Kevin Costner: «Los americanos no tenemos las manos limpias»

 

Sobre la mecedora, en la puerta de la casa familiar, la pipa de Devil Anse se consume. El rifle acomodado en su regazo avisa de que en la quietud hay tensión; en la paz, peligro. El protagonista de Hatfields and McCoys, interpretado por Kevin Costner, aguarda la próxima tragedia. Las dos familias que dan título a esta miniserie basada en hechos reales se enzarzaron en una descarnada guerra a finales del siglo XIX. Esta semana, Discovery MAX ha estrenado en abierto el primer episodio de la producción, un capítulo que se repone este domingo a las 15.30 horas. El próximo miércoles, la cadena emite el segundo capítulo, a las 22.30.
En EEUU, los Hatfield y los McCoy han quedado como ejemplo de las desagradables consecuencias de la enemistad entre familias, que en este caso tuvo lugar en los coletazos de la Guerra de Secesión norteamericana, y estuvo a punto de provocar un enfrentamiento armado entre los estados de Kentucky y Virginia Occidental.

«La mezquindad ha existido en todos los siglos. Y a veces no podemos entender realmente cuánto se abrieron las heridas por la Guerra de Secesión. En estos últimos años hemos visto 7.000 muertos en Irak y en Afganistán. En nuestra guerra civil [la de Secesión], cayeron más de 500.000 personas, con toda la población de aquella época concentrada en la Costa Este, de manera que afectó a todo el mundo«, opina Costner, que en los tres episodios de esta producción se enfrenta al clan de Randall McCoy, encarnado por Bill Paxton.

«Siempre he vivido a contracorriente», afirma Costner, que en su papel como Devil Anse Hatfield, aunque protagonista, permanece lejos de la heroicidad: «Los americanos tenemos nuestras huellas por todas partes y no hay razón para avergonzarse o esconderlo. No hay una sola frontera en el mundo que no se haya formado con sangre, y nosotros no somos diferentes. Los estadounidenses no tenemos las manos limpias, pero no hay razón para no hablar de ello, para no investigarlo», dice en declaraciones facilitadas por correo electrónico.

Su papel como Devil Anse Hatfield valió a Costner los premios Emmy y Globo de Oro, máximos reconocimientos a la interpretación televisiva, pero su compromiso fue mucho más allá de la actuación. Produjo la miniserie e incluso grabó una de las canciones del proyecto con su grupo Modern West. «A veces te encuentras con que la mejor forma de proteger un trabajo es dirigirlo o producirlo. Si eres actor, a menudo no tienes esa oportunidad. Alguien tiene que luchar por el proyecto; es como un paciente que no puede hablar por sí mismo», explica el californiano, que el próximo mes de enero cumplirá 60 años. Con la cadena estadounidense History emprendió este proyecto basado en hechos reales, descomunal en metraje para comprimirse en una película: «En cine, muchas veces tienes que bajar el nivel para poder nadar en una piscina mayor. Eso lo odio», indica sobre la aspiración del cine a un público masivo.

Roseanna McCoy y Johnse Hatfield, los jóvenes enamorados de la serie.

Entre todos los personajes de la miniserie, Costner sentía predilección por el desastrado secundario Jim Vance, interpretado por un Tom Berenger prácticamente irreconocible. Costner, tan interesado por el deporte como para protagonizar media docena de películas relacionadas con el béisbol, se sirve de un símil baloncestístico para argumentar por qué finalmente se quedó con el papel de Devil Anse: «Si mides 2,10, debes jugar de pívot. Si aun así quieres jugar de base y pides esa posición, te pueden responder que, aunque tires bien, eres más útil al equipo como pívot. Tuve que ponerme en el papel de productor y entender dónde podía aportar el máximo valor a la narración. Y eso se conseguía en el papel de Devil Anse Hatfield».

En la serie, ese patriarca está en el foco del odio de los McCoy. El religioso personaje de Paxton no puede perdonar que Hatfield abandonara la guerra antes de tiempo, cuando ambos combatían por el mismo bando. «Cada uno volvió y vivió con ello a su manera. Que Devil regresara y se convirtiese en un emprendedor, con más de 20 trabajadores -entre ellos algunos McCoy-, no significa que no se despierte con sudores fríos», apunta Costner. Una historia de amor, la de los jóvenes Johnse Hatfield y Roseanna McCoy, trata de sortear los constantes tiros de la historia. Romeo y Julieta, entre otras obras de Shakespeare, se respira en la viciada atmósfera de Hatfields and McCoys.

En noviembre de 2012, la miniserie ya pasó por la televisión de pago española, en concreto a través de Fox. El pasado miércoles, en la emisión en abierto en Discovery MAX, este último canal mejoró sus dato diario en un 27%. La serie se rodó a finales de 2011 en Rumanía, en plena naturaleza y «a la vieja usanza», según el relato de Costner. «No teníamos todo el material técnico. Nos faltaba la steadycam muchos días. No contábamos con grandes grúas. No teníamos mucho, así que debíamos confiar en la historia que íbamos a contar», recuerda. Este actor evita recurrir a dobles en las escenas a caballo: «Hago mi trabajo de especialista y me encanta (…) Si puedes hacer todo el trabajo en lugar de sólo presentarte para los primeros planos, haces que el día transcurra más rápido para todos». Y, así, pasa el tiempo: Los intocables (1987), Bailando con lobos (1990), JFK (1991), Mensajero del futuro (1997)…: «Tengo uno de los mejores trabajos del mundo».

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