La Bodega de Don Luis Moscardo

San Rafael fue uno de los lugares elegidos por  gran parte de los inmigrantes para realizar el próspero negocio vitivinícola en la Argentina. Eran casi todos gente común que venía a hacer de la Argentina, su país. En Verona, Italia, nació don Luis Moscardo, justo a fin de año, un 31 de diciembre de 1865. Pasó sus primeros años en Italia, pero este país estaba convulsionada por guerras y quiso escapar de ellas. Decidió entonces buscar paz y trabajo en un sitio mejor, escuchó hablar de la Argentina como de la tierra prometida y hacia ella se dirigió.

Viajó a comienzos del siglo XX y se instaló en San Rafael, le encantó el lugar, encontró en él lo que estaba buscando, pero se encontraba muy solo, ya que no tenía parientes, ni amigos, entonces decidió contraer matrimonio, le gustó una joven de nombre Horacia Astudillo y fue a pedir su mano al padre, de ascendencia chilena.

En ese entonces existía entre los chilenos la costumbre de que primero debía casarse la mayor de las hermanas, por lo que tuvo que contraer matrimonio con Dominga, que era la hermana mayor, a quien don Luis le llevaba 15 años.

Pese a la diferencia de edad, y a que no era la que él amaba, el matrimonio funcionó muy bien, fueron excelentes compañeros.

El matrimonio tuvo 8 hijos: Aída, Bautista, Enrique, Magdalena, Florinda, Rosa, Élida y Miguel, el menor de todos, quien quedó paralítico tras ser atacado por parálisis infantil.

Sus primeras tierras las compró en El Usillal y luego de prepararlas, plantó viñedos.

Luego compró en Las Paredes, en la esquina de las actuales calles Jensen y Sarmiento. Con la ayuda de los hijos mayores plantó 100 ha de viñedos, toda malbeck, con la que hacía un vino tinto, tan espeso, que al decir de los compradores “se cortaba con cuchillo”.

En el mismo terreno que estaban sus viñas, hizo construir su bodega, quedaba enfrente de las actuales bodegas de Juri y Juan Balbi.

Registró la marca Moscardo y lo vendía en bordelesas, enviándolo a Buenos Aires..

A medida que la Bodega creció, fue adquiriendo otras propiedades como Los Manzanales en Cuadro Nacional, La Tombina y otras, en total tuvo siete propiedades. Fue propietario de tres bodegas, una en Las Paredes, otra en La Tombina y la tercera en calle El Chañaral y ruta 143, que años después fue adquirida por la firma Vidaurre y Rodeles y posteriormente por Otto Suter, quien registró la marca Mairot, pero luego la vendió.

También poseía una estancia en la localidad de Guardia Escolta en Santiago del Estero, donde plantó trigo y cultivó cítricos. Su hijo Enrique estuvo varios años trabajándola, hasta que su padre la vendió, pues no producía, recuperando a su hijo, ya que regresó a trabajar en La Tombina.

Pasó el tiempo y llegó un momento de gran crisis, la situación económica era muy difícil, los hijos lo convencieron de que vendiera las bodegas, lo hizo, pero fue tal el disgusto que se enfermó, y repetía permanentemente que él no había vendido nada, que su Bodega le pertenecía. El pobre inmigrante que tanto había logrado con su esfuerzo, no podía concebir que todo se hubiera venido abajo.

Su esposa Dominga falleció en diciembre de 1954 y don Luis, pocos días después en enero de 1955, compañeros toda la vida, hasta no poder vivir el uno sin el otro.

El enólogo Ernesto Panelli atendía la bodega primera, que les había quedado, hasta que el hijo de don Moscardo, de nombre Bautista, la alquiló a don Vicente Zavattieri y posteriormente la vendieron a Garbín, de la Bodega Pico de Oro. En estos momentos está abandonada.

Prof. María Elena Izuel

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