La “Afrodita de Capua”, una obra del siglo II, se exhibe en el Bellas Artes

La obra puede verse en el hall central de la planta baja del Museo de Bellas Artes, Avenida del Libertador 1473. De martes a viernes, de 11 a 20, y sábados y domingos, de 10 a 20. La obra maestra del arte clásico, estará expuesta hasta el 17 de febrero de 2019.

“Afrodita de Capua”, un mármol de 2,2 metros tallado durante el imperio de Adriano (117 al 138 d. C.), cruzó el océano, proveniente del Museo Arqueológico de Nápoles, y ya está en el Bellas Artes.

Llegó a la Argentina proveniente del Museo Arqueológico de Nápoles. Detalles de un viaje en avión y del minucioso operativo de traslado hasta el Museo.

A Buenos Aires, la espera un diciembre convulsionado. Jefes de Estado llegarán a la ciudad para participar del G20. Habrá un enorme operativo de seguridad y barrios bloqueados al tránsito. Serán tres intensos días de negociaciones en los que se darán cita las personalidades políticas y económicas más importantes del mundo. Más allá de los resultados que pueda tener el encuentro, la cumbre ya dejó un beneficio extra para los porteños y turistas: una diosa se anticipó a los líderes.

Se trata de la Afrodita de Capua, representación de la belleza y el sexo, que se exhibirá en el hall de ingreso al Museo de Bellas Artes. La obra, de casi 2000 años, pertenece al Museo Arqueológico de Nápoles, en Italia y se podrá ver hasta febrero. Llegó en el contexto de la reunión mundial tras una propuesta de la Embajada de Italia.

La escultura está impecable. La encontraron en 1750 en el Anfiteatro Campano de Capua, donde formaba parte de la decoración arquitectónica. Foto: Museo de Bellas Artes.
La escultura está impecable. La encontraron en 1750 en el Anfiteatro Campano de Capua, donde formaba parte de la decoración arquitectónica. Foto: Museo de Bellas Artes.

Esta versión romana de Afrodita deriva de un original griego realizado en bronce a finales del siglo IV a. C. Fue encontrada en 1750 en el Anfiteatro Campano de Capua –el segundo en importancia después del Coliseo–, donde formaba parte de la decoración arquitectónica. En 1820, se restauraron los brazos, parte del drapeado y la nariz de la escultura.

“En el siglo IV y V a.C., los griegos crearon cánones de belleza que después, en toda la historia del arte, fueron revisitados. Son prototipos a los que el hombre volvió en distintas épocas. El original -una venus de bronce- está desaparecido. En su momento sirvió de modelo para otras venus como la de Milo, o la de Arles, que retoman esos postulados y parámetros de belleza”, dijo el director del museo, Andrés Duprat. De allí la importancia de la obra, porque es un patrón que se siguió copiando en años y siglos posteriores.

“Además de que se trata de una escultura antigua que llega a nuestros días, también replica un canon de belleza griega que en la cultura occidental es muy importante hasta la actualidad”, explica.

La figura presenta a Afrodita semidesnuda y en contrapposto, posada sobre su pierna derecha, con el pie izquierdo apoyado sobre un casco. Un himation o paño drapeado cubre la parte inferior del cuerpo, sostenido por la rodilla de la pierna izquierda ligeramente doblada. “Son pliegues hechos en mármol que da la sensación de tener una plasticidad propia de la seda”, acota Duprat. El cabello está dividido en la frente y recogido en la nuca. En el rostro ovalado se distinguen los ojos almendrados y unos labios bien dibujados. La parte superior del cuerpo y la cabeza giran apenas hacia la izquierda, mientras que los brazos se elevan para sostener –casi con seguridad– el escudo de su amante Ares, dios de la guerra en la mitología griega, donde la mujer contempla su imagen como si se tratase de un espejo.

Afrodita semidesnuda y en contrapposto, posada sobre su pierna derecha, con el pie izquierdo apoyado sobre un casco. Foto: Museo de Bellas Artes.
Afrodita semidesnuda y en contrapposto, posada sobre su pierna derecha, con el pie izquierdo apoyado sobre un casco. Foto: Museo de Bellas Artes.

Una de las interpretaciones refiere al mito romano de la victoria de Venus sobre Marte, una alegoría del triunfo del amor sobre la guerra. Esta lectura puede vincularse, además, con la adoración de Venus Vincitrix en Capua, luego de que Julio César la convirtiese en colonia de veteranos, en el año 59 a. C., y la eligiera como deidad protectora de la ciudad.

“El enigma de esta escultura, cifrado por el pudor y la serenidad clásicos con que se anudan lo sublime y la más terrenal de las carnalidades, le infunde tal potencia iconográfica que resulta difícil pensar la figura femenina, al menos desde el Renacimiento, sin ella”, analiza Duprat sobre la obra.

La exhibición de “Afrodita de Capua” se realiza con el apoyo de la Secretaría de Cultura de la Nación, la Embajada de Italia en la Argentina, el Instituto Italiano de Cultura, el Museo Arqueológico Nacional de Nápoles y la Asociación Amigos del Museo Nacional de Bellas Artes.

Cómo fue el operativo para traer a la Afrodita a la Argentina

Aunque podría haber venido en barco, como tradicionalmente se traslada a las estructuras de este tamaño (2,2 metros) y peso (800 kilos), los tiempos hicieron que la Afrodita de Capua fuera traída a la Argentina en avión.

Pese a ser enorme, la caja de madera doble que la contenía, provista de un sistema especial de fijación, logró entrar en la bodega de la aeronave.

Con mucho cuidado, los técnicos y el courrier del Museo Arqueológico de Nápoles supervisan el desembarco de la Venus. Foto: Museo Nacional de Bellas Artes.
Con mucho cuidado, los técnicos y el courrier del Museo Arqueológico de Nápoles supervisan el desembarco de la Venus. Foto: Museo Nacional de Bellas Artes.

Se fijó el correspondiente seguro “clavo a clavo”, que cubre desde que salió del Museo de Nápoles hasta su llegada al Bellas Artes y la vuelta a su “hogar”. Se busca garantizar la integridad de una obra valuada en un millón y medio de euros. Además, la milenaria escultura viajó con un courrier. Se trata de un empleado de la institución italiana encargado de hacer el condition report, es decir, informar las condiciones en las que estaba la pieza antes de salir, hacer un seguimiento exhaustivo, y concluir su reporte una vez devuelta la obra al sitio de partida.

En la puerta del Bellas Artes, una inmensa grúa llevó la caja hasta arriba de las escalinatas de acceso. Luego, ingenieros entrenados en transporte de obras de arte la movieron hasta el lugar donde será exhibida.

Una vez allí, tampoco se dejó ningún detalle librado al azar. Para que la caja pudiera abrirse, era necesario que, además del staff del Museo y de la compañía transportista, el courrier estuviera presente.

Delicada y minuciosamente, lo técnicos quitaron la estructura de madera que cubría la escultura. La diosa apareció erguida e imponente, ante los ojos de quienes tuvieron el privilegio de estar en el momento justo y en el lugar exacto: el hall central del Bellas Artes. Su esplendor, su belleza y sus dos mil años de historia habían llegado intactos a Buenos Aires. Todos los que quieran contemplarla, podrán hacerlo hasta febrero.

Fuente TN

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