La arquitectura mendocina actual

Abordamos el tema de las viviendas en Mendoza desde fines del siglo XX con la arquitecta Alicia Braverman.

Alejandra Cicchitti, desarrolla en esta entrevista,  el tema de las viviendas en Mendoza desde fines del siglo XX hasta nuestros días, a partir de la interesantísima tesis doctoral (en proceso de publicación) de la arquitecta Alicia Braverman.

Alicia Braverman es doctora en arquitectura de la Universidad de Mendoza, en la cual fue decana, secretaria académica y actual docente desde el año 2010. Su tesis se llama: «Arquitectos, arquitectura y sociedad. El gusto en la vivienda mendocna a los finales del siglo XX en Mendoza».

¿Qué se propuso observar la tesis?

Quise descubrir la relación entre la pertenencia social y el gusto de las personas referido a la localización y las formas de la vivienda. Además de los procedimientos propios de la arquitectura, tuve en cuenta la mirada de usuarios y arquitectos, porque el tema involucra también la subjetividad de las personas.

¿Qué período de tiempo se estudió?

Estudié las viviendas construidas entre los finales del siglo XX y los inicios del XXI para los sectores altos y medio-altos de la sociedad mendocina, que forman la mayor parte de las obras del período junto a hipermercados y centros de compra y entretenimiento y que fueron el principal motivo de la expansión urbana en ese tiempo.

¿Cuál fue el espectro tomado?

Fijé como objeto de estudio viviendas unifamiliares de gestión privada, ubicadas en la ciudad compacta (zonas de la Quinta y Sexta secciones, Alto Dorrego, Barrio Bombal); la ciudad dispersa (Chacras de Coria, Vistalba) y las urbanizaciones cerradas (en distintos puntos del Gran Mendoza), que representan la mayor parte de la producción arquitectónica del período.

¿Qué aspectos se analizaron con respecto a las viviendas?

Principalmente las fachadas de las viviendas, las terminaciones, las volumetrías y la relación con el contexto, pero también los espacios interiores para la vida social, el mobiliario, la decoración, los dispositivos de confort, las obras de arte.

Las preferencias de las personas en cuanto al lugar para habitar y el lenguaje de su vivienda, está relacionado con su particular emotividad y sus rasgos culturales, pero también con las características y aspiraciones del grupo de pertenencia y resultan un mensaje hacia el conjunto de la sociedad.

«La atención esmerada a los aspectos estéticos en los espacios de la vida social. Confort, calidez y relación interior-exterior»

¿Cómo son las viviendas analizadas?

Pueden agruparse en tres grandes conjuntos:

1-El de las formas asociativas, expresado en los diversos lenguajes de la historia y dentro de este conjunto lo que predomina es la reformulación del chalet californiano. Esta arquitectura de colores pastel, techos de tejas y volumetrías muy articuladas, con su característico porche de entrada y jardín delantero. Es lo que las personas identifican más fácilmente con el sentido de «hogar».

Esta forma de construcción ya estaba afincada en Mendoza desde los años ’40 y predomina en todos los barrios de Mendoza desde entonces y en todos los estratos sociales. Esto puede comprobarse incluso en los gestionados por el Estado como los barrios Ferroviario, Bancario o Ejército de los Andes en Dorrego.

«El chalet californiano en la vivienda popular. Barrio Bancario. Godoy Cruz. 1949»

«La reformulación del chalet californiano. Años 2000. Urbanización cerrada en Godoy Cruz. Arq. Román Mallea»

2-El de las formas abstractas, caracterizado por los juegos de planos y volúmenes, techos planos y ausencia de ornamentos; es la arquitectura heredera del Movimiento Moderno, que buscó su expresividad en los experimentos geométricos y la simpleza de las líneas. Dentro de este mundo formal, se encuentran muy buenas obras de los arquitectos Carlos Andía, Rodolfo Sardi y Daniel Gelardi.

«Vivienda en urbanización cerrada de Luján. Años 2000. Arq. Carlos Andía»

«Arquitecto Rodolfo Sardi»

3-El de las formas contextuales. Son viviendas arraigadas al lugar, que toman tipologías y elementos habituales en Mendoza como galerías o aleros, combinan tecnología y materiales naturales, acentúan la relación entre interior y exterior y logran una expresión innovadora. Siguiendo estos lenguajes encontramos viviendas de los estudios de Bórmida y Yanzón, Sardi y Bromberg.

«Contextualismo. Arq. Silvio Bromberg»

«Vivienda de lenguaje contextualista. Bórmida Yanzón. 2003»

 

¿Desde cuando la gente empezó a irse a vivir a Chacras?

Desde que el ferrocarril llegó a Chacras de Coria en 1901, comenzó el hábito entre los mendocinos, de construir ahí casonas para pasar el verano. Esta tendencia se profundizó durante el siglo XX en Chacras y luego en Vistalba. En los años setenta, comenzó una importante migración de la ciudad a esos poblados que a partir de los ’80 creció de manera exponencial, para vivir de manera permanente en casas con parque y pileta de natación.

 

¿Qué factores influyeron en esta elección?

Hay muchos: la búsqueda de una vida tranquila, la inseguridad urbana; la extensión de los usos comerciales y administrativos a sectores residenciales tradicionales; el crecimiento de las actividades recreativas y gastronómicas nocturnas (que aumentaron el movimiento de vehículos y el estacionamiento en el centro) y los problemas sociales con marchas ruidosas y cortes de calles. Otra causa que alentó la huida de la ciudad tradicional fue la instalación de centros de compras y de entretenimientos en áreas más alejadas, que acompañan las nuevas urbanizaciones.

«Palmares»

¿En qué departamentos existen barrios privados?

A partir de los años 80, los estratos medios y medio altos de la sociedad empezaron a trasladarse a la periferia. Para el año 2000 en el Gran Mendoza ya había alrededor de treinta urbanizaciones cerradas. No siempre las localizaciones fueron las más apropiadas. Algunos barrios en Las Heras están sobre áreas de secano sin infraestructura ni servicios o en predios del pedemonte, como El Challao, que no convendría urbanizar. Existen otros en Luján (Chacras de Coria o Vistalba) aumentando considerablemente la población con los consiguientes efectos en la congestión del tránsito y el colapso de la infraestructura. También se construyeron en Godoy Cruz en zonas para entonces declaradas de reserva ambiental o en Guaymallén y Maipú, en áreas del oasis cultivado, lo que implicó la erradicación de excelentes y muy productivos viñedos.

¿A qué se debe esta elección de vivir en urbanizaciones cerradas?

Esta tendencia se profundiza cada día más y atraviesa a todos los estratos de la sociedad, porque en la actualidad, casi no existen terrenos para construir vivienda en la «ciudad abierta» y los disponibles resultan inaccesibles por su alto costo.

¿Qué se puede decir en cuanto al parquizado?

En todos los casos, el contacto con el verde es puesto en valor enfáticamente por los mendocinos que se trasladaron a Chacras, Vistalba, Maipú o a otras urbanizaciones alejadas de la ciudad. En estos ámbitos los espacios verdes superan en superficie a lo construido y en general los límites entre un predio y otro solo son una línea de arbustos. Es importante destacar que para los residentes de estos lugares, el contacto con la naturaleza no implica de ninguna manera renunciar a los beneficios de la vida urbana. En general buscan vivir como en el campo pero con todos los beneficios de la ciudad: conectividad, accesibilidad, equipamiento comercial, infraestructura de servicios completa, etc.

«Sombra y frescura. La reformulación contemporánea de las típicas galerías mendocinas. Arq. Román Mallea. Chacras de Coria»

«Todas las familias realizan acciones para individualizar su vivienda. En algunos casos se trata de intervenciones sencillas como pintura, agregado de rejas o algunos ornamentos externos y en otros se trata de grandes inversiones en la construcción de una vivienda de categoría»

«Referencias al mundo clásico. Urbanización cerrada. Godoy Cruz. Años 90»

Por Alejandra Cicchitti Nota publicada por memo.com.ar

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