Juan Bautista Cornú: Viñatero y Bodeguero

El equipo de italianos conformado por Iselín, una vez que terminaron de plantar sus viñedos, no quedó sin trabajo, por el contrario, se habían hecho fama de buenos trabajadores, honrados y  eficientes, por lo que el resto de los propietarios los llamó para plantar sus tierras, entre estos estaba don Juan Bautista Cornú quien hizo plantar las tierras que había adquirido en Cañada Seca, fueron 86 ha las que fueron implantadas con Malbec y Semillón y un número igual de  tierras dentro de lo que es hoy el égido urbano de San Rafael; en realidad  y de acuerdo a las fechas registradas en los periódicos sobre la plantación de viñedos, parece que primero construyó su Bodega y luego plantó las viñas, al revés que la mayoría de los inmigrantes, y debe haber elaborado la producción de sus vecinos.

En 1905 comenzó la construcción de la que sería la Bodega más importante de ese momento. La misma fue dirigida por el Ingeniero Enrique del Castillo, quien en ese momento se encontraba en San Rafael, levantando los dos puentes sobre el Río Diamante, y la hizo con piletas de cemento armado y sótanos, la primera edificada en San Rafael de ese modo, con una capacidad de 10.000 bordelesas.

Estaba situada sobre la avenida principal, el Carril Nacional, luego Av. Mitre. De a poco las instalaciones fueron ampliadas y modificadas, y para 1910 tenía ya capacidad para 18 ó 20.000 cascos, tenía seis cuerpos, dos de ellos podían contener 200 cubas de fermentación. La maquinaria era muy moderna, tenía dos prensas hidráulicas y moledoras marca Garolla. Poseía un motor de 30 caballos de fuerza y dos motores a nafta reformados. El motor, enorme en ese momento, tenía una dínamo que servía para generar electricidad. Ese generador le permitía tener electricidad en la bodega, la casa y el negocio.

La marca con la que salió al mercado fue vinos “El Conquistador” que fue conocido en diversas partes del país donde tenía numerosa clientela. El vino que producía era del tipo francés tinto y muy poco blanco, como la mayoría en ese momento.

En 1910 ya tenía hecho los planos para levantar una nueva bodega con mayor capacidad y más moderna, su bodega estaba reconocida como la más importante de San Rafael, lamentablemente se quedó con los planos y no alcanzó a hacerla. Sin embargo en esa época aparece en la Primera guía telefónica de San Rafael, con otra Bodega en sociedad con Martín Ayora, quien era español, en el distrito de Cañada Seca, no encontré más datos sobre esa Bodega.

A su muerte, acaecida el 27 de febrero de 1912, su esposa trató de seguir con la empresa, vendía sus uvas para mesa a don Albino Antonello, quien le ayudaba a cosecharlas, levantó algunas cosechas, pero no pudo continuar. Entre los familiares no emergió quien supiera dirigir la empresa, los negocios no  iban bien y fueron vendiendo de a poco, todos los bienes. Gabriela Raveaux, la esposa de Cornú,  se fue a vivir a Bs. As. con su hijo Roberto que era Coronel y allá es donde quedan descendientes de esta familia.

En la Revista La Piragua  de 1923 sale un artículo donde se explica de qué modo el  Gobierno mendocino aprovechó la Bodega de Cornú para transformarla en Bodega Regional que pudiera elaborar las uvas de todos los viñateros. En ese artículo se explica de qué modo el Ministro de Industrias de ese momento Dr. Leopoldo Suárez, uno de los primeros enólogos mendocinos, resolvió aprovechar esta Bodega, para evitar que se perdiera la producción de muchísimos pequeños productores, que por no tener bodega no encontraban quien les elaborara. Como expresa el artículo fue “la realización salvadora de la industria vitivinícola”.

Finalmente la Bodega quedó en poder del Banco de la Provincia de Mendoza quie luego la vendió, en 1935, a la firma Estallo Sánchez e Hijos, quienes la trabajaron hasta 1969 y en 1971 fue adquirida por  la firma Bodegas Concilio de Lascar Hnos.  En estos momentos está totalmente abandonada y a punto de caerse la parte vieja de la Bodega.

Prof. María Elena Izuel

 

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