear el 2 de septiembre de 1933, cursó el ciclo primario en la recordada escuela Nº 14 de Alvear Oeste y completó el ciclo secundario en el Colegio Don Bosco de Rodeo del Medio, donde también estudió enología.

Nacido en el seno de una familia de agricultores dedicados a la vitivinicultura, desde su más temprana edad comenzó a trabajar, junto a sus hermanos, en la bodega que había fundado su padre, Juan Manzano, en Pueblo Luna.

Desde su adolescencia comenzó a seguir palmo a palmo cada fecha del vibrante Turismo Carretera de la República Argentina, y como miles de aquellos fervientes seguidores, era un consecuente admirador del gran “chueco de Balcarce”, Juan Manuel Fangio. La vida deportiva le dará la oportunidad de compartir junto a su modelo e ídolo eterno en la década del 70, distintas pruebas tester de los Torinos que competirían en las inolvidables 84 horas de carrera en la extenuante “Maratón de la Ruta” que se realizó en el infernal circuito de Nürburgring y que firmó una de las gestas más resonantes de la historia del automovilismo argentino a nivel internacional.

José comentaba que desde muy chico descubrió la atracción y el encanto por los autos de carrera, de modo especial por el Turismo de Carretera, contaba por ejemplo que tenía alrededor de 11 años cuando se presentó de manera espontánea en el taller donde preparaba su máquina Jorge Ángel Pena y se animó a decirle: “¿Sabe cómo me gustaría ser su acompañante?”. Tiempo después convino un desafío con Raúl Baiochini, que era un amigo de la adolescencia: el primero de los dos que armase un Turismo de Carretera sería el piloto y el otro el acompañante.

Sin embargo, los dos debutaron con un auto prestado en la Vuelta de La Pampa, que se disputó el 18 de junio de 1961, con la victoria de Dante Emiliozzi y el abandono del mendocino. Para esa carrera José alquiló el Chevrolet que habitualmente conducía Pena, con quién había forjado una amistosa relación desde aquella anécdota de los once años, coche que después le compró de manera definitiva.

Aquella pasión, para muchos desmedida y difícil de entender, le siguió su presentación el 20 de octubre de 1963, en la Cuarta Vuelta de 9 de Julio, con una cupe Chevrolet, que resultó en un abandono para el mendocino.

Al mismo tiempo los Manzano acrecentaban sus parcelas de tierra dedicadas a la agricultura llegando a integrar un total de 200 hectáreas en plena producción de las cuales 180 estaban dedicadas a la producción de vid. Serán los años en que el Reserva Manzano se imponía en los mercados de la pampa húmeda atado a una innovadora estrategia de marketing que imponía José en cada carrera.

En 1964 se hizo notar al llegar en el tercer lugar en el Gran Premio de Turismo Carretera que se corrió entre el 5 y el 13 de diciembre de ese año, detrás de Juan Manuel Bordeu y los hermanos Emiliozzi. “José Manzano fue la máxima revelación. Corre con furor. No se achica. Tiene contagiado a todo General Alvear y por su temperamento avasallante arrastra la simpatía de todo el pueblo que lo sigue con cariño. Ahora está consagrado. Para lograrlo hacen falta espíritu sano, temperamento sólido y voluntad indomable. Manzano lo tiene”, con estas palabras la mítica revista El Gráfico se refería a la proeza de José.

En 1965 logra tres segundos puestos: en la Vuelta de “La Pampa”; la Vuelta de Chacabuco y en el Gran Premio detrás de Eduardo Casa.

En el año 1966 y en transcurso del Gran Premio de TC, consolidaba una actuación sobresaliente ya que lograba imponerse en la primera etapa y llegaba en el segundo lugar en la segunda etapa. La tercera etapa lo tendría en el pelotón del medio y en la siguiente debía abandonar cuando era líder del gran premio.

En 1967 deja el Chevrolet para subirse al Torino, con el que obtiene la Vuelta de Salto, el 30 de Julio donde gana en la última vuelta la carrera. Todavía se recuerda el mano a mano con Carlos “Charly” Menditeguy, y lograba su primer triunfo en el TC, pero además es el primer corredor en ganar con un Torino particular, hasta ese momento el Torino había ganado en manos de los pilotos del equipo oficial (Copello-Gradassi-Ternengo).

Durante su etapa de corredor, José “Pepe” Manzano, alcanzó posiciones realmente destacadas: 1961, abandonó en la Vuelta del Chaco; 1963, abandonó en la Vuelta de Santa Fe y en el Gran Premio Argentino; 1964, 2° en Tandil, 3° en el Gran Premio Argentino, 4° en Mar del Plata, 6° en Rufino, 8° en Junín y 13° en La Pampa; 1965, 2° en La Pampa, 2° en Chacabuco, 2° en el Gran Premio Argentino como escolta de Eduardo Casá, 5° en Santa Fe y abandonó en Necochea, Pehuajó, Mercedes y la Vuelta de Cuyo; 1966: 6° en Hughes, 10° en Tandil, 10° en Mendoza, 16° en Junín y abandonó en la 4ta. etapa del Gran Premio Argentino cuando era líder absoluto de la general tras ganar la etapa inicial; 1967, con Torino, 1° en Salto, donde le ganó por apenas 28 segundos a Menditeguy, 8° en Buenos Aires (Autódromo Municipal), 11° en San Nicolás, 14° en San Juan, 17° en Tres Arroyos, 19° en el Gran Premio Argentino y abandonó en Hughes; 1970, 2° en Santa Fe, 2° en Los Cóndores, 3° en Jesús María, 5° en Córdoba, 5° en Chivilcoy, 7° en Capilla del Monte, 11° en San Nicolás, 12° en Bragado y abandonó en Pergamino, Hughes y el Gran Premio Argentino; 1971, 2° en el Gran Premio Argentino detrás de Carlos Marincovich y 13° en Salto y 1974, abandonó en Chivilcoy y 25 de Mayo, en las que fueron sus dos últimas carreras.

Se retiró del automovilismo deportivo el 25 de marzo de 1973 en la Vuelta de 25 de Mayo.

El 9 de enero de 2011, a los 78 años de edad, fallecía José Alfredo Manzano, José es uno de esos ídolos deportivos populares que dejaron una huella para siempre, ese día no subió al podio, ese día subió un poco más alto y se hizo leyenda.

Fuente Crónicas Departamentales

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